viernes , 24 julio 2026

Crónicas desde el 49º Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro

El crítico de cine de EL HERALDO DEL HENARES, Ramón Bernadó, ha cambiado en esta ocasión la pantalla grande por las tablas. Y no unas tablas cualquiera, sino las del, quizá, teatro clásico más reconocido mundialmente, el de la localidad manchega de Almagro. Allí ha permanecido, a título particular y como amante del teatro, durante varios días, y ha asistido a varias representaciones programadas en la 49 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de esta villa ciudadrealeña, que se está celebrando entre el 2 y el 26 de julio de 2026.

Y esto es lo que nos ha contado, porque, al fin y al cabo, el cine no deja de ser la representación teatral ante una cámara.

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Cautivas por Cervantes – Emilio Manzano – Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro 2026 – #Almagro49

Emilio Manzano

Emilio Manzano es dramaturgo, director de escena y creador escénico.

Su trabajo se mueve entre el teatro contemporáneo, la poesía y la investigación escénica, con una especial atención al diálogo entre los textos clásicos y las preocupaciones del presente.

Entre sus montajes destacan La grietaVolverse pequeñoLa yapa y este Cautivas por Cervantes, nacido de una residencia artística del propio Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y estrenado en su 49.ª edición.

Comentario

Mi estreno en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro se produce gracias a la invitación de mi amigo Carlos Taillefer, magnífico organizador de este viaje cuyo objetivo era tan sencillo como irresistible: conocer Almagro, empaparme del festival y ver unas cuantas funciones.

La primera parada fue el Teatro Municipal, antes llemado Teatro Principal. Una auténtica bombonera neoclásica inaugurada en 1865, acogedora y elegante, de esas que todavía conservan el encanto de los teatros de toda la vida. Me recordó inevitablemente al Teatro Principal de Zaragoza, aunque en versión más íntima. El continente, desde luego, es una maravilla.

La propuesta de Emilio Manzano parte de textos como Los baños de ArgelLa gran sultana y El gallardo español, estableciendo un puente entre el cautiverio vivido por Miguel de Cervantes y las distintas formas de cautividad contemporáneas: la guerra, la exclusión, la identidad o la condición de la mujer como víctima. La intención es tan ambiciosa como pertinente. 

Mi problema llega con la forma.

La declamación constante acaba resultándome agotadora. Lejos de acercarme al texto, termina levantando una barrera. Las tres actrices ponen sobre el escenario una entrega absoluta y un enorme compromiso interpretativo, pero el montaje juega en su contra.

Y aquí aparece el mayor obstáculo de la función: la microfonía. Las intérpretes actúan microfonadas y el sonido presenta una distorsión que dificulta entender buena parte del texto. Si a eso se suma una dicción que no siempre resulta cristalina, el espectador termina invirtiendo más energía en intentar descifrar las palabras que en dejarse llevar por ellas. Y eso, en una obra sustentada precisamente en el valor del texto, es un problema importante.

Siempre merece la pena sentarse en una butaca de teatro. Esa cercanía física con los actores tiene una magia que el cine jamás podrá reproducir. Pero, en esta ocasión, el esfuerzo de escuchar terminó pesando más que el placer de asistir a la representación.

Una lástima, porque detrás había una idea con mucho recorrido. A mí, sin embargo, esta primera cita con Cautivas por Cervantes me dejó bastante frío.

Mi puntuación: 4,35/10.

Ficha técnica en este enlace.

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La dama boba de Lope de Vega – Rodrigo Arribas – Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro 2026 – #Almagro49

Rodrigo Arribas

Rodrigo Arribas lleva años dedicándose a acercar el teatro del Siglo de Oro al espectador actual desde la Fundación Siglo de Oro.

Como director y dramaturgo ha firmado montajes como La dama bobaEl perro del hortelanoLa francesa LauraLa tierra de jauja o Amor secreto hasta celos, siempre con la intención de que los clásicos respiren como si hubieran sido escritos ayer. 

Comentario

La segunda función de mi estreno en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro tuvo lugar en el Espacio Globalcaja, la Casa Palacio de los Villarreal, un precioso patio del siglo XVI convertido en teatro al aire libre. Aquí el techo no existe. Lo sustituye el cielo manchego, que por la noche refresca bastante menos de lo que uno agradecería, pero que aporta un encanto imposible de reproducir entre cuatro paredes.

Y entonces apareció Lope de Vega.

