jueves , 1 diciembre 2022

El segundo camino para aprender: ¡el temor!

Hemos visto la belleza de los animales libres, que nos miran cuando nos acercamos. Ellos no hacen daño. Pero los humanos podemos provocar mucho dolor.  No hay que volver la cara.

Se está tejiendo el mal y estamos en el centro de la diana. La fotografía de P. J. Monedero, de la araña, en el centro de la tela que ella misma ha tejido es real, pero hasta podría ser una metáfora.

Fotografía de P.J. Monedero

Las imágenes ¡son impactantes! Parecen los anticipos de una película de miedo y, quizá lo sean, pero no somos meros espectadores. No hay pantallas sino  escenarios terribles: 1) de fuego, 2) de la falta de agua,  y 3) de guerra.

1) El fuego

Las imágenes de los fuegos devorando la naturaleza y obligando a la huida de todos los seres vivos, son pavorosas.  Cuando se acercan a las viviendas, a los vehículos o a los trenes, dan miedo.

En lo que va de año ya se han quemado más de 286.000 hectáreas de bosque, según la estimación del Sistema de Información Europeo de Incendios Forestales (EFFIS). «La superficie quemada en España hasta agosto 2022 ya supera  a la calcinada en los cuatro últimos años juntos».

Con todo, la superficie calcinada es ya casi el 40% de lo que ha ardido en Europa

Hay lugares de España en que ya se habla de «holocausto animal». Los fuegos forestales se cobran cientos de miles de vidas al año entre animales domésticos y de granja, colmenas, rebaños, nidos y todo tipo de fauna silvestre. Según los expertos, solo en Galicia, 400.000 seres vivos han muerto por los incendios en lo que va de año».

Los informativos han abierto los noticiarios con un titular: España está ardiendo. Como aún hay fuegos con frentes de muchos kilómetros, siguen aumentando las víctimas de los animales y también las humanas. Acaba de fallecer el hombre de 65 años, con el 80% de su cuerpo quemado, que es ya la tercera víctima del incendio de Losacio, en Zamora.

EL Mundo publicaba en portada el 17 de agosto la foto de una persona agotada y sentada junto al cadáver de un animal con el texto: «Ha sido un auténtico infierno. Nunca habíamos visto algo así».

En Jérica (Comunidad Valenciana) el fuego ha arrasado los pastos y ha rodeado un corral, donde Manuel tenía 500 cabras. Tras dos días sin agua, consiguió finalmente que sus cabras tengan agua y beban, pero están sin comida y no puede moverlas por el peligro. Ha funcionado la solidaridad, porque unos conocidos de Manuel han lanzado una campaña  para comprar comida para ellas.   Recaudaron 1.500 euros.

A veces  surge la duda  de si «el planeta se asoma al abismo«, o son los humanos quienes lo empujan hacia el fin de la utopía. El cambio climático y la sequía han podido influir, pero el abandono y la desidia medioambiental, casi total, eran  preocupantes según quienes tuvieron que enfrentar a los fuegos. Los gobiernos todos, nacional, autonómicos y locales, antes de los fuegos, tenían y tienen una ineludible responsabilidad. ¿La han asumido? ¿Qué han hecho? ¡Culpar al cambio climático!

El riesgo de desertificación y la mala gestión, ya ha provocado restricciones de agua, en varios lugares y las cosechas arrasadas, el alza de los precios.

A pesar del impagable esfuerzo de brigadistas, bomberos, miembros de la UME, voluntarios y empleados oficiales  dando lo mejor  de sí hasta el agotamiento, vamos a sufrir, el que se hayan arrasado pastos, montes y cosechas.

A parte de los daños ambientales, de fallecidos y heridos, personas y ganado, lo más triste, a falta de un estudio más detallado, según las primeras estimaciones señalan, además de negligencia y tormentas secas, existe un altísimo porcentaje de incendios «directamente provocados por seres humanos». ¿Qué piensan hacer los legisladores, para que «esos psicópatas» se pasen el resto de sus días plantando árboles?

2) El agua o su falta

Por contraste, el agua siempre ha sido y es para los seres vivos,  más necesaria que el fuego, para la vida. Si nos falta o escasea, en Europa y en España, las consecuencias  ya son tangibles.

«Los ríos de Europa se secan y el continente se prepara para la falta de agua hasta 2023. Los expertos creen que la sequía podría prolongarse hasta el año que viene, lo que significa más incendios, más calor y menos agua de la que hoy tenemos».

En Alemania, el nivel de los ríos Rin y Elba es tan bajo que los barcos han tenido que reducir su carga: «Normalmente había 2 metros de agua bajo el barco, ahora solo hay 40 centímetros«.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) señala varios datos de interés para España. Dice que: 1) «hay más de 9 millones de hectáreas en España que están catalogadas como zonas con un riesgo alto o muy alto de desertificación«; 2) Que varios estudios científicos prevén una reducción de las precipitaciones…además de un aumento constante de temperaturas medias de hasta 2 grados más para el año 2040; y 3) Que «pese a la extrema vulnerabilidad frente a la sequía y del riesgo de desertificación, España ha apostado por un modelo de gestión ‘suicida’ que prioriza el agua para los cultivos de regadío intensivo e industrializados. El regadío se bebe el 80% de este recurso de nuestras cuencas».

