Avatar: Fuego y ceniza (2025) es James Cameron en estado puro: festival visual, subidón cromático desde el primer minuto y una avalancha de estímulos que al principio te deja con la boca abierta… y a la hora larga ya te está pidiendo un descanso visual y un ibuprofeno.
Aquí James Cameron da por hecho que vienes con los deberes hechos.
No presenta personajes, no explica gran cosa y asume que recuerdas perfectamente quién es quién en Avatar y Avatar: El sentido del agua.
Yo, que confieso haberlos olvidado bastante (y eso dice poco del poso que dejaron), me vi metido en un auténtico berenjenal narrativo.
Al final haces lo sensato: te abstraes, dejas pasar la trama y te centras en la acción, que es lo único que realmente importa.
La película mezcla sin complejos cine bélico, fantasía épica, pinceladas etnográficas y ese homenaje constante a los pueblos indígenas exterminados por el hombre blanco.
Pandora vuelve a ser el Oeste americano, pero con CGI, bioluminiscencia y ahora también fuego a saco.
No es una conquista: es otra reconquista, pero azul y roja.
Visualmente es apabullante, pero nada nuevo bajo el sol de Pandora.
Ese festival de colores ya lo vimos en las dos entregas anteriores.
Aquí hay más fuego, más ceniza y, eso sí, una villana estupenda: la reina roja, más mala que un pecado mortal y, con diferencia, el personaje más interesante de toda la película.
Los Na’vi malos funcionan, aunque recuerdan peligrosamente a los orcos de El Señor de los Anillos.
Cameron nunca ha sido especialmente original: recicla referentes que ya funcionaron y los envuelve mejor que nadie.
El gran problema es la duración: tres horas y pico.
No aburre, pero la sensación constante es estar viendo más de lo mismo.
No hay un salto conceptual, no hay una idea nueva que justifique esta entrega.
Los mensajes sobre la familia, la resistencia, la resiliencia y el “unidos somos más fuertes” están bien… pero ya los hemos escuchado. Varias veces. Muy bien renderizados, eso sí.
Todo es espectacular: el agua, el fuego, las explosiones, los animalicos marinos, los bichos imposibles.
Impresionante, sí. Sorprendente, no.
La impresión ya la tuvimos antes y aquí deja una sensación curiosamente fría, casi indiferente.
Sinceramente, no creo que Avatar: Fuego y ceniza alcance el impacto ni el éxito de las anteriores.
Y si James Cameron cumple su amenaza de retirarse si no salen los números… igual nos quedamos sin Avatar 4 y Avatar 5.
Qué cosas.
Bueno, muchos besitos.
Mi puntuación: 7,52/10.
Ficha técnica en este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
Colaborador de Esradio Guadalajara, Alcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media
El Heraldo del Henares
