jueves , 24 septiembre 2020

El juez absuelve a los acusados del atraco de Cabanillas tras el que murió tiroteado un joven por un guardia civil

Antonio G.J. y Gonzalo L.R. eran dos amigos que vivían de lo que podían. Por ello, en los últimos años habían tenido sus más y sus menos con la policía. De hecho, contaban con algunos antecedentes por «chatarreo» y por pequeño trapicheo de sustancias ilegales. Nada grave, según su hoja de servicios. En palabras de la propia policía, «unos choricillos». Hasta el 23 de octubre de 2013, en que un cúmulo de circunstancias llevaron al primero a la cárcel por un delito que ahora el juez dice que no cometió y al segundo a la tumba por un disparo de un guardia civil.

Crónica de Roberto Mangas

Ese día, según la versión de la sentencia del juzgado de lo Penal de Guadalajara que los absuelve de los delitos de robo con fuerza y atraco a armada, tres individuos, ocultos tras un pasamontañas, intentan robar en una nave de palés del polígono industrial de Cabanillas del Campo. Al ser sorprendidos por varios trabajadores, realizan un disparo al techo para asustar a los testigos mientras se dan a la fuga en un vehículo Megane. Este vehículo sufre un accidente unos minutos después y siguen su huída a pie.

Inmediatamente, la zona se llena de policías y guardias civiles que dan una batida por las calles adyacentes. Dos agentes de la benemérita cantan bingo: apoyados en una pared tras una grúa se encuentran tres individuos que podrían ser los atracadores. Deciden intervenir en vez de pedir refuerzos. Mientras uno cubre las posibles vías de escape de los supuestos atracadores, el otro se planta frente a ellos pistola en mano. Los tres individuos, poco amigos de los uniformes, huyen como alma que lleva el diablo: Antonio, en dirección al segundo guardia civil, y es detenido; Gonzalo, en dirección al barranco bajo el que discurre un pequeño arroyo, en la imagen de portada, y se lleva un tiro en la espalda del primer guardia; el tercero pudo escapar y nunca fue detenido ni identificado.

Como tampoco fueron nunca encontrados los pasamontañas ni la escopeta utilizada en el atraco, a pesar de que la zona se peinó por decenas de agentes y por tres perros especializados. Por estos hechos, Antonio estuvo en prisión desde el 23 de octubre de 2013 al 22 de enero de 2014.

Ahora se ha celebrado el juicio contra él y contra su hermano Simón, ya que según la versión de la policía, este último fue el tercer atracador que huyó. La versión de Simón fue que estaba vendimiando en Tudela (Navarra) y que se había presentado voluntario unos días ante la Guardia Civil al decirle su familia que lo estaban buscando.

Pues bien, el titular del juzgado de lo Penal de Guadalajara, José Luis Cobo López, en una sentencia que reprocha la pobreza de la investigación, la instrucción y la acusación fiscal, ha absuelto a los dos hermanos de los dos delitos por los que habían sido enjuiciados. A Gonzalo no ha podido absolverlo porque falleció aquel mismo día.

«Reconocido por el Ministerio Fiscal la inexistencia de prueba directa, es lo cierto que se ha basado toda la instrucción de la causa y la acusación formulada en meros indicios que no han resultado en modo alguno suficientes para poder llegar al pronunciamiento condenatorio pretendido», asegura el magistrado en su fallo. Ítem más, el juez asegura que esos «meros indicios» que llevaron a juicio a los dos chatarreros » no pasan de ser conjeturas que, se presentan con un carácter excesivamente abierto, débil o indeterminado».

Así, el juez recuerda que «es llamativo pensar que en tan corto espacio, el existente entre la nave y el lugar donde fue encontrado Antonio en compañía de otras personas no fuera posible encontrar ni los pasamontañas ni la escopeta», o que no fueran hallados restos de pólvora» ni en las manos, cara o pelo de Antonio», detenido allí mismo, «ni en las manos de Gonzalo», muerto por el disparo del guardia civil.

Pero lo que más llama la atención del juez de lo Penal es la supuesta «declaración espontánea» de Antonio el mismo día 23 de octubre de 2013, ante la Guardia Civil, en la que no se cumplieron los requisitos legales que todas declaraciones de imputados han de tener.

Recuerda el juzgador alcarreño que, según el Tribunal Supremo, este tipo de `declaraciones espontáneas´, si no van acompañadas de su ratificación en el juicio ni de otro material probatorio, ‘son radicalmente nulas, por las anomalías que la rodean, que en realidad son más que anomalías: constituyen una manifiesta vulneración del derecho fundamental de defensa’´, algo que el juzgado de lo Penal asume como «doctrina de perfecta aplicación al supuesto que nos ocupa».

Finalmente, el magistrado rechaza que se pretendiera hacer pasar como prueba los supuestos restos biológicos de Simón y Gonzalo hallados en el vehículo con el que se cometió el atraco. «Enlazar este dato con su participación en los hechos objeto de enjuiciamiento le parece a este juzgador prácticamente imposible», asegura.

Antonio deberá esperar ahora la firmeza de la sentencia para poder reclamar por los 90 días que estuvo en prisión. La viuda y el hijo menor de Gonzalo no han podido verlo absuelto. Murió aquel mismo día 23 de octubre de 2013 en que una nave de Cabanillas del Campo fue atracada por tres encapuchados armados con una escopeta que se dieron a la fuga.

Cronología:

21 de octubre de 2013: Por la noche, una o varias personas sustraen sin utilizar violencia el vehículo  Renault Megane de una empresa de Guadalajara.

23 de octubre de 2013: 14,00 horas. Tres encapuchados armados con una escopeta, intentan atracar una nave de palés en el polígono industrial de Cabanillas del Campo. al ser sorprendidos, hacen un disparo al aire y huyen en el Renault Megane sustraído dos días antes. Los atracadores sufren un accidente, abandonan el Renault Megane y se dan a la fuga a pie.

Veinte minutos después, dos guardias civiles detectan a 900 metros del lugar del atraco a tres individuos apoyados en una nave. Al darles el alto, los tres salen huyendo y un agente dispara a la espalda de uno de ellos, Gonzalo L.R., que cae muerto en el cauce de un arroyo anexo lleno de maleza, en la imagen; el segundo, Antonio G.J. es detenido; y el tercero huye y nunca es identificado. Unos días después, procedente de la vendimia en Tudela se presenta voluntariamente a la policía el hermano de Antonio, Simón, al enterarse de que lo están buscando. El juez lo deja en libertad.

23 de octubre de 2013: Decenas de policías y guardias civiles, con apoyo de tres perros expertos en huellas buscan infructuosamente los pasamontañas y la escopeta utilizados en el atraco. Solo se hallan vestigios de ADN de Simón y Gonzalo en el vehículo Renault Megane.

22 de enero de 2014, después de 90 días en prisión, es puesto en libertad Antonio G.J.

30 de junio de 2016, en una sentencia conocida ahora, el juzgado de lo Penal de Guadalajara absuelve del atraco y del robo del coche por falta de pruebas a los hermanos Antonio y Simón.

Acerca de El Heraldo del Henares

Diario digital de Guadalajara y el Corredor del Henares fundado en 2009.

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