lunes , 16 marzo 2026

Tribuna libre de Nacho Redondo, diputado regional del PP-CLM por la provincia de Guadalajara: ‘Sra. Simón, el velo de la Virgen María no es un burka’

En política hay errores y hay errores graves. Y después están aquellos que revelan una preocupante mezcla de ignorancia cultural, frivolidad institucional y desprecio hacia las raíces de nuestra sociedad. La comparación realizada en las Cortes de Castilla-La Mancha por la consejera de Igualdad, Sara Simón, entre el burka y el velo con el que tradicionalmente se representa a la Virgen María pertenece, sin duda, a esta última categoría.

Sara Simón. Ilustración de Lloyy Cartón/Mangas

Durante el debate parlamentario, la consejera justificó su posición afirmando que la Virgen María aparece representada “principalmente con un velo”, estableciendo así un paralelismo entre ese símbolo del cristianismo y las prendas islámicas que cubren la cabeza o incluso el rostro de algunas mujeres.

La afirmación no es solo desafortunada. Es profundamente errónea. Y lo es por razones históricas, religiosas y culturales que cualquier responsable público deberíamos conocer antes de utilizar referencias religiosas, más aún si se hace en sede parlamentaria.

El velo con el que aparece representada la Virgen María forma parte de la vestimenta habitual de las mujeres en el Mediterráneo del siglo I. Se trata de un manto o maforion que cubre la cabeza como signo de modestia y dignidad femenina, algo común en las culturas judía y grecorromana de la época.

Ese velo nunca oculta el rostro. Nunca pretende borrar la identidad de la mujer. Nunca impide su reconocimiento social.

La iconografía cristiana ha representado durante siglos a la Virgen con el rostro visible, con una mirada maternal y abierta al mundo. El velo es un símbolo de modestia, no un instrumento de ocultación.

Compararlo con el burka o el niqab —prendas que cubren total o parcialmente el rostro— no resiste el más mínimo análisis histórico. No existe, por tanto, paralelismo aceptable.

Imagen de la Virgen María en su advocación de los Remedios, en Cogolludo

El cristianismo ha conocido el uso del velo femenino desde sus orígenes, especialmente en contextos litúrgicos. San Pablo ya hacía referencia a esta práctica en sus cartas, vinculándola a la modestia durante la oración y nada tiene que ver con ocultación de la mujer, ni mucho menos, siendo únicamente un gesto simbólico y cultural, nunca una imposición de invisibilizar a la mujer. En la tradición cristiana la dignidad de la mujer nunca se expresó con la ocultación del rostro.

Por eso, desde un punto de vista teológico, la comparación con prendas que cubren la cara resulta sencillamente absurda. Y desde un punto de vista cultural, una falta de respeto.

Pero el problema no es solo histórico o religioso. Es también político. España —y Castilla-La Mancha en particular— tiene una identidad cultural profundamente marcada por el cristianismo. Las devociones marianas, las procesiones y las imágenes de la Virgen forman parte de la memoria de nuestra región.

Utilizar a la Virgen María como argumento retórico para justificar una posición política en un debate sobre el velo islámico no es solo un error: es una falta de respeto institucional. La función de un gobierno no es trivializar símbolos religiosos ni utilizarlos como recurso ideológico improvisado, mucho menos cuando se hace desde la Consejería de Igualdad en la semana, precisamente, en la que visibilizamos a la Mujer con mayúsculas.

Lo que viví el jueves pasado en las Cortes refleja un problema mucho más profundo que una simple frase desafortunada. Y lo digo por nuestra cultura y, precisamente, por el tiempo de Cuaresma en el que estamos los católicos de preparación a la celebración de la Pascua.

Nacho Redondo

Existe en algunos sectores de la izquierda una tendencia constante a relativizar la tradición cultural española mientras se muestra una enorme indulgencia hacia prácticas culturales ajenas, incluso cuando plantean debates legítimos sobre derechos y libertades. El resultado es una paradoja preocupante: se cuestionan sin complejos los símbolos cristianos mientras se evita cualquier crítica a costumbres importadas que pueden entrar en conflicto con los valores de igualdad que dice defender el propio Gobierno de Page y esta consejera en particular.

El debate sobre el velo islámico que debatíamos el jueves en las Cortes Regionales, y que se debate en toda Europa, es complejo y a la vez legítimo, con posiciones jurídicas y políticas diferentes, pero no es aceptable instrumentalizar los símbolos religiosos profundamente arraigados en nuestra cultura para reforzar un argumento político y, desde mi punto de vista, simplista.