Porque el texto en verso de La dama boba sigue siendo una auténtica maravilla más de cuatro siglos después. No hay una sola sensación de museo. Todo fluye con una naturalidad asombrosa gracias a una adaptación que respeta el original mientras dialoga con el espectador de hoy.

La escenografía, aparentemente sencilla, resulta de una eficacia enorme. Unas puertas, unas cortinas y un continuo entrar y salir de los actores construyen un espacio dinámico que nunca deja de respirar. No hacen falta grandes artificios cuando las ideas funcionan.

Y funcionan.

Los intérpretes están sencillamente magníficos. Hay ritmo, precisión, sentido del humor y una naturalidad admirable para enfrentarse al verso sin convertirlo en una exhibición de declamación. Todo parece sencillo… precisamente porque está muy bien hecho.

Fue además un placer reencontrarme con Joaquín Notario, uno de esos actores que dignifican cualquier escenario con solo aparecer. Al día siguiente coincidimos en el restaurante Marqués, en la Plaza Mayor de Almagro, donde tuvimos ocasión de felicitarle personalmente por su interpretación. No pudo ser más cercano, amable y cariñoso. Da gusto comprobar que los grandes actores también pueden ser grandes personas.

La gran idea de La dama boba sigue teniendo una vigencia absoluta: el amor como fuerza capaz de transformar a las personas. Una hermana considerada inteligente acaba perdiendo pie mientras la supuestamente boba despierta gracias al descubrimiento del amor.

Detrás de la comedia, Lope habla de la capacidad de adaptación, especialmente de las mujeres, obligadas durante siglos a sobrevivir en un mundo construido por y para los hombres.

Y esa lectura sigue siendo plenamente contemporánea.

Confieso que hubo momentos en los que me emocioné de verdad. De esa emoción serena que solo producen las grandes obras cuando uno siente que está asistiendo a algo especial. Alguna lágrima furtiva terminó deslizándose por mi ya inevitablemente senil rostro.

No me avergüenzo lo más mínimo. Para eso existe el arte.

Mi puntuación: 8,98/10.

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La vengadora de las mujeres De: Lope de Vega / Versión: Alfonso Plou y María López Insausti / Dirección: Carlos Martín – Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro 2026 – #Almagro49

Carlos Martín dirige esta producción de Teatro del Temple, compañía que supera ya las tres décadas de trayectoria y que alcanza con este montaje su espectáculo número 60.

Habitual del teatro clásico y contemporáneo, ha desarrollado una sólida carrera escénica junto a la compañía aragonesa, afrontando textos de ShakespeareValle-InclánCervantes o Lope de Vega.

En esta ocasión dirige una inteligente versión de Alfonso Plou y María López Insausti, coproducida con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Comentario

La tercera función de mi recorrido por el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro tuvo lugar en uno de los espacios más impresionantes del certamen: el Espacio Iberdrola (AUREA), instalado en la antigua iglesia del Monasterio-Universidad de Nuestra Señora del Rosario, un edificio renacentista del siglo XVI ligado a la Orden de Calatrava. Tras siglos de usos muy diversos —desde molino de aceite hasta fábrica de muebles—, el festival consiguió recuperar este magnífico espacio para convertirlo en uno de los teatros más bellos del país. Ver teatro clásico entre esos muros es ya media función.

Y luego llega Lope de Vega para hacer la otra media.

Porque hay algo que nunca deja de sorprenderme: qué modernos siguen sonando sus textos. En esta ocasión conocemos a Laura, una princesa culta, independiente y de fuerte personalidad que crea una escuela femenina para reivindicar la inteligencia y la capacidad de las mujeres. Incluso desafía a sus pretendientes con la espada, escondida tras una máscara de esgrima. Lo que escribe Lope hace cuatro siglos resulta sorprendentemente avanzado para su época.

Eso sí, estamos en una comedia del Siglo de Oro, así que al final el amor vuelve a poner orden en el tablero. Es una constante en muchas de sus obras: los personajes discuten, conspiran, se enfrentan… pero termina imponiéndose el sentimiento.

La función tiene además un ritmo magnífico. Los personajes cómicos funcionan de maravilla, los diálogos son ágiles y el verso vuelve a demostrar que puede ser enormemente divertido cuando está bien dicho.

Y aquí quiero detenerme en un detalle que para mí resulta fundamental: la dicción de los actores es impecable. Se entiende absolutamente todo. Parece una obviedad, pero no siempre ocurre. Después de alguna experiencia menos afortunada durante el festival, aquí da gusto comprobar cómo cada palabra llega con claridad al espectador. Y cuando un texto es tan brillante como el de Lope de Vega, comprender cada verso multiplica el disfrute.

