martes , 22 septiembre 2020

Carta de Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara: Encuentro mundial de las familias

El pasado fin de semana, el papa Francisco acudió a Dublín para participar en el noveno encuentro mundial de las familias. Las imágenes, que nos ofrecieron algunos medios de comunicación social, nos permitieron constatar la alegría y el gozo de miles de familias venidas de los distintos rincones del planeta para testimoniar el amor infinito de Dios, manifestado en Jesucristo, y para mostrar la verdad del matrimonio.

El Santo Padre, en sus intervenciones públicas, afrontó una vez más con valentía, humildad y profundo dolor el gravísimo pecado de la pederastia en la Iglesia, pidiendo perdón a todos por los abusos sexuales y de poder cometidos por los miembros de la Iglesia y orando al Padre celestial para que mantenga el estado de vergüenza y de compunción en nosotros para que nunca más sucedan estas cosas.

Al referirse a la familia, señaló que ésta es la esperanza de la Iglesia, de la sociedad y del mundo. Las familias creyentes, con su testimonio del Evangelio, ayudan a Dios a realizar su sueño y contribuyen con su testimonio a acercar a todos los miembros de la familia humana para que asuman de forma responsable su compromiso en la construcción de la paz y de la unidad entre todos los miembros de la gran familia humana.

Teniendo en cuenta las dificultades del momento presente para la transmisión de la fe, el Papa invitó a los padres a hacer de su convivencia una verdadera Iglesia doméstica para que el testimonio de amor y de oración en el hogar sea el primer espacio para la transmisión de la fe a los hijos. Mediante el testimonio de amor a Dios y a la Iglesia de sus padres, los hijos aprenden la honestidad, el sacrificio y el valor de la fidelidad.

Sin olvidar las dificultades por las que pasa la familia en la actualidad, como consecuencia de la secularización de la sociedad y de la falta de apoyo y protección por parte de los poderes públicos, el Papa invitó a los esposos cristianos a poner los ojos y el corazón en Jesucristo para aprender de Él la disponibilidad para el perdón.

Este perdón, que Jesucristo regaló a todos los hombres, incluso a sus enemigos, durante los años de su vida pública, hoy nos lo sigue ofreciendo a nosotros para que, con la fuerza de su amor y la experiencia de su perdón, podamos también perdonar a nuestros semejantes. La contemplación del amor que los padres se brindan entre sí es el medio más adecuado para que sus hijos aprendan a perdonar a sus hermanos y amigos.

Que la Santísima Virgen, la Reina de la familia humana, ilumine con su testimonio el camino a recorrer y nos muestre el amor incondicional de su Hijo, para que avancemos con decisión hacia la identificación con Él y experimentemos su protección y gracia durante nuestra peregrinación por este mundo hacía la Jerusalén celestial.

Con mi sincero afecto y bendición.

Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

NOTA DE LA REDACCIÓN: EL HERALDO DEL HENARES acepta el envío de cartas y artículos de opinión para ser publicados en el diario, sin que comparta necesariamente el contenido de las opiniones ajenas, que son responsabilidad única de su autor, por lo que las mismas no son corregidas ni apostilladas.

EL HERALDO DEL HENARES se reserva la posibilidad de rechazar dichos textos cuando no cumplan unos requisitos mínimos de respeto a los demás lectores o contravengan las leyes vigentes.

Acerca de El Heraldo del Henares

Diario digital de Guadalajara y el Corredor del Henares fundado en 2009.

Ver también

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara: ‘No pongamos límites a la acción de Dios’

El papa Francisco, en sus intervenciones públicas y en sus escritos, presenta un conjunto de …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.