viernes , 10 abril 2020

En casa, pero no sola.

Me he enterado que…

Tú, amiga, estás sola en casa.

Sé que eres valiente, pero a medida que pasan las horas y los días, no es que falten motivos para seguir en «quedándote en casa», por responsabilidad y para no coger ni extender el virus (que ninguno de los confinados sabemos si tenemos ni quien o dónde podemos pillar); pero el peor enemigo que tenemos, no es el tiempo que transcurre lentamente, ni el espacio (más o menos reducido) de la casa que tenemos, ni siquiera las paredes o los muros de nuestra casa, el peor enemigo somos nosotros, nuestra imaginación y las noticias que de una manera o de otra la desbocan.

Despiertos o dormidos imaginamos cosas alucinantes, tristes o por lo menos preocupantes de lo que está pasando y de cómo estarán los nuestros, los más cercanos y también los amigos que no vemos.

Tienes familiares que no se han podido quedar en casa por ir a ayudar a los demás y están contentos del esfuerzo -incluso del cansancio-, pero ellos y tu sabéis que el peligro de contagio o de infectarse es real. Y eso, inquieta y dispara «la loca de la casa» y pone el corazón a mil.

Sé que te gusta la música, la naturaleza y el charlar con los amigos. Casualmente ahora, comenzó la primavera, y en esa misma fecha, 21 de marzo, se celebra el Día de la Poesía, y además el día e los Down, y te acuerdas de ellos y de los que tienen enfermedades raras, ¡los más débiles!

Se te ha ocurrido leer una poesía y luego te has puesto a escuchar la Sinfonía del Nuevo Mundo, mientras regabas las flores de las macetas que te alegran la casa.

Comprendo que es difícil bailar sola, pero al menos la música Dvorak te ha llevado un poco hacia un mundo  menos alocado y triste, un mundo que entre todos vamos a hacer mejor, más solidario, y sin duda mucho más humano. Los colores de las flores te han relajado, y te han hecho pensar que no estás sola. Las plantas se han adaptado a dar lo mejor de sí, cada día, se encuentren donde se encuentren, aunque no vean a nadie. ¡Alguien las ve!

Se me ocurre, que los tuyos anteriores, tus antepasados también están ahí. Podía ser una buena ocasión para hablar con ellos.. ¿Por qué no? Te dejo una imagen

Has recibido un whatsApp con el vídeo del hombre que estaba dando una vuelta a la manzana y te ha hecho reír. Un poco más animada, te has puesto a hacer algo de comida. Justo entonces, ha sonado el teléfono.

¿Ves? No estás sola. Y …ya para la sobremesa, tendrás que leer estas líneas-espero-, antes de comenzar tu paseo.

Solo quería estar un poquito ahí y darte las gracias por lo bien que vas llevando la cuarentena, porque la van a prolongar.

Un beso de un amigo.

(Para que no le des vueltas a la cabeza, te diré que me llamo) 

José Manuel Belmonte.

Acerca de José Manuel Belmonte

Soy un ciudadano del mundo observador y caminante. La Vida, la Naturaleza y la Humanidad, pero sobretodo el corazón del hombre son una fuente inagotable de sorpresas. De eso escribo…

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