Señalan que el río Miño, en Lugo, lleva un caudal más bajo del habitual, 340 m³/s; y que el Tajo es muy vulnerable. Pero los distintos gobiernos de Castilla la Mancha, sin haber procurado traer una gota de agua del Ebro -cuando  éste se desborda-, han enviado agua con regularidad al Levante.  En este mismo mes, aunque los embalses están claramente por debajo de sus niveles habituales en esta época del año, se acaban de enviar 16 hectómetros cúbicos (Hm3), además de los transvases que llevamos ya el heraldo este año.  

3) La guerra: ¿el último horror?

Algunos datos: Ucrania decidió en 1990, renunciar a las armas nucleares que quedaban en su territorio a cambio de seguridad y reconocimiento como país independiente.

La UE y la Alianza Atlántica mantuvieron contactos, por un posible foco de inestabilidad entre Serbia y Kosovo, en un momento delicado marcado por la guerra en Ucrania, la agitación entre China y Taiwán y el polvorín del  Sahel. En sus fronteras móviles. el terrorismo yihadistalo sabe y es rápido para infiltrarse y tomar distintas áreas, además de financiarse  «a través del tráfico ilícito de  armas, drogas y seres humanos por igual«.  Por todo ello, representan un peligro para España y para la UE.

La escasez de suministro energetico provocada por el conflicto ruso está obligando a los países a activar planes de emergencia. Después de que los 30 países de la OTAN firmaran la adhesión de Suecia y Finlandia, casi todos han hecho acopio de material de supervivencia, sin descartar que la guerra pueda ir a más. Todos quieren ayudar a Ucrania, aunque ponen de manifiesto «la importancia de la cooperación internacional para evitar el uso de armas nucleares«.

Fotografía de P.J. Monedero

En 6 meses Rusia no se ha detenido. Estados Unidos apoya a Ucrania pero incordia en Taiwán. Las potencias menos democráticas, también se apoyan entre sí. Rusia apoya a Serbia.

Por su partelos líderes de Turquía y Ucrania se han reunido en Leópolis con el secretario general de Naciones Unidas Antonio Guterres: Erdogan ha intentado, (sin éxito) convencer a Zelenski para que ceda ante Putin. La reunión duró solo 40 minutos.

Rusia lleva meses en la planta nuclear de Zaporiyia y ha desconectado la planta del sistema de energía ucraniano para conectarla al ruso. La utilizan para almacenar  su armamento y como lanzadera para sus ataques. El riesgo nuclear sigue existiendo. Ucrania nunca debió renunciar al armamento nuclear.

Hay que tener en cuenta que durante la Guerra Fría, la tercera potencia nuclear del planeta -después de Estados Unidos y Rusia- no eran Reino Unido, Francia o China, sino Ucrania. «Y con el colapso de la Unión Soviética (URSS) en 1991, la nueva nación independiente heredaría alrededor de 3.000 armas nucleares dejadas por Moscú en su territorio. Tres décadas después, Ucrania está desnuclearizada».

¿Quiere decir eso que no existe riesgo o que se ha desplazado?  «Un estudio publicado en la revista ‘Nature Food’ alerta sobre el peligro y las devastadoras consecuencias de seis posibles escenarios de guerra nuclear.

Pese al escalofrío que produce solo pensarlo,las consecuencias de una guerra nuclear de las superpotencias entre EEUU y Rusia provocaría una hambruna global que podría matar a más de 5.000 millones de personas. Sobrevivirían 2.500 millones de humanos y en condiciones muy precarias .

El dato parte del hecho de que cualquier detonación de un arma nuclear que produzca más de 5 teragramos de hollín (5 billones de gramos) y «puede causar una escasez masiva de alimentos en todos los países» y  «amenazar la seguridad alimentaria  mundial», poniendo en jaque la supervivencia de miles de millones de personas. 

En un supuesto enfrentamiento entre Rusia y EEUU se emitirían al espacio unas 150 toneladas métricas de cenizas y polvo. «Los datos nos dicen que debemos evitar que ocurra una guerra nuclear», sentencia Robock.  Los investigadores indican que el 75% del planeta estaría muriendo de hambre dentro de los dos años siguientes.

Conclusión:

 El estudio habla de guerra, armas nucleares, de la probabilidad de destrucción y de las consecuencias para los «humanos».  No tenemos asegurada la probabilidad de llegar al día siguiente, pero ¿supone olvidar la historia, la ética y la convivencia para poner en jaque los ecosistemas terrestres, marinos, y la vida?¿Se olvidan que no somos los únicos seres vivos?

Parece necesario que nos situemos ante «ese horror» y pensemos que los mandatarios que pueden manejar el botón rojo de la hecatombe están ahí porque los ciudadanos les han puesto. Los políticos piden más armas. Si necesitamos más medios para sofocar los incendios y para llevar agua a donde sea necesaria para beber. ¡No necesitamos más armas para seguir matando, sino un poco de sentido común, para  convivir en paz y que nuestros hijos y todos los seres vivos, puedan crecer en paz!

Este año, la mayoría hemos cumplido o vamos a cumplir un año más, así que el tiempo que nos quede en el Planeta, vamos a vivir con esperanza y si es posible ayudando a quienes convivan en nuestro entorno, tengan la naturaleza que tengan. Tal vez nos volvamos a encontrar porque lo que llamamos muerte es ley de vida, pero la vida, no está sujeta al tiempo.

José Manuel Belmonte

Acerca de José Manuel Belmonte

Soy un ciudadano del mundo observador y caminante. La Vida, la Naturaleza y la Humanidad, pero sobretodo el corazón del hombre son una fuente inagotable de sorpresas. De eso escribo…

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