miércoles , 18 septiembre 2019

La deuda

        Según los entendidos, «La deuda pública es la suma de las deudas que tiene un estado, y puede expresarse como cuantía o como porcentaje sobre el PIB , en cuyo caso se expresa como: Deuda Publica / PIB y es el porcentaje que se debe sobre el PIB, es decir, el porcentaje del PIB que debería gastar el país para pagar su deuda. El Tesoro emite títulos de deuda, los llamados valores del Tesoro, que puede ser: Bonos del Tesoro, Letras del Tesoro, Obligaciones y al ser adquirida por bancos, particulares o el sector exterior conforman la deuda pública o deuda del Estado. La Deuda externa es el conjunto de obligaciones que tiene un país (tanto su sector público como el privado) con respecto a otros países o instituciones».

         Luego veremos  de qué va esto, pero  como dato, se puede partir, por si algún lector lo  conoce del vídeo de Antena 3 subido por Luis Losada:    

Esto sí que es un problema…

Gepostet von Luis Losada Pescador am Samstag, 27. April 2019

           Negro sobre blanco,  la cifra sería la siguiente:

           DEUDA PUBLICA: 1.108.339.3119.853. Más  de  un billón, ciento ocho mil trescientos cuarenta millones. Como decía el presentador, «equivalente a todo lo que producimos en un año como país».

        Si bien, la ruptura de la barrera psicológica de el billón de euros de deuda se produjo ya en marzo de 2014, es interesante hablar sobre el tema. No hace falta ser un experto en economía, para hablar  sobre la Deuda española por 2 razones: 1) No hay voluntad de saldar la Deuda, ni siquiera minorarla y, 2) No estamos ante una crisis pasajera, sino es una mutación del sistema socioeconómico. Y el Sistema no lo permite.

          1) No hay voluntad de saldar la Deuda, ni siquiera minorarla.

           No se tiene intención de corregir por varias razones; porque cada día la deuda se incrementa o no deja de crecer, automáticamente. Según se puede ver en el dato del video… Se incrementa cada segundo 1.110 de euros más; cada día, 95 millones de euros más.

          Dicen que si hubiera que saldar en este momento, cada habitante tendría que abonar cerca de 30.000 euros. No parece que fuera posible. Luego no hay voluntad política ni social de taponar esa sangría.

          El Estado, queriendo o no, se ha endeudado y continua haciéndolo. El 20 agosto 2019  se reconocía  que “el gasto público, aumenta a un ritmo superior a los ingresos». «Los Estados miembros del sur de la Unión Europea tienen unos niveles de deuda pública muy superiores a los del resto de la UE, que es menos gastadora y también tiene un nivel de PIB por habitante, en términos de poder adquisitivo (PPS), bastante más elevado. En 2018, siendo la media de la UE igual a 100, Luxemburgo alcanza 254; Irlanda, 187; Noruega, 150; Holanda, 129; Austria, 127; Alemania, 123; Suecia, 121; Francia, 104; Malta, 98; Italia, 95, y España, 91″.

       Y -sin gobierno, sin presupuestos y sin haber atajado la corrupción- el 5 de septiembre 2019, la voluntad del gobierno en funciones es: aumentar «el gasto anual, en más de 30.000 millones». ¿Cómo? Vía impuestos.

       Paradójicamente el número de superricos crece un 74% desde la restitución del impuesto de patrimonio. Con lo que la riqueza de los más acaudalados aumenta un 110% desde 2011, frente al 55% del resto de contribuyentes que declaran este impuesto. A muchas de esas grandes fortunas se les autoriza las artimañas para evadir impuestos con sociedades interpuestas, que evaden miles de millones. 

     Si España tenía un déficit público algo superior a 300.000 millones, antes de la crisis financiera, presenta hoy esa cifra muy superior al billón de euros, después del rescate bancario. Y, como todos los estados, se ve obligada a acudir al sistema financiero para «refinanciar» su deuda.

     Pero, lo que es más curioso, finalmente todo se convierte en DEUDA, que paga- de una forma u otra- el trabajador. Si un ciudadano, un partido político, una empresa no paga lo que debe, eso pasa a cuenta del banco (entidad crediticia) y si éste pide ayuda, se le ayuda para que no quiebre, con el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), o se interviene. Ante los ojos atónitos de muchos, la «deuda privada», se está haciendo «pública» a través de un círculo, más o menos vicioso.

