domingo , 20 septiembre 2020

¿Quien puede ser voluntario de Cáritas?

Gracias por invitarme a responder a esta pregunta. Aunque parezca una pregunta sencilla, no lo es. Más que dar respuestas prefiero plantear algunas preguntas previas, para que cada uno pueda responder libremente, como le parezca.

Esta mañana, víspera del Corpus, hervía la calle de niños, jóvenes y mayores, miembros de las Cofradías, limpiando, pintando, adornándola y alfombrándola para el paso de la procesión de mañana. Pero por la tarde tuvieron que proteger con plásticos el trabajo que habían realizado. Al lado, en la Parroquia de  Santiago, un puñado de personas voluntarias han estado disponiendo lotes de alimentos para poderlos repartir, como es habitual, el miércoles.

En el mundo, en España y aquí en Guadalajara, se necesitan muchas entidades sociales, con profesionales y voluntarios dispuestos a hacer algo por quien lo necesita.  De hecho, Cáritas  en el mundo y aquí, es una más, entre las numerosas  entidades sociales existentes.

Por eso, planteo  4 ideas sencillas y claras en forma de preguntas:

1) ¿Crees que hay necesidades o personas en situación de necesidad?

2)  ¿Es posible hacer algo, si se quiere, por esas personas?

3) ¿Crees que básicamente tenemos lo que necesitamos? ¿Crees que nos vamos a llevar algo de lo que no hayamos dado?

4)  ¿Piensas que hacer algo por alguien puede ser una fuente  de bienestar y de alegría? Y, por último y en consecuencia,  ¿el ejemplo, puede ser la mejor herencia?

            1.- ¿Crees que hay necesidades, o mejor, que hay personas en situación de necesidad?

Parece que es suficiente tener ojos en la cara y ver, o tener oídos y escuchar cada día, lo que nos cuentan, en cualquier medio. sobre lo mucho que se necesita.

Lo que se necesita es mucho. No son cuentos. Son realidades. Hay 900 millones de personas  que no tienen acceso o carecen de agua potable, que es la primera necesidad. Se habla de 842 millones de hambrientos en un mundo en el que hay comida para todos. Hay cerca de 50 millones de desplazados de su tierra, por razones varias, y cuando huyen hacia un país que les acoja, no saben su lengua. Además de los millones de niños a quienes no se les deja nacer, hay 275 millones de niños que sufren violencia doméstica. 315 millones de personas  consumen droga en el mundo, de los que 1,65 millones de esos consumidores están afectados por el  SIDA. Además, 793 millones de personas no saben leer ni escribir. Y si prefieren centrar el tema un poco más: 1 de cada 3 mujeres es víctima de violencia a lo largo de su vida (violencia física o sexual, o maltrato contra mujeres y niñas). Lo que las hace más vulnerables, aparte de sufrir depresiones y padecer otros tipos de dolencias. Debería añadirse a lo dicho, la cantidad de personas con enfermedades raras, los inmigrantes, las personas mayores solas  en casa o en residencias, etc.

 Una provincia es un mundo en pequeño. Hay necesidad de todo y de todos. Hay necesitados, si se quieren ver. Hay instituciones que colaboran, organizan y ayudan. Hay entidades sociales, con profesionales y voluntarios deseosos de ayudar a quien lo necesita. La posible respuesta, hay que analizarla  y situarla en la realidad que vivimos aquí. Las ONG existentes lo conocen y colaboran, cada una, en su campo. El voluntario cuando  se decida, necesita compromiso.

2.- ¿Es posible hacer algo, si se quiere, por esas personas? 

Hay que concienciarse. Lo que se piensa , se atrae. Quien puede cambiar su pensamiento puede cambiar su destino. Lo único imposible es lo que no se intenta. Si se intenta se termina haciendo realidad. Quien quiera ver, se interese y pueda… lo consigue. Alguien, certeramente ha escrito un libro titulado: «Con vida, cualquier reto». ¡Hasta el Everest ha sido coronado este año por una persona que carecía de piernas! Hasta un extranjero puedo escalar 4 pisos, en París, para salvar a un niño.

Dicen que si se siembra un pensamiento nacerá una acción, si se vuelve a plantar la acción y el pensamiento, nacerá un hábito, y volviéndolo a plantar cosecharemos un destino.

Acompañar a un enfermo, entregar alimentos a quien lo necesita, ayudar a una madre desconcertada, ir a una residencia de ancianos, o ayudar a integrar a niños en NIPACE,  ayudar enfermos de cáncer, de ELA o parapléjicos o tetrapléjicos, es posible. Es tan sencillo, como poner a cargar un móvil, darles agua, cortarles las uñas, leer para ellos, cantar, o hacer reír, etc. Esos niños, esos adultos, esos mayores, antes de venir aquí y ahora, escogieron a sus padres, escogieron vivir en este tiempo en que nosotros vivimos. Y lo hicieron por ellos, para experimentar y crecer en esta dimensión. Pero también para darnos una oportunidad de que crezcamos, si los vemos y dejamos de ser indiferentes.

Lo primero y previo es VER al necesitado. Luego, dejar que el corazón nos lleve y actuar.

         3. ¿Crees que básicamente tenemos lo que necesitamos? ¿Crees que nos vamos a llevar algo de lo que no hayamos dado?

Son preguntas profundas. La primera indica que la prioridad en la vida es «ser», aunque muchos piensen que es «tener». En realidad necesitamos poco y lo poco que necesitamos lo necesitamos poco. Eso concede una disponibilidad casi total para ver, ayudar o colaborar.  La segunda, ahonda en lo mismo; ser conscientes de nuestro destino. Estamos aquí para ser felices. Pero ser felices es… hacer felices. Es amar.

