domingo , 17 octubre 2021

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara: ‘Digamos no a la cultura de la muerte’

Durante el tiempo de Navidad, la Palabra de Dios nos recuerda que hace más de dos mil años en Belén de Judá, pequeño pueblo de Israel, en un pesebre, de María Virgen, nació Jesús, el Salvador anunciado por los profetas y que los hombres esperaban. Él ha querido acampar entre nosotros para mostrarnos el amor del Padre y ofrecernos su salvación.

En aquel tiempo, los poderosos, considerándose auténticos dioses, muestran su rechazo a la presencia en el mundo de Jesús, el Rey de reyes. Incluso, como celebraremos el próximo día 28, fiesta de los Inocentes, quienes detentaban el poder civil manifiestan su desprecio a la vida humana, promulgando una ley con el fin de eliminar a todos los niños nacidos por aquellas fechas, pensando que así podrían dar muerte al Mesías de Dios.

En nuestros días, son muchas las personas que, desde una concepción ilimitada de la libertad, crean su propia verdad sin atenerse a criterios objetivos. Apoyados en el relativismo y, en última instancia, en el nihilismo, intentan construir una nueva realidad. Con estos presupuestos, es preciso prescindir de Dios, de la familia y de las normas morales pues son obstáculos para la implantación social de su libertinaje.

Desde aquí, resulta también normal dar el salto al egoísmo como comportamiento de vida, pues cada uno buscará los intereses personales como bienes supremos. Es más, no existirán leyes o normas morales que liguen al ser humano a nada ni a nadie por encima del propio bienestar. Esta parece ser la filosofía actual cuando se habla del progreso y de la necesidad de ampliar los derechos y libertades sociales, sin reconocimiento de normas morales objetivas a las que el ser humano deba ajustar su conducta.

Esta cultura, en la que se defiende la libertad absoluta, la supremacía del fuerte sobre el débil y la muerte sobre la vida, afecta hoy a muchas personas en nuestra sociedad. Con esta mentalidad actúan hoy quienes defienden sin escrúpulos el aborto y la eutanasia, como signos de progreso y como posibilidad de decidir sobre la vida de sus semejantes. Para ellos, es más fácil eliminar a los demás que cuidar de ellos.

Atilano Rodriguez

En este ambiente de relativismo, el Congreso de los Diputados aprobaba el pasado día 17 la ley reguladora de la eutanasia. Sin culpar a nadie por la aprobación de esta ley, pues cada uno tendrá que dar cuenta a Dios de sus obras y decisiones, pienso, no obstante, que todos deberíamos hacer un examen de conciencia pues, en mayor o menor medida, con nuestra indiferencia y superficialidad, somos culpables de la aprobación de estas leyes que atentan contra la vida de nuestros hermanos. Cuando un grupo mayoritario de personas en el seno de la sociedad acepta con indiferencia la aprobación del aborto y la eutanasia, se pone de manifiesto la existencia de una enfermedad espiritual y una deformación moral que precisan ser curadas. Quiera Dios que se reavive la conciencia y aumente el compromiso de todos a favor de la vida.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz año nuevo.

2020

Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

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Un comentario

  1. En el caso de España, una vez entre en vigor la ley, la eutanasia se podrá prestar solo a mayores de edad, en condiciones «plenas», que tengan una enfermedad grave o sufrimiento intolerable y que hayan expresado su voluntad de morir. La decisión podrá ser revocada en cualquier momento por parte del paciente, quien habrá sido previamente informado sobre las distintas alternativas que existen y el acceso a cuidados paliativos.
    Posdata: Se dirige a sus fieles obvio, sus fieles aunque estén destrozados sufriendo y carcomidos poco a poco en sus entrañas, sufrirán por que es el deseo de su dios. hasta ahí perfecto son libres de aceptar el sufrimiento como lo hacia Teresa de Calcuta con sus pobres, (el que entraba no salía vivo), hasta que la toco sufrir ella y recurrió a los mejores médicos y especialistas del mundo para salvarse, en lugar de dejarse morir entre sufrimientos como su dios dicta….el problema viene cuando llama enfermos a quienes libre y con plena conciencia en estado terminal o sin solución paliativa deseada decide y pide cuatro veces bajo una normativa legal acabar con «SU» propio sufrimiento asegura el obispo:
    «El obispo de la diócesis Sigüenza-Guadalajara, Atilano Rodríguez, ha pedido a los fieles que digan «no» a la «cultura de la muerte» tras señalar cómo «un grupo mayoritario de personas» ha aceptado «con indiferencia» la aprobación la eutanasia, lo que a su juicio pone de manifiesto la existencia de una «enfermedad espiritual y una deformación moral, que precisan ser curadas».
    Confunde el obispo moral, con su propia moral religiosa, se permite llamar enfermos a un grupo mayoritario y les llama indiferentes, creo que el obispo saca los pies del tiesto, esta en su derecho a pedir a sus fieles que sufran por amor a su dios hasta la muerte, pero no es quien para poner en duda la moral de una mayoría y mucho menos afirmar que han aceptado de forma indiferente la eutanasia. Mire señor obispo, esta ley no obliga, usted tranquilo sus cristianos sufrirán para ganarse el cielo, yo y una mayoría como yo, llegado el caso seguramente decida acabar tranquilo y sedado si las esperanzas son nulas. Ustedes como siempre pretender imponer «su moral» a los demás y su moral en muchos casos esta a la altura de las suelas de los zapatos, abra usted sus archivos desde los últimos 40 años y exponga con nombre y apellidos los casos de pederastia habidos en España en lugar de ocultarlos a la justicia, por ejemplo, o explique por que la iglesia se inmatricula miles de propiedades que no son suyas o por que destina millones a tv y radios en banca rota mientras chantajea con retirar las migas que le caen a Caritas, ve su moral es nula, creo que no esta usted en condiciones de poner en duda la moral de nadie , absolutamente de nadie Señor Obispo.

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