Los peatones que han transitado estos días por el centro urbano, y en particular por la plaza de Santo Domingo, se han encontrado con un cambio radical e imprevisto en el paisaje cotidiano. Una llamativa hilera de contenedores de reciclaje de vidrio ha transformado la vía pública al adoptar la estética tridimensional de algunos de los personajes más célebres de las franquicias de Disney, Pixar y Marvel, como Woody y Jessie de Toy Story, Iron Man y Black Panther de Marvel, y el universo temático de World of Frozen, los cuales permanecerán instalados en la plaza hasta el próximo 2 de noviembre.
Texto de Andoni Madrid y Cuka Leyre. Fotografías de Cuka Leyre
La iniciativa, desarrollada por Ecovidrio en colaboración directa con Disneyland Paris, se enmarca en una campaña publicitaria e itinerante orientada a fomentar la sostenibilidad ambiental y la economía circular entre el público familiar.
A través del impacto visual y el reclamo de figuras icónicas del cine infantil y juvenil, se busca captar la atención de los más pequeños de la casa para asentar los hábitos de separación de residuos en el hogar, recordando además que el vidrio depositado en estos recipientes se recicla al cien por cien e infinitas veces sin perder calidad ni propiedades.
Sin embargo, la llamativa presencia de estas infraestructuras temporales ha generado opiniones diversas y encontrados debates entre los transeúntes y residentes de la zona. Mientras una parte de los vecinos celebra la vertiente creativa, pedagógica y fotogénica de la propuesta, otro sector importante de los ciudadanos cuestiona el marcado contraste entre el despliegue publicitario institucional y las carencias operativas diarias en el mantenimiento y la limpieza de las calles del municipio.
Ante esta iniciativa, el ciudadano de a pie se pregunta si esta atracción inicial de ver a personajes de ficción para crear una conciencia ecológica será auténtica y duradera o se quedará en un mero «efecto novedad» que se esfumará en cuanto los contenedores cambien de ubicación si no hay más campañas permanentes en el tiempo.
La duda reside en si el espectáculo visual logra afianzar el hábito del reciclaje o si simplemente es un simple reclamo fotográfico temporal. ¿O no?
El Heraldo del Henares
