martes , 17 octubre 2017
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Una tragedia evitable

El  atropello mortal sufrido por una joven de 18 años el pasado martes 10 de octubre cuando salía de clase en el colegio Diocesano Cardenal Cisneros de Guadalajara conmocionó a toda la ciudad. En los primeros momentos solo se tenían pensamientos hacia esa vida tan corta truncada de forma súbita en un paso de cebra, último bastión de libertad que le queda al ser humano ante la amenaza y el empuje de las máquinas.

Pasadas unas horas, el estupor se convirtió en rabia: cómo es posible que en la zona donde se encuentran dos centros educativos con más de 2.000 alumnos entre ambos, la jefatura de Tráfico y el Hospital General Universitario de la capital, solo haya un acceso peatonal al casco urbano y este sea a través de dos pasos de peatones semiocultos entre una vorágine de carriles en donde lo raro no es que se haya producido esta tragedia, lo raro es que no se produzcan más a menudo.

Lamentar en caliente la muerte de esta inocente y olvidarnos de lo ocurrido al día siguiente no sería el mejor homenaje que le podríamos hacer. Una lectora se quejaba a este diario de que una de las imágenes que ilustraban la información que ofrecimos en primicia sobre este trágico suceso podría considerarse inadecuada. En EL HERALDO DEL HENARES somos excesivamente rigurosos con los textos e imágenes que publicamos, sobre todo imágenes, muchas de las cuales hemos rechazado en estos casi nueve años de vida precisamente por eso, por no aportar nada a la información y sí dolor a las víctimas.

Pero en este caso concreto, siguiendo con el hilo del comentario, decidimos publicarla por lo que la imagen, respetuosa, sí suponía: una denuncia del lugar exacto en el que una pacífica y tranquila vida humana fue truncada; un lugar en el que confluyen rotondas, carriles de aceleración, cedas el paso, cruces, colegios, hospitales, hoteles… y un solo paso de cebra escasamente visible en una curva cerrada situada en la cuesta debajo de una carretera que desemboca en el carril de acceso a una autovía. Se puede decir más alto, pero no más claro: cada día cientos de personas, la mayoría niños, se juegan la vida en ese lugar.

Urge que se tomen medidas eficaces y rigurosas para acabar con ese embudo peatonal entre la jungla de asfalto que es toda esa área, bien a través de bandas sonoras lo suficientemente disuasorias, radares en la subida y bajada de la calle Donantes de Sangre que multen a quien circule a más de 20 o 30 km/hora, desviar el tráfico que baja de la N-320 por una variante hacia la A2… Pero que se tomen ya. La vida de esta criatura inocente nos lo está demandando.

 El peor inicio de curso escolar que se recuerda en Guadalajara

Y quien dice Guadalajara, dice toda Castilla La Mancha. Pero centrémonos en nuestra provincia: el escándalo por la falta de previsión y deficiente gestión de sus recursos humanos de la consejería de Educación del ínclito y protector de los censores de libros Ángel Felpeto es tan evidente que si la vergüenza fuera algo común en la clase política española ya habría dimitido y pedido perdón mil veces a padres, profesores y alumnos.

Un mes después de empezar las clases, en numerosos institutos de la provincia faltaban no ya uno o dos, sino hasta seis profesores. ¿Cuántos cargos, carguitos, carguetes y asesores cobran de la consejería de Educación y en las direcciones provinciales del departamento? Porque en vez de dejar de pagar a los profesores interinos en verano a quien habría que rescindir su sueldo es a todos ellos, incluidos a aquellos que cobrando como asesores están en su casa tan ricamente preparando sus oposiciones a cuerpos superiores.

Echamos en falta a tantos y tantos padres, directivos de ampas y docentes que no hace muchos años salían cada día indignadísimos a la calle en unión de todos esos sindicalistas, ahora muchos de ellos asesores de la Junta, a vociferar aquello de “Defiendo a mis alumnos” y resulta que ahora callan como si todo estuviera perfecto. Vaya, vaya, vaya. Y luego habrá quien los siga y quien los crea.

La sonrisa de Blanco y el gesto serio de Page

El resultado de las Primarias a secretario general del PSOE-CLM no ha sorprendido a nadie. Quizá a José Luis Blanco, que se embarcó en una aventura que nunca podía ganar. Y lo hizo sin más apoyos relevantes dentro de su partido que, paradójicamente, de la exministra más pija entre todas las pijas, que eran muchas, del Ejecutivo de Zapatero, Beatriz Corredor. Y decimos paradójicamente, porque Blanco se arrogó la representación de los descamisados del partido frente al establishment, o casta, Pablo Iglesias dixit, que, según el alcalde azudense, representa Emiliano García Page.

