sábado , 23 junio 2018
Inicio / Opinión / Marcos Iglesias / Microbiota intestinal: el órgano desconocido que nos mantiene sanos

Microbiota intestinal: el órgano desconocido que nos mantiene sanos

La microbiota intestinal es un complejo ecosistema de microorganismos que habitan en el cuerpo de los seres vivos.

¿Sabes que tenemos más microorganismos en nuestro intestino que células en nuestro cuerpo?

Gran parte de la sociedad aún desconoce que en nuestros intestinos se halla un mundo microscópico viviente, que recibe el nombre de microbiota intestinal, anteriormente llamada microflora intestinal.

Tenemos grupos de bacterias en diferentes partes de nuestro organismo; en la superficie y en las capas más profundas de la piel (microbiota cutánea), en la boca (microbiota oral), en la vagina (microbiota vaginal), entre otras.

Investigaciones realizadas en la última década han revelado que actúa como un “nuevo órgano” cuyas funciones específicas son claves en el mantenimiento de nuestra buena salud.

Los desequilibrios de la microbiota aumentan el riesgo de enfermedades inmunitarias como alergias, asma y enfermedades intestinales inflamatorias

También se ha relacionado la composición de la microbiota con el riesgo de enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas como la depresión y el alzheimer, aunque por ahora se desconoce si esta relación es de causa-efecto o no.

Generalidades

La microbiota intestinal desempeña 2 funciones vitales: ayudar a regular el suministro de energía y protegernos de “intrusos” (virus y bacterias que generan enfermedades).

Nuestra microbiota contiene 100 billones de microorganismos, incluyendo como mínimo 1.000 especies diferentes de bacterias, de las cuales solamente 100 pueden llegar a ser perjudiciales.

Con un peso de 1,5 a 2 kg, comprenden más de 3,3 millones de genes, 150 veces más que en el genoma humano.

El 70% de nuestras células inmunes y más de 100 millones de neuronas conectadas con el cerebro viven en nuestro intestino.

Por otra parte, un dato relevante es que solo un tercio de nuestra  microbiota intestinal es común a la mayoría de la gente, mientras que los  otros dos tercios son específicos en cada persona.

En otras palabras, podríamos describirla como el carnet de identidad personal, ya que es única a cada individuo, como lo hace nuestra huella dactilar.

Principales funciones

. –  Ayuda al organismo a digerir ciertos alimentos que el estómago y el intestino delgado no son capaces de digerir y de absorber los nutrientes. Contribuye a la producción de algunas vitaminas (B y K).

. – Ayuda a combatir las agresiones de otros microorganismos, manteniendo la integridad de la mucosa intestinal.

. – Desempeña un papel importante en el sistema inmune, actuando como efecto barrera.

. – También tienen efectos colaterales, como la producción de gases, responsables del olor característico de las heces. Algunas de ellas pueden causar infecciones de cualquier gravedad.

Una microbiota intestinal saludable y equilibrada es fundamental para asegurar una función digestiva adecuada ya que forman un ecosistema complejo que se autorregula y se mantiene en equilibrio

Al estar compuesta de microorganismos es muy sensible a los antibióticos, y estos son los principales causantes de su destrucción.

Se regenera periódicamente, excretándose los microorganismos muertos a través de las heces. Evita que se desarrollen enfermedades.

Desarrollo de la microbiota

El desarrollo de la microbiota intestinal comienza tras el nacimiento, ya que los bebés nacen estériles. Esto significa que la composición de la microbiota está muy influenciada por factores externos, incluyendo las condiciones de nacimiento, la dieta, el entorno o el uso de antibióticos.

Estéril en el interior del útero, el aparato digestivo del recién nacido es rápidamente colonizado por microorganismos: los de la madre (vaginal, heces, piel, /pecho…) y del entorno en el que tiene lugar el nacimiento, el aire, etc.

Desde el tercer día, la composición de la microbiota intestinal depende directamente de cómo el bebé es alimentado: la microbiota intestinal de los bebés amamantados, por ejemplo, estará dominada principalmente por bifidobacterias, y es diferente de la de los bebés alimentados con fórmulas para lactantes.

Los científicos consideran que la microbiota se estabiliza alrededor de los 3 años, continuando su evolución a un ritmo más estable.

El equilibrio puede verse afectado con el paso de los años y, como consecuencia de ello, las personas mayores tienen una microbiota substancialmente diferente a la de los jóvenes adultos.

La microbiota intestinal puede adaptar su composición a los componentes de la dieta, ya sea de manera temporal o permanente.

