miércoles , 1 julio 2026

UNED Guadalajara analiza en su primer curso de verano el fenómeno turístico en España: desde los primeros viajeros, que volvieron decepcionados a sus países de origen, a la ‘turistificación’ actual

Las primeras impresiones de los turistas que visitaron España estuvieron marcadas por la frustración, las contradicciones, los prejuicios y también, cierta fascinación. De todo ello, pero también de la evolución del viaje, de la narrativa del viajero, del boom de la literatura de viajes en los siglos XVIII y XIX, del grand tour de la nobleza española y del concepto de turistificación y del turismo como forma de arte, se ha reflexionado en el primer Curso de Verano de UNED Guadalajara, celebrado entre el 29 de junio y el 1 de julio, en el Centro San José, bajo el título De viajeros a turistas. Impresiones de viaje por el patrimonio artístico español (siglos XVI-XX).

 “El objetivo ha sido presentar algunas nuevas investigaciones y estudios de caso que reflexionan sobre la rica aportación de los viajeros a la internacionalización del patrimonio artístico español”, señala el catedrático de Historia del Arte de la UNED, Luis Sazatornil, director del curso, según ha informado Elena Clemente desde el centro asociado de Guadalajara en un comunicado.

De las ‘fake news’ a los best-sellers 

Dividido en ocho sesiones, el ciclo se inició el 29 de junio con la mirada personal de los turistas pioneros, que ayudaron a crear “estereotipos” y cuyas crónicas hay que poner “en contexto”, según el catedrático de la UNED Borja Franco Llopis, encargado de abrir la sesión con su ponencia ‘Literatura de viajes y alteridad en la Edad Moderna hispánica’. 

En ella, alertó sobre “las visiones sesgadas” de estas primeras crónicas de viajes, que incluían “conceptos anacrónicos, que no existen” y descripciones alejadas de la realidad. El arte, las relaciones topográficas, los ilustradores y la literatura de viajes han jugado “un papel esencial” en la creación de identidades, según el catedrático, que afirmó que es importante «individualizar cada caso y cada viajero». Lo que dicen, lo que narran, «es más una construcción de lo que esperan encontrarse».  

El curso ha viajado desde el siglo XVI hasta el XX, con reflexiones sobre las contradicciones y frustraciones de los viajeros, que “se encontraron con una “mala calidad de nuestra arquitectura” o “sin información de los monumentos que veían”, señaló Sergio Ramiro, coordinador del ciclo.

La etapa dorada llegaría en la Ilustración. En el siglo XVIII, los viajeros cuentan de verdad lo que ven y viajan por interés propio -no acompañando a los reyes de la época o por motivos políticos-, ensalzan las bellas artes, comienzan a crear guías con ‘lugares que no debes perderte’, se viven experiencias inmersivas y la literatura de viajes se convierte en best-seller, con ediciones, incluso, diseñadas para ser leídas en el tren o mientras se viaja y firmadas con seudónimo.

Relatos y paisaje urbano

El curso ha permitido conocer a viajeros como Antonio Ponz, autor de Viage de España, el “relato más extendido, canónico, sobre España, durante décadas”, según el profesor de Historia Diego Crespo; a cosmógrafos europeos y nobles ‘top’ como el marqués de Ureña o el VI Conde de Fernán Núñez, protagonistas del Grand Tour de la aristocracia española, que puso de moda los diarios de viaje y “aportaron una imagen del clasicismo”, afirmó el profesor de la UNED, José Vigara.

También se ha recordado, de la mano del catedrático de la UNED Luis Sazatornil la huella que dejaron en los viajeros las ciudades españolas y cómo se conformó el paisaje urbano en pinturas, cartas, manuscritos, visiones ilustradas y cosmografías.

Pero también, el papel que el Estado ha jugado en el impulso del turismo español, con la creación de una potente red de alojamientos, con Paradores “como modelo de éxito”, señaló Ana Cabrera Lafuente, directora de proyectos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia en Turespaña.

La última sesión del curso, a cargo de la investigadora del CSIC María J. Feliciano Cahves, ha finalizado con un recorrido por la transformación turística de Puerto Rico, desde su pasado colonial -blanco- a su presente como capital del Caribe y destino de turismo masivo -lleno de color-.

El cierre, firmado por el profesor de la Complutense Iñaki Estella ha permitido hacer una reflexión sobre el turismo como forma de arte y ha mostrado el objeto de su investigación actual, que se centra en la localidad almeriense de Carboneras, refugio de verano de muchos artistas, entre ellos, el guadalajareño Francisco Sobrino.

Como colofón, los asistentes a este primer curso de verano de la UNED han realizado una visita guiada al museo Francisco Sobrino de Guadalajara. 

Este miércoles comienza el segundo Curso de Verano, que lleva por título ‘Bastardas en monasterios y palacios: genealogías, marginalidad y poder de las hijas ilegítimas en la Edad Moderna’, coordinado por la profesora de la UNED, la historiadora pastranera Esther Alegre Carvajal.

Acerca de El Heraldo del Henares

Diario digital de Guadalajara y el Corredor del Henares fundado en 2009.

Ver también

El ciudadano de a pie pregunta: ‘Tras la buena noticia del fin de las obras de la Casa del pintor Carlos Santisteban en Guadalajara, ¿por qué convertimos en excepcional lo que debería ser normal?’

La Casa del Cuento de Guadalajara ha terminado sus obras y encara ya la recta …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.