miércoles , 26 agosto 2026

Contando todo lo que he visto en el ‘Atlantida Mallorca Film Fest 2026’ – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026 (II)

Un año más, se celebra una nueva edición del Atlàntica Mallorca Film Fest, en esta ocasión entre los días 24 de julio y 2 de agosto. Con este motivo, el crítico de cine de EL HERALDO DEL HENARES, Ramón Bernadó, que no se pierde ni un solo festival de cine español se exhiba donde se exhiba, analizará aquellas películas que ha visto, que son muchas, para los lectores de este diario.

Nacido hace 15 años como el primer festival de cine online en España, Atlàntida Mallorca Film Fest se ha convertido en el festival híbrido más importante del mundo, combinando proyecciones en Mallorca y en la plataforma Filmin. De hecho, más de 1.200.000 espectadores vieron alguna de sus proyecciones en su última edición, según datos de la organización.

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Un secuestro familiar – Itt érzem magam otthon – 2025 – Gábor Holtai – Atlantida Mallorca Film Fest 2026 – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026

Gábor Holtai es un director, ingeniero de sonido y compositor húngaro.

Un secuestro familiar es su primer largometraje, aunque anteriormente había realizado los cortos Property (Válaszfal, 2018) y Second Round (Második kör, 2020), además de participar en la película colectiva In the Same Garden (2016).

No había dirigido otro largo, pero tampoco ha aparecido de repente con una cámara debajo del brazo.

Aquí demuestra ser un cineasta formidable.

La película obtuvo el Méliès de Plata al mejor largometraje fantástico en Sitges 2025 y el Premio del Público del Festival Internacional de Cine de Transilvania 2026.

Me habían hablado tan bien de ella que visioné con todas mis alarmas encendidas.

Mi criterio no siempre coincide con el de los críticos y, muchas veces, tampoco con el del público.

Pero, en esta ocasión, las recomendaciones traían mercancía: estamos ante una película extraordinaria.

Un secuestro familiar es una distopía de andar por casa, casi literalmente.

No necesita grandes decorados, efectos digitales ni ciudades futuristas llenas de drones.

Con pocos personajes, escasas localizaciones y recursos muy ajustados, construye una sociedad perfectamente reconocible en la que cada individuo debe interpretar el papel que le han asignado.

La película habla de supervivencia.

De aceptar normas que detestamos, cubrir funciones que no hemos elegido y convertirnos en otra persona porque la alternativa puede ser la exclusión o la desaparición. O te adaptas o pereces.

Una crueldad que puede parecer exagerada hasta que se mira alrededor con un poco de atención.

El trabajo de guion de Attila Veres es magnífico.

La película desarrolla su alegoría sin discursos explicativos ni subrayados de rotulador fluorescente.

Va cerrando las paredes alrededor del espectador hasta convertir la proyección en una experiencia asfixiante, perturbadora y difícil de sacudirse de encima.

Buena parte del mérito reside en Rozi Lovas, una actriz desconocida para mí que compone un personaje extraordinario.

Su interpretación transmite miedo, desconcierto, sometimiento y esa capacidad tan humana para acostumbrarse incluso a lo intolerable cuando está en juego la propia supervivencia.

La estética deliberadamente antigua, la fotografía oscura, gris y casi fúnebre, y la opresión de los espacios encajan perfectamente con lo que se está contando.

No hay nada ornamental: cada elemento contribuye a producir incomodidad.

Conviene verla sabiendo lo mínimo posible.

No necesita que nadie destripe su argumento ni explique previamente sus símbolos como si fueran las instrucciones de una lavadora.

Basta con saber que es una grandísima película, de esas que terminan en la pantalla pero continúan dando vueltas dentro de la cabeza.

Mi puntuación: 8,77/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Wild Foxes – La Danse des Renards – 2025 – Valery Carnoy – Atlantida Mallorca Film Fest 2026 – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026

El belga Valéry Carnoy, formado en el INSAS de Bruselas, debuta en el largometraje con Wild Foxes (La danse des renards).

Anteriormente dirigió los cortos Ma planète, premiado en el Festival Black Nights de Tallin, y Titan, seleccionado en casi un centenar de festivales y ganador de más de treinta premios. Un currículum breve, pero sin relleno de mercadillo.

Wild Foxes fue presentada en la Quincena de Cineastas de Cannes 2025, donde obtuvo el Europa Cinemas Label a la mejor película europea y el Coup de cœur de los autores de la SACD.

También recibió el Premio del Jurado Joven de Punto de Encuentro en la Seminci 2025.

En este internado deportivo, el boxeo no parece una simple afición.

Para muchos de estos muchachos representa una posible salida, una forma de continuar estudiando, mantener cierta disciplina y soñar con algún triunfo.

Camille, interpretado por Samuel Kircher, es un joven valiente, competitivo y con talento.

Después de sufrir un accidente que podría haberle costado la vida y del que es salvado por su amigo Matteo, su lesión física evoluciona favorablemente.

Sin embargo, aparece un dolor sin explicación orgánica, de evidente componente psicógeno.

Los médicos dicen que está recuperado, pero su cuerpo se empeña en llevarles la contraria.

A partir de ahí pierde la bravura que mostraba sobre el cuadrilátero.

El verdadero golpe no ha sido el accidente, sino el miedo que ha dejado instalado dentro de él.