La escenografía acompaña sin estridencias y permite que el auténtico protagonista sea el texto, interpretado por un reparto que mantiene el nivel de principio a fin.

Salí del teatro con la misma sensación que había tenido el día anterior con La dama boba: la de haber comprobado que los clásicos no necesitan rejuvenecer artificialmente para seguir vivos. Basta con interpretarlos bien. Y cuando eso ocurre, cuatrocientos años desaparecen de golpe y uno descubre que Lope de Vega sigue entendiendo al ser humano mejor que muchos autores contemporáneos.

Mi puntuación: 7,78/10.

Ficha técnica en este enlace.

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A quién contaré yo mis quejas – Concierto / Recital – Dirección: Rosa León y Pepe Viyuela – Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro 2026 – #Almagro49

Rosa León y Pepe Viyuela firman la dirección artística de este recital-concierto, una propuesta que combina música, poesía y teatro para revisitar el romancero tradicional desde una mirada contemporánea.

Rosa León, una de las grandes voces de la canción de autor española, lleva décadas recuperando y difundiendo el patrimonio musical popular.

Pepe Viyuela, por su parte, ha desarrollado una brillante carrera teatral, televisiva y cinematográfica, con títulos como La gran aventura de Mortadelo y FilemónAídaEl milagro de P. Tinto o _Planta 4ª, sin abandonar nunca los escenarios.

Comentario

Hablar de este espectáculo obliga a empezar por el lugar donde se representa: el Corral de Comedias de Almagro, probablemente el corazón del festival y uno de esos espacios que justifican por sí solos un viaje.

Es el único corral de comedias del siglo XVII conservado íntegramente en el mundo.

Pepe Viyuela y Rosa León

Cruzar su puerta es hacer un pequeño viaje en el tiempo. Su patio empedrado, las galerías de madera, los palcos y corredores conservan prácticamente la misma estructura que contemplaron los espectadores del Siglo de Oro.

Construido en 1628 por Leonardo de Oviedo en el patio de un antiguo mesón, sobrevivió durante siglos cambiando de uso hasta que, casi por casualidad, fue redescubierto en 1954 durante unas obras en la antigua taberna que ocupaba el edificio.

Desde entonces ha sido restaurado y convertido en el gran símbolo del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, donde los textos clásicos vuelven a representarse bajo las estrellas como hace casi cuatrocientos años.

Y solo por sentarse allí ya merece la pena la experiencia.

El espectáculo es una sucesión de romances tradicionales interpretados por Rosa León y recitados por Pepe Viyuela, que también participa ocasionalmente en algunas canciones.

El acompañamiento musical —cuerda, teclados, batería y una excelente segunda voz femenina— aporta una sonoridad muy cuidada y convierte el recital en algo mucho más rico que una simple sucesión de canciones.

Los dos grandes ejes del montaje están muy claros. Por un lado, la visión de la mujer en los romances tradicionales; por otro, la situación de quienes fueron marginados, perseguidos o expulsados por una sociedad intolerante. Y todo ello estableciendo constantes puentes con la realidad actual, demostrando que los clásicos siguen teniendo muchas cosas que decir.

Rosa León está sencillamente magnífica. Sorprende comprobar lo poco que ha cambiado su voz.

Conserva ese timbre cálido e inconfundible que tantas veces escuchamos hace décadas y mantiene una presencia escénica llena de serenidad y emoción.

Pepe Viyuela, mientras tanto, aporta el contrapunto humorístico.

Su gestualidad, sus silencios y esos ademanes tan característicos forman ya parte de su personalidad artística.

Hay momentos en los que siguen resultando muy divertidos y otros en los que uno tiene la sensación de estar viendo recursos demasiado conocidos.

Pero su simpatía y cercanía terminan imponiéndose.

Tuvimos además la fortuna de coincidir con Rosa León a la mañana siguiente durante el desayuno. No pude resistirme a felicitarla por el espectáculo y decirle lo sorprendentemente joven y estupenda que está.

Charlando con ella no pude evitar recordar aquellos primeros años de la Transición, cuando acudía a las fiestas del Partido Comunista y ella era una de las voces que sonaban constantemente, mucho antes de que pudiera verla en persona y cuando solo la conocía a través de aquellos viejos casetes.

Este recital demuestra que los romances siguen vivos cuando quienes los interpretan saben dotarlos de emoción, inteligencia y verdad. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el escenario del incomparable Corral de Comedias de Almagro.