El resultado, 71% a 29% es indicativo de varios factores. El primero, que Blanco se tiró a la piscina sin mirar primero si había agua y se dio un morrazo contra el fondo. El salvavidas que creía llevar, con el nombre de Pedro Sánchez tatuado en el flotador, estaba pinchado y nadie se molestó en inflarlo antes de la zambullida. Es posible incluso que alguien le susurrara a Blanco que Page había prometido que se retiraba si Pedro Sánchez ganaba las Primarias nacionales y que, por tanto, cumpliría su palabra y no se presentaría a la reelección. Pero todos sabemos que el lema que adorna la cabecera de la cama de los políticos es aquello de “donde dije digo…”.

Pero más inaudito es que sin un solo apoyo por parte del secretario general nacional, tampoco desde Ferraz nadie se molestara en desmentir que Blanco era su candidato, como él hacía creer. Esto nos ratifica en la opinión que dimos en nuestro anterior comentario editorial: Blanco era el hombre de paja de Ferraz para ver con cuántos apoyos contaba García Page, pero sin intención de derribarlo. De lo contrario, habrían mandado a un mejor candidato a medirse con él. De esta forma, Sánchez no quemaba a ninguno de sus alfiles, solo a un peón y Page salía tocado de unas Primarias con oposición en vez de fortalecido en un Congreso a la búlgara, sin contrincantes. Ahora, por tanto, tendrá que negociar su nueva Ejecutiva y dejará de tener un poder omnímodo en el socialismo castellanomanchego. Solo le ha salvado de una campaña con un púgil de mayor categoría su bajada de pantalones ante la orden de Ferraz de firmar el pacto de la vergüenza con Podemos.

De ahí la sonrisa de Blanco la noche que fue barrido electoralmente por Page y de ahí el gesto serio del reelegido tras su victoria. Siguiendo con la metáfora pugilística, acababa de sonar la campana para comenzar el segundo asalto y el aspirante al cinturón no estaba noqueado.

Una censora que se enorgullece de serlo

Las elecciones Primarias dentro del PSOE-CLM no solo han supuesto la reelección de quien prometió dar un paso al lado si la secretaría nacional socialista volvía a manos de su entonces enemigo político Pedro Sánchez, que en esto del donde dije digoPage es un experto. También ha sacado a la luz la podredumbre moral e intelectual de muchos de los cargos y militantes socialistas que, la mayoría, temerosos de perder sus actuales prebendas y canonjías realizaron toda una sucia campaña de desprestigio contra el candidato no oficial.

Hace ahora quince años, por muchísimo menos, una quincena de militantes y cargos orgánicos del PSOE azudense, por ejemplo, fueron expulsados del partido con cajas destempladas y obligados a pagar las jugosísimas costas judiciales que les pasó uno de los más caros bufetes de abogados de la capital alcarreña, contratado por la ejecutiva provincial del PSOE, tan solo por pedir ¡¡¡primarias para elegir al candidato socialista a la Alcaldía de Azuqueca en 2003!!! Y eso que lo hicieron dentro de los órganos internos del partido, una asamblea local, que si lo llegan a hacer con los medios actuales, Twitter o Facebook, no me quiero ni imaginar qué les habrían hecho.

Pues bien, en esta campaña sucia de militantes y cargos institucionales socialistas contra el oponente de García Page, José Luis Blanco, hemos tenido ocasión de comprobar cómo se las gastan por las redes sociales estos torquemadas, algunos incluso ediles del propio Blanco, como Julio García. ¿Qué votará a partir de ahora en los plenos, se irá al Grupo de No Adscritos vista la enemistad manifiesta que destilan sus opiniones respecto de su propio alcalde? Nos tememos, que al igual que Page, el cargo es el cargo y ahí seguirá todo lo que pueda.

Pero entre todas las manifestaciones contrarias al contrincante de García Page, que se suman a las que ya comentábamos en nuestra anterior columna, destaca especialmente la de una exedil y entonces compañera de Blanco en el Consistorio de Azuqueca, Sandra Yagüe.

