domingo , 23 agosto 2026

‘El final de Oak Street’, 2026, de David Robert Mitchell: «Está a medio camino entre E.T., el extraterrestre y Parque Jurásico, como si Steven Spielberg hubiera decidido soltar un tiranosaurio en una urbanización de clase media»

David Robert Mitchell

David Robert Mitchell debutó con El mito de la adolescencia, un retrato juvenil de tono melancólico.

Después alcanzó el reconocimiento internacional con el excelente terror sobrenatural de It Follows.

En Lo que esconde Silver Lake se metió en un laberinto de conspiraciones, obsesiones y cine negro.

Ocho años después regresa con su cuarto largometraje, una superproducción bastante más accesible, pero sin renunciar del todo a su gusto por lo inquietante.

Mención especial para la actriz principal, Anne Hathaway, que está viviendo un año dorado, y con todo merecimiento. Ya hablábamos de ella la semana pasada en su otro estreno de este año, ‘Mother Mary’.

Es una gran actriz y aquí está estupenda como Denise, una auténtica madre coraje enfrentada a una familia en crisis y, de paso, a unos cuantos dinosaurios con bastante hambre.

El final de Oak Street mezcla ciencia ficción, aventuras, acción, drama familiar y survival.

Se desarrolla en 1982, pero su ADN salta de la aventura ochentera al blockbuster noventero.

Está a medio camino entre E.T., el extraterrestre y Parque Jurásico, como si Steven Spielberg hubiera decidido soltar un tiranosaurio en una urbanización de clase media.

Pero Mitchell no se limita a fabricar una aventura familiar amable.

Introduce momentos bastante gruesos, peligro real y ese puntito de terror que impide que el conjunto se convierta en una merienda con dinosaurios de peluche.

Las mujeres de la familia sostienen mucho mejor el tipo.

Denise y Audrey, interpretada por Maisy Stella, son más serenas, resolutivas y valientes.

En cambio, el pobre Christian Convery carga con Brian, un personaje programado para gritar, asustarse y comportarse como una auténtica gallina.

A mí termina sacándome de quicio.

Anne Hathaway no solo funciona como madre luchadora.

Al final termina convertida en el gran elemento protector de toda la comunidad, mientras Ewan McGregor, como Greg, aporta humanidad a ese marido golpeado por el fracaso laboral.

El guion aclara que ha perdido su empleo y que repartir pizzas es un apaño temporal; aun así, viendo semejante casa con jardín, cuesta no ponerse a echar cuentas.

El barrio de Oak Street es un paraíso suburbano de casas estupendas, jardincillos y calles ligeramente curvas.

Uno de esos lugares idílicos que el cine estadounidense ha retratado hasta convertirlos en un género propio.

Naturalmente, debajo de tanta perfección había que esconder una crisis matrimonial, un fenómeno cósmico y varios reptiles gigantes.

Una película estupenda para pasárselo bien, disfrutar de la aventura y llevarse algún susto.

El toque de terror es el picante que evita que este plato familiar resulte demasiado blandito.

Mi puntuación: 8,88/10.

Ficha técnica en este enlace.

***

Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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