Mi puntuación: 7,68/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Plataforma Corral: De ida y vuelta – Dramaturgia Laura Garmo y Nacho León / Dirección: Cristina Marín-Miró – Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro 2026 – #Almagro49

Cristina Marín-Miró

Cristina Marín-Miró dirige este montaje con dramaturgia de Laura Garmo y Nacho León, una propuesta concebida específicamente para el Corral de Comedias de Almagro dentro de la Plataforma Corral.

Su trabajo se caracteriza por explorar nuevas formas de acercar el teatro clásico al público contemporáneo, combinando humor, música, participación del espectador y reflexión histórica sin perder nunca el carácter lúdico del espectáculo.

Comentario

El último espectáculo de mi paso por el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro volvía a celebrarse en el incomparable Corral de Comedias. Y regresar allí siempre produce una sensación especial.

Si la noche tiene magia, el mediodía tiene otro protagonista: el calor manchego, que a las doce ya aprieta con ganas. Menos mal que sobre cada butaca nos esperaba un abanico de cartón.

Durante buena parte de la función, además de espectadores, nos convertimos en eficientes ventiladores humanos.

La propuesta reúne únicamente a cuatro intérpretes. Cuatro actores que no solo interpretan personajes: también recitan, cantan, bailan, tocan instrumentos musicales y cambian continuamente de registro con una facilidad admirable.

El montaje juega con el metateatro. Los propios actores representan distintas obras dentro de la propia representación, utilizando ese recurso para confrontar dos relatos completamente distintos sobre el descubrimiento y la conquista de América.

Por un lado aparece la visión tradicional, heroica e imperial que durante décadas nos vendieron los libros de texto, el cine histórico y el NO-DO.

Por otro, la mirada de los pueblos indígenas y la denuncia formulada por Fray Bartolomé de las Casas sobre la violencia, los abusos y la destrucción que acompañaron aquella conquista. Ese contraste constituye el verdadero corazón del espectáculo.

Resulta especialmente interesante comprobar cómo un tema histórico tan complejo puede abordarse desde el humor sin perder profundidad.

Hay números musicales, momentos de danza, mucho sentido del ritmo y una puesta en escena enormemente dinámica.

Uno de los recursos más simpáticos consiste en hacer participar al público.

Algunos espectadores son invitados espontáneamente a subir al escenario, donde reciben pequeñas intervenciones que se integran con naturalidad en la función.

Visual Creative

Lejos de resultar un mero truco para arrancar risas, la participación termina formando parte del propio discurso teatral.

Quiero destacar especialmente al actor-espectador que interpreta al sacerdote.

Se entrega al personaje con una convicción extraordinaria y consigue algunos de los momentos más divertidos de toda la representación.

Es imposible no rendirse a semejante despliegue de energía.

El espectáculo anunciaba una duración de cincuenta minutos, pero acabó superando ampliamente la hora y veinte. Y, sinceramente, no supuso ningún problema. Cuando una función mantiene el interés y el ritmo, el reloj deja de importar.

Fue un magnífico colofón para las cinco representaciones que tuve la fortuna de disfrutar durante esta primera visita al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

Y aquí termina también mi pequeño viaje.

Solo puedo dar las gracias a mi amigo Carlos Taillefer, responsable de que esta aventura haya sido posible y organizador impecable de unos días inolvidables.

Gracias también, de corazón, a MilaFernando y Javier, por su hospitalidad, su cariño y por hacerme sentir como en casa desde el primer momento.

Gracias a ellos he podido descubrir Almagro mucho más allá del festival.

Me llevo el recuerdo de una ciudad preciosa, llena de palacios, iglesias, conventos —hoy ya sin vida conventual—, calles amplias y una de las plazas mayores más hermosas de España.

Un lugar que respira historia en cada esquina.

Y no quiero terminar sin mencionar la alegría que supuso reencontrarme con los amigos de La Tropa, especialmente con Fernando de Luis-Orueta, una de esas personas que siempre recibe a todo el mundo con una sonrisa sincera y un afecto que se agradece muchísimo.

Me marcho con la sensación de haber descubierto uno de esos festivales que cualquier amante de la cultura debería visitar alguna vez.

No solo por el teatro. También por la ciudad, por su gente y por la maravillosa capacidad que tiene Almagro para hacer que uno quiera volver antes incluso de haberse ido.

Mi puntuación: 7,68/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Bernadó en el Festival de Almagro

Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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