Son las 5 de la tarde de un sábado de invierno. En este pequeño parquecito de la calle Rufino Blanco de Guadalajara no hay nadie. Ningún niño asoma en este espacio desangelado, sucio y deteriorado. Una pista de patinaje agrietada, bancos herrumbrosos y un suelo cubierto de excrementos de perros han convertido este pequeño rincón pensado para el uso y disfrute de los más pequeños, mientras sus padres se toman algo en las terracitas cercanas, en un lugar donde nadie quiere estar.
Crónica de Andoni Madrid y Cuka Leyre. Fotografías de Cuka Leyre
Y es que los vecinos de la capital, y más concretamente de este barrio, se quejan cada vez más del deterioro que sufren los parques infantiles. El vandalismo y la falta de dejadez del Ayuntamiento de Guadalajara en el mantenimiento durante los últimos años han provocado que muchas de las instalaciones en las que juegan los niños habitualmente, presenten muchísimas deficiencias y supongan un alto riesgo para ellos
Por eso, el ciudadano de a pie se pregunta hoy si el concejal de Parques y Jardines, José Luis Alguacil Rojo, dejaría que sus hijos jugaran en este parquecito de Guadalajara tan sucio, dejado de la mano de Dios y deteriorado.
No estaría de más que se destinara parte de la partida de 300.000 euros de presupuestos municipales para larenovación de parques infantiles en 2026 a este espacio. ¿O no?
Pensamos que el deterioro de parques presentan serios riesgos de seguridad como caídas, cortes y golpes debido a equipos rotos, tornillos oxidados, superficies de caucho desgastadas y falta de higiene, por eso exigimos como ciudadanos una mejora para este tipo de deficiencias.
El Ayuntamiento de Guadalajara a través de la concejalía de Parques y Jardines debería acometer tan pronto sea posible la remodelación de esta área infantil en avanzado estado de deterioro, cuyo suelo, como ven en las imágenes, están en una situación lamentable, con el pavimento desgastado y los columpios rotos y desconchados.
El abandono de las instalaciones, zonas de paso y equipamientos está privando a niños, jóvenes y personas mayores de disfrutar de este pequeño espacio recreativo que se convertirá, si no lo evitamos, en un refugio de indigentes y toxicómanos, así que por favor tomen nota ya.
El Heraldo del Henares