La película retrata muy bien ese ambiente testosterónico del boxeo masculino: sudor, músculos, bromas, competitividad y una obligación permanente de demostrar que uno está a tope.

No hay espacio para la fragilidad.

Quien duda, se asusta o muestra dolor corre el peligro de perder su sitio dentro de la manada.

Por los alrededores del internado merodean unos zorros que los alumnos alimentan clandestinamente con carne robada de los congeladores.

La población de animales aumenta y termina convirtiéndose en algo más que una anécdota.

Los zorros y los boxeadores forman dos manadas alimentadas artificialmente, obligadas a competir y a sobrevivir.

Unos enseñan los dientes; los otros, los guantes.

También está la amistad entre Camille y Matteo, llena de lealtades, fricciones, silencios y contradicciones.

Porque salvarle la vida a un amigo no garantiza que después resulte sencillo convivir con sus miedos.

El boxeo ha dado muchísimo juego en el cine, casi siempre alrededor del luchador que alcanza la gloria gracias al sacrificio y al montaje musical de entrenamiento correspondiente.

Valéry Carnoy se aparta de ese camino.

Aquí el adversario es invisible y la victoria quizá consista en aceptar la propia debilidad.

Wild Foxes es una película interesante que aporta novedades al género y utiliza el boxeo para hablar de amistad, masculinidad y miedo.

No gana por KO, pero vence holgadamente a los puntos.

Mi puntuación: 6,55/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Una segunda vida – A Second Life – 2025 – Laurent Slama – Atlantida Mallorca Film Fest 2026 – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026

Laurent Slama es un cineasta francés autodidacta, nacido en 1989, que suele ejercer también como guionista, productor y director de fotografía.

Firmó sus dos primeros largometrajes con el seudónimo Elisabeth Vogler, tomado del personaje de Liv Ullmann en Persona, de Ingmar Bergman.

Fueron París es nuestro (2019), adquirida por Netflix, y Roaring 20’s (Années 20) (2021), rodada en un único plano secuencia por las calles de París.

Una segunda vida es su tercer largometraje y el primero firmado con su verdadero nombre.

La película compitió en la sección internacional del Festival de Tribeca 2025 y pasó por Karlovy Vary.

En el Love International Film Festival de Mons 2026 obtuvo el Premio de la Mirada Ciudadana, mientras que Agathe Rousselle recibió el Premio de Interpretación.

Elisabeth Vogler, interpretada por Agathe Rousselle, es una estadounidense que ha recorrido medio mundo sin encontrar en ninguna parte un lugar donde sentirse realmente en casa.

Sobrevive en París trabajando como conserje de pisos turísticos.

El empleo consiste básicamente en correr de apartamento en apartamento, entregar llaves y soportar a viajeros bastante menos encantadores que los de las postales.

Todo ello durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos, con la ciudad invadida por turistas, controles policiales, militares y obstáculos de toda clase.

París, ciudad del amor, siempre que se tenga el código correcto del Airbnb.

Elisabeth intenta ser cordial, pero no le sale.

Tampoco ayuda que esté deprimida, deteste su trabajo y dependa de él para conservar su residencia en Francia.

Posee grandes conocimientos de tecnología e inteligencia artificial, pero no quiere enriquecerse diseñando algoritmos: aspira a trabajar para una ONG y hacer algo útil por el mundo.

El idealismo está muy bien, aunque las autoridades de inmigración suelen preferir una nómina.

Entre los turistas que se cruzan en su agotadora jornada aparece Elijah, interpretado por Alex Lawther.

Es un californiano despreocupado, especialista en hipnosis y llegado a París para preparar a deportistas olímpicos.

Elijah se introduce en la vida de Elisabeth con la delicadeza de quien entra en un piso sin llamar.

Ella se resiste, pero termina dejándose arrastrar por él y por ese pequeño grupo de amigos que le ofrece algo que llevaba tiempo evitando: compañía.

Elisabeth es solitaria, arisca y poco dispuesta a establecer vínculos.

No busca disfrutar de París, sino sobrevivir en una ciudad que percibe como inhóspita y agresiva.

Su hipoacusia constituye uno de los elementos esenciales de la película.

Los audífonos la conectan con la realidad, pero también convierten el estruendo urbano en una experiencia saturada y hostil.

Cuando se los quita encuentra descanso, aunque ese silencio también la aísla de los demás.

El inteligente diseño sonoro permite compartir esa contradicción sin necesidad de convertir la película en una conferencia de audiología.

Una segunda vida depende casi por completo de Agathe Rousselle, que compone un personaje complejo, incómodo y difícil de querer.

Elisabeth no es simpática ni cariñosa y, en ocasiones, parece empeñada en impedir que el espectador empatice con ella.

Sin embargo, resulta imposible no sentir compasión ante su sufrimiento.

Rousselle evita convertirla en una víctima ejemplar o en una santa de calendario.

Debajo de su coraza hay una mujer deprimida que ha hecho del aislamiento un mecanismo de defensa.

Tal vez no apetezca quedar con Elisabeth para tomar unas cañas, y mucho menos llegar tarde al check-in, pero su aspereza proporciona verdad al personaje.

La película no necesita transformarla milagrosamente.

Le basta con abrir una pequeña grieta en su armadura y dejar que, durante unas horas, entre algo de luz.

Mi puntuación: 7,68/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Comentarios anteriores sobre este festival:

Contando todo lo que he visto en el ‘Atlantida Mallorca Film Fest 2026’ – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026 (I)

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Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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