         Los países del sur, no han abordado el tema de los sueldos y privilegios de los políticos, el incremento desmesurado y la duplicidad de las administraciones (aquí 18)  y de los funcionarios (muchos de ellos colocados dedocráticamente),  las subvenciones sin control a grupos y ONG variopintos -afines y/o dependientes de los partidos- , incrementan el gasto público, antes de empezar a pagar pensiones y servicios.

       En todo caso, «la deuda externa bruta de la economía española», que incluye la deuda pública y privada, alcanzó la cifra récord de 2,058 billones de euros al final del primer trimestre de 2019, lo que representa un 169,2% del PIB y registra, en términos absolutos, un máximo histórico, según los datos publicados el  25 de junio de 2019 por el Banco de España.

        Dos novedades, a cual más peligrosas para la economía tal como se ha venido desarrollando hasta ahora y para el ciudadano: «cobrar» y «pagar«. Lo mismo de siempre pero al contrario. Los bancos se han agrupado o fusionado. Al fusionarse, han suprimido oficinas y empleados. Son más fuertes y ahorran gastos. Cada vez remuneran menos los depósitos, o cobran por tenerlos, porque dicen que están perdiendo dinero con nuestros ahorros y, -¿una locura?- remuneran a quien se endeuda es decir, el banco te paga por prestarte.

        Hay un cambio de tendencia, no solo en España, sino a nivel mundial. La rentabilidad de la Deuda ha dejado de ser atrayente. La deuda con rentabilidad bajo cero supera ya los 15 billones de euros y anticipa una época de bajo crecimiento e inflación.

          Y cada vez más empresas «tienen que pagar» a los bancos por dejar o depositar su dinero en ellos. Hasta hoy los particulares, no, pero…hay muchas formas. De momento, penalizan las cuentas que no les interesa. ¿Alguien se ha preguntado, por qué mucha gente, invierte en el Bitcoin Revolution?

        Y como siempre, a los bancos les interesa prestar dinero, que la gente les deba.  Pero…están dando hipotecas a coste cero o negativo, es decir es la entidad la que está pagando al cliente por haberle prestado dinero.  «Hace tiempo que el mercado de deuda parece haberse vuelto loco. Algo que a primera vista parece contraintuitivo —pagar por prestar dinero— se está convirtiendo ya en una nueva normalidad. La deuda que ofrece rentabilidades negativas avanza a un ritmo imparable».

         Posiblemente el día 12 de septiembre o siguientes, en la próxima reunión del organismo que preside Mario Draghi, se anunciará un paquete de medidas que posiblemente impulsen  la política de tipos negativos y retomar, por culpa de los renovados problemas de la economía global, la compra masiva de deuda que se cerró en diciembre de 2018.

      El tercer banco de Dinamarca, Jyske Bank, ofreció la primera hipoteca en el mundo con rentabilidad negativa. La entidad lanzó un préstamo a diez años con un interés negativo del -0,5%. Esto implica que es el prestamista el que cobra por pedir dinero, y no al revés como es habitual. «No es que te regalemos dinero directamente, sino que cada mes tu deuda se reduce más rápido de lo que pagas», explicó Mikkel Hoegh,  según The Guardian.

      No dan más servicio, ni mejor. Nos están convirtiendo en «deudores» casi permanentes,  «por activo y por pasivo».

         2)  No es una crisis, es una mutación del sistema socioeconómico.

          Si «los moldes se han vuelto inservibles», hay que romper los moldes y hacerse unos nuevos o ninguno; porque éstos, más que políticos, en general, son mentales, ideológicos y culturales.

          Abrir la mente es importante para no sentirse prisioneros. Parece un cambio  imperceptible o poco importante, pero es una nueva dictadura. Como decía A. Huxley: «un sistema de esclavitud en el que gracias al consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre».

          Tal vez, como dicen los filósofos, estamos en El imperio de lo efímero , La sociedad de la decepción, o  La era del vacío (Gilles Lipovetsky).