Curiosamente, el amor es recíproco. Cuentan que estaba Jesús hablando del gran mandamiento y de la vida eterna (Lc.10, 25 ss). Querían ponerle a prueba. «Les preguntó qué está escrito? Y Respondieron: «amaras al Señor, tu Dios con todo tu corazón , con toda tu alma y con todas tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo». Le dijo: «bien has respondido. Haz eso y vivirás». Pero el otro, queriendo justificarse  le preguntó: «Y quien es mi prójimo?  Entonces Jesús respondió: Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó. Le asaltaron, le molieron a palos y le dejaron medio muerto. Paso un sacerdote, y dio un rodeo, luego, paso un levita, y al verlo también dio un rodeo; luego paso un samaritano, es decir un extranjero, se acercó le curó y le llevó en su cabalgadura a una posada donde le atendieron….Y le preguntó,¿quién de esos 3  fue prójimo del que cayó en manos de los ladrones? y respondió: «el que tuvo misericordia de él». Y le dijo: «vete y haz tu lo mismo«.

Cuando «se ve» lo que hay y lo que se necesita,  se puede pasar de largo o tener confianza en sí mismo para hacer lo que hay que hacer. ¿Qué hago? Lo que quieras, si confías en ti mismo. La clave está en el corazón, en tu corazón.  En lo que somos, en lo que se nos ha dado. Con eso se puede responder. Pero, siendo libre.  Lo que das ahora, un día la vida te lo devolverá con creces.

Nada llevaremos de aquí, si no es lo que hayamos dado. Podemos ayudar, amar, iluminar y dar ejemplo.

Pero, no basta ver, hay que comprometerse con ello. Normalmente en una asociación que oriente y gestione, las necesidades y la forma de responder. Vale la pena. Uno ve que se transforma su vida y las vidas de otros, con la colaboración. De ese modo se pasa del «yo» al «nosotros», para hacer algo juntos. Eso llena de «ondas positivas» el mundo. Hay una auto transformación.

Todo tiene un por qué y un para qué. El niño, con enfermedad rara, el Down, el enfermo de ELA, el tetrapléjico, el enfermo, las personas solas, los ancianos, tiene un por qué y un para qué. Vamos aprendiendo juntos hasta que podamos ver la otra cara de todo.

             4)  ¿Hacer algo por alguien es una fuente de bienestar y de alegría? El ejemplo, ¿Es la mejor herencia?

El voluntario, es una persona dispuesta a hacer algo por alguien, acercarse a quien lo necesita y, «ser un buen amigo».

Comprar, buscar o repartir alimentos, visitar a un enfermo  o simplemente correr una cortina para quitar la luz,  afeitar a quien no puede, peinar a una persona o poner a cargar un teléfono, jugar al parchís o al ajedrez parece insignificante; pero hay que hacerlo. A veces implica, directa o indirectamente, a  la familia. También sienten la alegría de poder colaborar.

             La paz y satisfacción de haber hecho algo con empatía y cariño es inimaginable, y casi indecible. Lo que damos con amor vuelve multiplicado. Poco a poco crea un impacto social que, aquí o allá, se multiplica. Es el ejemplo, como herencia, o la herencia del ejemplo.

             No sé quién puede ser voluntario de Cáritas o de otra asociación. Cada uno escogerá y decidirá libremente lo que mejor se acomode a sus deseos. Sabemos muy poco del por qué, pero algún día sabremos algo del para qué.

Cuenta un reportero que la Madre Teresa de Calcuta y otra hermana, atravesaban por un lugar en guerra. Vieron a unos niños de un orfanato y el peligro que corrían. Arriesgando sus vidas se los fueron llevando. Al poco, las bombas arrasaron el lugar.

            Al día siguiente, se acercó a la madre Teresa, y le preguntó: ¿de dónde saca el valor y la energía para actuar así y salvar a los niños?

            -Es que ellos soy yo. Es algo que he hecho para mí misma.

             Y ¿qué me dice de los soldados que han puesto las bombas, y podían haber matado a los bebes y a ustedes?

             -Pues que yo también soy ellos. Lo que sucede es que la esencia divina que hay en mí, yo ya la he recordado, y ellos todavía no la han descubierto.  Pero los otros, también son yo.

Lo que hacemos tiene un sentido más profundo…en el amor.  Hay un texto  en el evangelio de Mateo que hace pensar. Habla de necesidades y de responder o no a quien lo necesita. «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era forastero y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme…».  Y le dirán… ¿cuándo te vimos hambriento, con sed, desnudo, enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?

           -«Cuando lo hicisteis ( o dejasteis de hacer) a uno de estos hermanos míos , A MI ME LO HICISTEIS»  Mt 25,35ss.

           No suele hacerse algo para que se vea. Pero… en casa y en la calle, alguien lo ve.  «Cuando creías que no te veía»… alguien lo ve. Y todos, voluntarios o no, sabrán algún día, que lo que hacían -o dejaban de hacer- a cualquier ser humano, se lo hacían a Él, Cristo Jesús.

¿Puede haber mejor motivo para decidirse y hacer algo? Solo nos llevaremos lo que hayamos dado.

José Manuel Belmonte

Acerca de José Manuel Belmonte

Soy un ciudadano del mundo observador y caminante. La Vida, la Naturaleza y la Humanidad, pero sobretodo el corazón del hombre son una fuente inagotable de sorpresas. De eso escribo…

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