Señora Simón, el velo de la Virgen María no es un burka, ni histórica, ni cultural, ni teológicamente. Por eso le pido respeto hacia nuestra fe y nuestras tradiciones.

Nacho Redondo, diputado regional del PP-CLM por la provincia de Guadalajara

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Un comentario

  1. Eduardo Sánchez Baranda

    por mas que leo esto me da la impresión de que efectivamente el burka y el velo (pertenecen a la misma categoría) tal y como afirma la señora Simón, veamos lo que dice el señor diputado del PP.
    «»»El velo con el que aparece representada la Virgen María forma parte de la vestimenta habitual de las mujeres en el Mediterráneo del siglo I. Se trata de un manto o maforion que cubre la cabeza como signo de modestia y dignidad femenina, algo común en las culturas judía y grecorromana de la época.
    Por eso, desde un punto de vista teológico, la comparación con prendas que cubren la cara resulta sencillamente absurda. ( no compara afirma que pertenecen a la misma categoría cosa creo yo incuestionable)Y desde un punto de vista cultural, una falta de respeto.
    El debate sobre el velo islámico que debatíamos el jueves en las Cortes Regionales, y que se debate en toda Europa, es complejo y a la vez legítimo, con posiciones jurídicas y políticas diferentes, pero no es aceptable instrumentalizar los símbolos religiosos profundamente arraigados en nuestra cultura para reforzar un argumento político y, desde mi punto de vista, simplista.»»»
    Vamos a ver , primero y cansado de repetirlo, mi cultura no es su cultura, usted no puede no debe dar por hecho el arraigo cultural sea patrimonio de todos los españoles de facto no es así, y habría que mirar y tomar en cuenta otros factores.
    La burka, prenda que cubre la totalidad del cuerpo y rostro de la mujer con una rejilla, tiene orígenes preislámicos en el desierto para proteger de la arena, pero se popularizó en Afganistán a principios del siglo XX como símbolo de estatus de la clase alta y por imposición del emir Habibullah Khan para proteger el pudor de su harén. Se generalizó en los años 50 y fue impuesta obligatoriamente por los talibanes afganos tras el desastre de la guerra de EEUU que dejo Afganistán en manos de extremistas religiosos se reduce su uso a afganistán y ciertas partes de Pakistán aunque la mayoría de las mujeres islamistas prefieren el pañuelo normal o nigab. ( ese nigab es el que lleva las virgenes de todo el mundo y es de origen islámico sí o sí, con lo cual se refuerza la afirmación de la señora Simón.)
    En España el burka y su uso es practicante nulo, siendo necesario por ley quitarselo para cualquier trámite burocrático o social
    Las monjas cubren su cabello y usan velo principalmente como signo de humildad, modestia, castidad y consagración total a Dios. Esta práctica simboliza su renuncia a la vanidad y su rol como «esposas de Cristo». Tradicionalmente, se considera una forma de respeto y un recordatorio de su voto de pobreza y obediencia.
    Aspectos clave sobre las monjas y el velo:
    Significado religioso: El velo representa la devoción y la sumisión a Dios, a menudo asociado con la tradición bíblica (1 Corintios 11) donde se menciona el cabello como la gloria de la mujer.
    Vida de clausura vs. activa: Generalmente, son las monjas de vida contemplativa (clausura) quienes usan el hábito completo, incluyendo el velo, mientras que muchas religiosas de vida activa no lo llevan.
    Renuncia a la vanidad: Cortarse el cabello o cubrirlo simboliza desapego de los cuidados personales y la belleza física, enfocándose en la vida espiritual.
    Tradición: El acto de «desvelar» o mostrar el cabello se asociaba históricamente con la deshonra o la impureza en contextos antiguos, por lo que cubrirlo es una forma de mantener el recato.
    Simbolismo: El velo funciona como una separación del mundo secular y un escudo de tradición.
    Aunque la mayoría de las monjas de clausura mantienen el uso del velo, el hábito y la cobertura del cabello pueden variar dependiendo de la congregación.

    Cuestión de tiempo y religiones… y conocimiento por ejemplo en Irán hace muchos años que el uso del pañuelo era testimonial y el burka en zonas muy como de campo, como si dijéramos para entendernos muy de Andalucía y Extremadura en los 50-60 supongo que cuando israel y EEUU acaben con sus guerritas el extremismo volverá a cercenar a las mujeres entre otras cosas…

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