Por ejemplo, los japoneses pueden digerir las algas marinas que forman parte de su dieta diaria, gracias a enzimas específicas que su microbiota ha adquirido de las bacterias marinas.

En algunas situaciones puede aparecer una pérdida de balance en su composición. Nos encontramos entonces frente a una disbiosis.

La disbiosis puede estar relacionada con problemas de salud, tales como desórdenes funcionales del intestino, enfermedad inflamatoria intestinal (EII), alergias, obesidad o diabetes.

La investigación científica sobre la microbiota intestinal está en auge, y expertos de diferentes disciplinas, trabajan conjuntamente para mejorar los conocimientos sobre este órgano vital.

Alimentos prebióticos y probióticos

La flora del adulto está influenciada por una serie de factores intrínsecos (secreciones intestinales) y extrínsecos (envejecimiento, dieta, estrés, antibióticos y alimentos con componentes prebióticos o con organismos probióticos).

Los prebióticos no son microorganismos vivos, la diferencia con los probióticos es que éstos son simplemente sustancias que estimulan el crecimiento de los probióticos y otras bacterias que se encuentran en nuestro organismo como constituyentes de la microbiota intestinal.

Prebióticos

Los alimentos prebióticos ayudan a mejorar el funcionamiento al permitir el crecimiento y la actividad de algunas bacterias, actuando estos como “alimento” para las mismas.

Son hidratos de carbono no digeribles (generalmente fibra soluble), que ejercen un efecto beneficioso sobre la fisiología intestinal al estimular selectivamente la proliferación y/o el metabolismo de una o de un número limitado de bacterias del colon, generalmente Bifidobacterias y Lactobacilos.

Probióticos

Los probióticos son bacterias beneficiosas que ingerimos con los alimentos y que una vez en nuestro sistema digestivo, aportan diversos beneficios.

Entre ellos, destaca la mejora de la flora, la digestión y el tránsito intestinal y del sistema inmunitario. Como el 70% de los sistemas de nuestro organismo están relacionados con el intestino, y, además, el intestino es un órgano inmenso que ocupa entre 5 y 8 metros, si funciona bien y nuestro cuerpo necesita dedicarle pocos recursos, nuestra salud será mucho mejor.

Presentes en algunos alimentos fermentados como el yogur, los probióticos, por su parte, ayudan a la microbiota intestinal manteniéndola equilibrada, íntegra y diversa.

Nuevos descubrimientos ayudarán a la comunidad científica a comprender mejor el funcionamiento de la microbiota intestinal y su influencia en la salud y la enfermedad.

Gracias a los avances tecnológicos, hoy en día los investigadores utilizan herramientas derivadas de la biología molecular para descubrir los misterios de la microbiota. A pesar de que todavía quedan muchas dudas por resolver y mucho que avanzar, la comunidad de expertos se muestra optimista en el hecho de que esta situación no se prolongará en el tiempo.

Actualmente, en el enfoque global de las patologías derivadas de la microbiota, nos encontramos en la consulta con patologías en forma de: dolores de cabeza, dolores menstruales, dolores de espalda… diferentes patologías.

Muchas de ellas con múltiples molestias gastrointestinales (digestiones pesadas, gases, dolores epigástricos, estreñimiento, diarreas intermitentes…). Siempre y con un buen diagnóstico de su especialista hay que descartar patologías importantes que cuadren con esos síntomas.

La clínica “Osteopatía y Fisioterapia Guadalajara” que dirige Marcos Iglesias, bajo cita previa, ofrece la posibilidad de realizar las analíticas correspondientes para determinar la microbiota intestinal a través de las  heces, que permite diagnosticar las posibles alteraciones del aparato digestivo y las glándulas asociadas.

De esta manera con recomendaciones sobre la alimentación o derivaciones a especialistas determinados, se puede de una manera multidisciplinar realizar un abordaje global de las patologías del paciente.


(*)Osteopatía y Fisioterapia Guadalajara

Director: Marcos Iglesias Peón

Bulevar Clara Campoamor, 9 local 3. Guadalajara

Cita previa. Tfno. 949 03 91 49 / 697 30 84 91

Web de Osteopatía y Fisioterapia Guadalajara

clinicaofgu@hotmail.com

Cuenta de Twitter

Editar

Acerca de Redaccion

Diario digital de Guadalajara y el Corredor del Henares fundado en 2009.

Ver también

“Ser o no ser, esa es la cuestión”.

La frase más famosa de Shakespeare, en Hamlet,  escrita alrededor de 1600, vuelve a ser …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *