‘La vida no es perfecta y en cierta forma, somos los capitanes de nuestro propio viaje vital. Existen los traumas, en mayor o menor grado, los traumas con T mayúscula y con t minúscula, pero es importante saber abordarlos con ayuda profesional y un tratamiento terapéutico adecuado, que se base no sólo en la neuropsicología sino también en las fortalezas del paciente...’.
De todo esto y más se ha hablado en el tercer curso de verano de UNED, celebrado en el Espacio Joven Europeo (EJE) de Azuqueca de Henares, bajo el título ‘Más allá del trauma: abordajes clínicos frente a un fenómeno complejo’, en el que han participado nueve psicólogos a lo largo de tres jornadas.
“El abordaje del trauma debe ir más allá de la etiqueta diagnóstica”, ha dicho la directora del curso, la psicóloga Genny Lubrini, profesora titular de la UNED, quien ha añadido que todo ello «debe enfocarse en la seguridad, la alianza terapéutica y la reconstrucción del sentido de sí mismo, integrando el enfoque neuropsicológico, la regulación emocional y el apego”.
Alrededor de 200 alumnos han asistido a este curso de manera presencial y online, que ha permitido un acercamiento multidisciplinar al trauma, un problema que, según el psicólogo y psicoterapeuta Arun Mansukhani ocurre “sobre todo, en espacios interpersonales íntimos”, según ha informado Elena Clemente desde el centro asociado de UNED Guadalajara en un comunicado.
Desde la revisión histórica del término, se han abordado los desafíos que presenta el trauma a la hora de evaluarse pero también conceptos como disociación -la desconexión entre la mente y la realidad de lo que se está viviendo en ese momento y que actúa como mecanismo de defensa ante un trauma-, la futilidad -la experiencia emocional profunda que surge al enfrentar algo que no puede modificarse-, el pensamiento complejo –capaz de tratar, dialogar y negociar con lo real- o la compasión, “la valentía de mirar a los ojos y afrontar”, señala el psicólogo y profesor de la UNED, Félix Hernández Lemes, coordinador además de este curso.
A lo largo de las diferentes sesiones, se ha reflexionado sobre el impacto transformador que tiene aceptar lo imposible, la importancia del trabajo con el trauma relacional desde la compasión y el cuidado; la relevancia de saber cómo queda el guion de la vida después de la experiencia traumática o cómo funciona la psicoterapia de pareja.
Finalmente, el curso ha abordado la parte clínica, dando espacio también para entender y conocer cómo se comporta el cerebro cuando hay un trastorno neurológico funcional así como la intervención en partes, la terapia de reprocesamiento y el trauma complejo.
“El iceberg clínico muestra que aunque los motivos de consulta sean la ansiedad o la fibromialgia y la depresión, los problemas reales son vínculos de apego rotos, un dolor silenciado o las experiencias infantiles adversas”, afirma Hernández Lemes.
Este miércoles por la tarde comienza el cuarto Curso de Verano, que lleva por título ‘Violencia de género: perspectivas, recursos e intervención integral’, dirigido por Pedro Javier Amor, donde se aportará una visión práctica e integral sobre este problema.
El Heraldo del Henares