No hace falta decir que Blanco y Yagüe no se llevaban bien, ella misma lo reconoce. Ítem más, la llegada de Blanco fue la causa de su salida, como de otros tantos, de la cómoda lista a las municipales azudenses. Solo la victoria in extremis de Page en la Junta, gracias a Podemos, les permitió seguir viviendo de lo público cuatro años más. Pero eso es otra historia. Vayamos a lo que nos interesa: al desahogo gastrointestinal, que no intelectual, que hizo Yagüe en su panfleto anti-Blanco (no lo busquen, lo ha retirado de su muro de Facebook donde estaba colgado desde el 13 de septiembre, pero cuya copia obra en poder de este diario): lo llama poco trasparente, poco democrático, reaccionario, mentiroso, intolerante, censor, irrespetuoso… y machista. Sobre todo, machista. Ahí está el quid de la cuestión, el eje sobre el que gira la tortuosa relación política entre estos dos personajes: “Blanco es un machista, Blanco es un machista”: Según Yagüe, para Blanco “el lenguaje inclusivo era una chorrada, si no toleraba chistes machistas era porque no tenía sentido del humor, si vigilaba que cualquier espectáculo que llegaba a Azuqueca no tuviera tintes sexistas es porque era una exagerada…”.

Independientemente de las relaciones políticas que estos dos sujetos hayan tenido, nada buenas por lo visto, lo grave del asunto es la falta de pudor que exhibe la autora del escrito a la hora de erigirse en maestre de la santa Inquisición censora de la orden del neofascismo de género. Pone los pelos de punta pensar que cualquier intolerante se pueda colar en un equipo de gobierno oculto entre una veintena de nombres más y luego convertirse en juez y árbitro de usos, costumbres y moral del resto de conciudadanos.

Al igual que durante el Franquismo, donde los censores eran miembros respetados del establishmenth político, económico y editorial, también ahora los censores de lo políticamente correcto no dudan en exhibir una impostada superioridad moral que les permite erigirse en juez y parte del resto de miembros de la tribu bajo amenaza de destruirlos política y personalmente si osan oponerse a sus delirantes designios.

Estos inquisidores, al viejo estilo orwelliano de 1984 y su ministerio de la Verdad, son capaces de reescribir la historia con una neolengua absurda e ininteligible para echar de la misma a Colón por genocida, a Quevedo por misógino y a una lista interminable de escritores, poetas, cantantes, etc, por machistas: Zorrilla por su Don Juan; a Loquillo o Sabina por sus canciones; al maestro Torroba por su zarzuela Luisa Fernanda…

Estos indigentes intelectuales, que no aportan una sola prueba que les acredite unos conocimientos mínimos de lengua, arte, historia, música etc, con los que evaluar el mundo con inteligencia, criterio y ponderación, se creen ungidos por un ser superior con el fin supremo de transformar el mundo. Pero, sobre todo, para vigilar las pobres mentes de los descarriados machistas. Pero resulta que en el fondo no son más que vulgares censores que, tras la excusa de luchar por la igualdad entre hombres y mujeres, lo único que hacen es destilar ignorancia y rencor social.

De hecho, estos censores han instalado en la sociedad la falacia inversa de que si estás en contra de la ideología de género es que estás a favor de la violencia de género, y viceversa, cuando nada tiene que ver una cosa con la otra. La clave está en que al crear estos cargos se ofrece una salida laboral a comisarios políticos que por aptitudes no tendrían encaje en ningún otro empleo público o privado. De ahí que defiendan con uñas y dientes su status e ideología pues en ello les va el sustento.

Por las mujeres maltratadas, y por los niños acosados, y por todas las personas que sufren por un motivo u otro… se lucha con educación, con inteligencia y con justicia. Justo las virtudes de las que parece que adolecen la mayoría de estos censores.

Unas ferias muy pero que muy molestas

Azuqueca es una ciudad de tamaño medio que aspira a ser cosmopolita, universitaria y punta de lanza del crecimiento económico e industrial del Corredor del Henares y, sin embargo, durante diez días al año su principal centro urbano, la plaza de la Constitución, se transforma en un estercolero donde el hediondo olor a vómitos y orines es tan insoportable como los decibelios que expelen los equipos de música a todo volumen.

Hace algunos años, alguien tuvo la feliz idea de “socializar la fiesta”, es decir, llevarla al centro del pueblo, “como se hacía antes”, imaginamos que cuando Azuqueca tenía cinco veces menos habitantes y había algo más de educación y respeto al descanso ajeno, para permitir que todo el pueblo pudiera “disfrutar” de la misma.