          Como los pensadores,  sería bueno «ver»  un poco más profundamente.  Hay síntomas de que «la política se ha vuelto sorda a las exigencias de los ciudadanos, excluidos de las decisiones que afectan al pueblo«. De hecho, la revuelta de los chalecos amarillosdel 17 de noviembre 2018, refleja un malestar social por los impuestos en Francia. El cambalache de los votos en España y en el Reino Unido, son otros síntomas.

          Cuando los diques que defendían los valores han cedido y «un torrente de fango invade el mundo», la filosofía y la ética, son fundamentales.  Europa entera está en un momento delicado, por la crisis del Brexit que afecta a todos los estados miembros, el problema de los migrantes y el independentismo. Pero además el mundo entero padece la crisis socioeconómica, la guerra de aranceles, de fronteras, y todo fomentado por los amos del Poder.

         «Las instituciones son incapaces de reaccionar y su credibilidad se diluye con inusitada rapidez. Los gobiernos, da igual su color político, transforman en razones de Estado las razones del mercado financiero y se pliegan a este con cinismo y descaro. Y el estado de bienestar, forjado con tesón en Europa durante el siglo XX, sufre un intenso seísmo que quiebra sus cimientos…Los ciudadanos tenemos cada vez más claro que los gobiernos no mandan, sino que simulan que mandan. Se han convertido en los títeres de alguien, de algo que no sabemos muy bien qué es»(E. Carrillo, Consciencia).

          Si no vemos eso tal vez sea verdad como escribe el francés Christian Robin, en esas condiciones el mundo está muerto, y hay que  Resucitar. Su legado es : «los muertos no saben que están muertos, pero tampoco los vivos saben que están vivos«.  O se renace y se escapa de la dictadura del Poder o se sucumbe cual muertos vivientes, como  «deudores presentes y futuros«.

       A los esclavos del mundo, nacionales o migrantes, ya no se les imponen grilletes para someterles, porque «se creen libres en la jaula del consumismo entre los barrotes virtuales de préstamos y deudas».

        El Estado-títere de la banca y de los poderosos, habrá «saqueado el futuro por el presente«. Es decir, será un atraco impositivo, por parte del Estado, para mantener su aparato despilfarrador y burocrático, en nombre del Estado de Bienestar. Pero eso ha minado su credibilidad y lo que es peor, la democracia misma.Es «un saqueo del futuro a la mano que da«, el ciudadano, por parte de «la mano que toma«, el Estado. El Sistema Financiero, y quien mueve sus hilos, se ha impuesto sobre los estados.

         Con ello, el Sistema ha convertido a los humanos en «raza de deudores». Se habla de  «esclavitud integral» que engloba a ciudadanos, empresas y al mismo Estado. Por lo que ya no es una «crisis», y «nada» volverá a ser como antes. De hecho el dinero físico ha desaparecido y casi todo es virtual. Casi todo se compra o se paga de esta forma. Eso facilita el endeudamiento.

         La inseguridad y el miedo fomentado por los medios de comunicación, las crisis, económico-financiera, alimentaria, política, humanitaria, ecológica, y de valores, «es lo que le interesa al sistema para que la gente siga alienada e inconsciente en relación con todo lo que está sucediendo…en el futuro próximo sabrán a ciencia cierta que quienes manejan el mundo son grandes corporaciones en connivencia con unos organismos internacionales que se hallan por encima de los estados-nación» (E. Carrillo, o.cit.p.37).

         Por si a alguien no le ha quedado claro, se puede decir que «Detrás de todo esto están los actuales amos del mundo, que han logrado alzarse con el mando a escala mundial…».

         Según afirma Bramwell, uno de los autores de Principia Discordia, también sembrarán el caos: «la forma de hacerlo… propagar la desinformación». El público ya no reclama una información fiable, sólo desea que le digan lo que quiere oír.

        Así que no se tome nada personalmente, desconecte y viva. Resucitar, despertar y descubrir nuestra naturaleza divina que en ella todo está a nuestra disposición. No haga caso ni a las «falsas noticias». No hay que tener miedo porque, ni la muerte es real.

José Manuel Belmonte

Acerca de José Manuel Belmonte

Soy un ciudadano del mundo observador y caminante. La Vida, la Naturaleza y la Humanidad, pero sobretodo el corazón del hombre son una fuente inagotable de sorpresas. De eso escribo…

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