martes , 22 octubre 2019
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De fuera vendrán que de casa nos echarán, de Agustín Moreto

Festival barroco.

Licenciados tras las campañas de Flandes, Lisardo y el alférez Aguirre malviven en un Madrid de pícaros y truhanes sin otra ocupación aparente que fanfarronear de sus hazañas y jugar a las cartas. El azar, siempre caprichoso, quiere, que entre las damas a las que acechan a las puertas del oratorio de San Felipe Neri para ejercer sus artes de seducción se encuentren la viuda doña Cecilia Maldonado y doña Francisca, hermana y sobrina respectivamente del capitán don Juan Maldonado, a cuyas órdenes han servido en Flandes. Falseando una carta de recomendación que el capitán les ha facilitado logran que doña Cecilia les acoja en su casa. Para entonces Lisardo ya se había sentido atraído por doña Francisca y el alférez Aguirre había iniciado el “asedio” de Margarita, la criada.

Lisardo se enamora perdidamente de Francisca con la que se ve a escondidas sorteando la estricta vigilancia de la tía que parece la superiora de un convento de carmelitas. Todo parece ir sobre ruedas, pero Moreto es un maestro en sembrar escollos y dificultades que oponer a los deseos de sus personajes. Un nuevo e inesperado obstáculo se interpone entre Lisardo y la joven y enamoradiza Francisca: la otrora reservada y melindrosa viuda, guardiana de la castidad de la sobrina y de la honorabilidad de la familia parece haber puesto también los ojos en el Lisardo y muestra unas locas e inesperadas urgencias por contraer matrimonio. Y son innumerables las mentiras, lances, enredos y embelecos que jalonan la trama y dilatan la acción hasta su desenlace final con una espléndida chacona cantada y bailada por todo el elenco, detalles que no desvelo para no arruinar la intriga.

Con música interpretada en directo con instrumentos de época, bailes, números corales, ornamentos y un suntuoso vestuario dieciochesco, el espectáculo en su conjunto constituye un auténtico festival barroco. La veterana Eva del Palacio, directora y protagonista femenina, imprime al espectáculo un innegable dinamismo a la vez que potencia los rasgos más cómicos del texto de Moreto; la fluidez de los diálogos, su tono a veces sentencioso, la expresión de los afectos o las peculiaridades psicológicas de sus personajes, todo se sacrifica en el altar de la farsa donde reinan la caricatura y lo grotesco, y creo que con buenos resultados, apoyándose en un trabajo de expresión corporal, maquillaje y caracterización cien por cien marca de la casa. Un estilo, en definitiva, una poética escénica que singulariza a este curtido grupo madrileño, que podrá gustar más o menos pero que siempre es fiel a unos postulados estéticos que hacen perfectamente reconocibles sus trabajos. Lo cual, por cierto, no puede decirse de muchos grupos de teatro independiente.

De un elenco en general solvente y bien conjuntado, cabría destacar el virtuosismo de la violinista, Milena Fuentes, la picardía y desenvoltura de la vivaracha Margarita, la criada (Virginia Sánchez), la ingenuidad fingida, los remilgos y el aspecto de mosquita muerta de la pizpireta Doña Francisca (Alejandra Lorente), la arrogancia del enamoradizo Lisardo (Diego Morales) y la jactancia del pendenciero y donjuanesco alférez Aguirre (Fernando Aguado). Eva de Palacio en el papel de doña Cecilia, la viuda, embutida en su vestido negro encorsetado, con la saya, la basquiña almidonada, el guardainfantes y su tocado en forma de mariposa parece una menina velazqueña; está espléndida en su tan entusiasta como inopinado recién estrenado rol de joven casadera, en particular en la escena en la que Lisardo recurre a las más disparatadas mentiras para escurrir el bulto; sus ojillos chispeantes y la sonrisa burlona son el rostro amable de su inquebrantable determinación de conseguir marido cueste lo que cueste. Y, en fin, comentario aparte merece Eduardo Tovar que en el papel de Chichón hace un trabajo antológico. Con aspecto de Fofito, de los payasos de la tele, conmueven su candor y su bobería, aunque es el perejil de todas las salsas y sabe más de lo que aparenta. Pusilánime y un punto marisabidilla parece una emanación de su ama doña Cecilia Maldonado y hace confluir en su persona todos los atributos de la figura de donaire lopesca.

Sólo una objeción sobre el “metraje” del espectáculo. A mi modesto entender, sin intermedio y con media hora menos de duración sería un montaje redondo.

Gordon Craig, (22-VI-2018)

Ficha técnico artística:

Autor; Agustín Moreto. Adapación: Eva de Palacio.

Con: Fernando Aguado, Diego Morales, Eva de Palacio, Alejandra Lorente, Virginia Sánchez, Eduardo Tovar, Ana Belén Serrano, Jorge Corrales, Vicente Aguado, Luna Aguado y Trajano del Palacio.

Músicos: Milena fuentes, Miguel Barón y Javir Monteagudo.

Morboria. Dirección:  Eva de Palacio.

Alcalá de Henares. XVIII Festival de las Artes Escénicas.

Teatro Salón Cervantes. 21 de junio de 2018.

Acerca de Gordon Craig

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