Y ahí surgió el “campamento sin ley” en el que año tras año se convierte la plaza de la Constitución, con un Ayuntamiento rodeado de carpas para peñistas que llaman la atención a propios y ajenos. Durante diez días, el insoportable hedor a orines y el ruido que emiten durante día y noche los inquilinos de las carpas han conseguido poner de acuerdo a vecinos y comerciantes que ya se están moviendo para formar un frente común contra el Ayuntamiento. Quieren evitar que todos los años durante diez días se les prive de su derecho al descanso o al libre ejercicio normal de su actividad comercial.

Azuqueca, decíamos al principio, es una ciudad en expansión que no puede transformarse diez días al año en un vulgar barrio marginal de aluvión en el que todo vale. ¿Por qué se consiente a los inquilinos de estas carpas que dejen puesta a todo volumen la música durante toda la noche, aunque ellos se hayan ido al Ferial, para pasmo y ataque de nervios de cientos, de miles de familias del municipio, sin que la Policía Local intervenga?

Los responsables municipales se amparan en la vida que dan a estas fiestas las peñas. Y en el cartel se destaca siempre el desfile de carrozas, fiesta de interés turístico regional. ¿Y el resto de las fiestas, qué? ¿De veras que el programa de copia y pega que se hace todos los años, con multitud de actos que en la gran mayoría de ocasiones no son otra cosa que pequeñas actividades de consumo interno en cada carpa, da para diez días de fiestas?

Nadie se imagina ciudades como Alcalá de Henares, Guadalajara, Albacete… con campamentos insalubres rodeando sus ayuntamientos y haciendo la vida imposible a miles de vecinos durante diez días. ¿Esta es la ciudad universitaria de la que se quiere enorgullecer José Luis Blanco, o es el barrio marginal con olor a orines y fritanga del que hablábamos al comienzo? ¿Se consiente todo en ferias porque se piensa en clave electoral y los réditos por dejar hacer son mayores que los de intervenir?

Al hilo de este asunto, nos llama mucho la atención el comunicado que remitió a los medios de comunicación la portavoz municipal de IU Ahora, María José Pérez, y el que suscribimos punto a punto, coma a coma.

No obstante, dicho lo anterior, no estaría de más que Pérez explicara por qué cuando su coalición formaba parte de los equipos de Gobierno de García Bonilla o Bellido no hicieron nada por cambiarlo. Es más, debería explicar por qué se permitió que se cambiara la vieja ordenanza de ruidos, que databa de los años 90 y se redactó una nueva que elevaba los decibelios emitidos para considerarse infracción. O por qué se dejó en el cajón del olvido la campaña contra los ruidos que elaboró en su día el portavoz de IU, Victorio Calles, y de la que nunca más se volvió a saber.

Nos hubiera gustado más que María José Pérez y su grupo municipal, acompañados por lo ediles del PP y de Ciudadanos, hubieran recorrido los puntos conflictivos del mapa del ruido azudense y hubieran requerido en todo momento la presencia de la Policía Local para acabar con la pesadilla que han vivido miles de vecinos. Miles de vecinos que, quieran o no quieran fiestas, tienen derecho a descansar. Porque si duraran un fin de semana, vale. Pero son diez días y eso no hay ser humano que, sin ayuda de alcohol, unos, o sin pastillas, los otros, lo pueda soportar.

Hagamos que el próximo año el centro de Azuqueca deje de oler a orines y fritanga y miles de vecinos puedan hacer uso de su derecho a divertirse, sí, pero, sobre todo, a descansar. Y eso solo se conseguirá dotando al municipio de un recinto ferial multiusos digno de 40.000 habitantes, donde tengan cabida todas las peñas y donde se concentre la actividad festiva y se establezcan unos mínimos de convivencia y horarios para la música. Así, conjugaremos el derecho de unos y otros a divertirse y a descansar.

 

Acerca de Roberto Mangas

Periodista y escritor. Director de EL HERALDO DEL HENARES. El periodismo como fin, nunca como medio…

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Un comentario

  1. Sr Director:
    Le felicito por su editorial, el cual comparto en su totalidad.
    No sobra una coma ni falta un punto a sus comentarios que definen la neutralidad en el Heraldo de El Henares.
    Enhorabuena y siga Vd. en esa línea editorial

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