Seguimos con creciente preocupación los incendios producidos en la Sierra Norte y el Señorío de Molina de Aragón.
Agradecemos el generoso esfuerzo realizado por las autoridades públicas, instituciones, profesionales, agricultores, ganaderos, hosteleros, residentes, veraneantes y voluntarios en las tareas de extinción, seguimiento de la evolución de los incendios y atención a las personas.
Lamentamos los daños producidos y los problemas que se han planteado: evacuación de municipios, dificultades para el abastecimiento del ganado, pérdida de masa forestal, restricciones para el tránsito de vehículos, empeoramiento en la calidad del aire, y muchas contingencias que requieren respuestas coordinadas.
La Diócesis de Sigüenza-Guadalajara pone a disposición de quienes lo necesiten sus espacios de acogida. El apoyo de todos es imprescindible en estos momentos en que se debe contribuir a la seguridad de las personas y la prevención de riesgos.

Exhortamos a todos los sacerdotes, personas consagradas y seglares para que eleven oraciones en las Eucaristías, y en la plegaria personal y comunitaria, con el deseo de que se extingan los incendios y se superen sus lamentables consecuencias.
La Iglesia continuará estando presente en las zonas menos habitadas de la provincia, acompañando a toda la población, alentando el cuidado de la naturaleza, nuestra Casa común, con total dedicación y actitud de servicio.
Julián Ruiz Martorell, obispo de Sigüenza-Guadalajara
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El Heraldo del Henares