Un año más, por decimocuarto consecutivo, el crítico de cine de EL HERALDO DEL HENARES, Ramón Bernadó, viaja hasta Málaga para cubrir una nueva edición del Festival de Cine que esta espléndida capital andaluza celebra cada año y que en esta ocasión se celebra del 6 al 15 de marzo.
En esta sección, se irán publicando las críticas de aquellas películas y eventos varios a los que día a día acuda nuestro enviado especial.

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Mala bestia – 2026 – Bàrbara Farré – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga
La directora Bàrbara Farré procede sobre todo del terreno televisivo y de la comedia.
Ha trabajado como realizadora en programas muy populares de la televisión española como La resistencia, Late Motiv o El cielo puede esperar, donde demostró un gran pulso para el ritmo y el humor.
También ha dirigido cortometrajes y piezas de ficción breve.
Con Mala bestia da un salto hacia un terreno bastante distinto: una película más atmosférica y enigmática, muy alejada del tono ligero con el que se había movido hasta ahora.
Comentario
Mala bestia sigue a Atenea, una adolescente que vive en una especie de internado u orfanato —la película nunca termina de aclararlo del todo— y que acaba siendo acogida por un matrimonio relativamente joven. Tampoco queda muy claro en qué condiciones ni por qué. Y esa sensación de incertidumbre es, en realidad, el motor de toda la película.
Atenea está en ese territorio incómodo que es la adolescencia: quiere ser adulta, pero al mismo tiempo rechaza todo lo que implica serlo. Un limbo emocional en el que uno ya no es niño, pero tampoco sabe muy bien qué demonios significa ser mayor. La película intenta capturar ese momento vital, ese desconcierto permanente.
El problema es que Mala bestia decide contar esa historia a base de incógnitas.
El espectador —al menos este humilde servidor— se pasa buena parte del metraje intentando averiguar qué está pasando realmente.
La película va soltando retazos, pequeñas pistas, fragmentos de información… como si estuviéramos montando un puzle al que, por desgracia, le faltan varias piezas.
Hay algo en ese misterio que resulta atractivo. Ese aire ambiguo recuerda en algunos momentos al cine de Ingmar Bergman, donde los silencios, las miradas y los espacios tienen tanto peso como los diálogos. Pero claro, Bergman jugaba con el enigma para llegar a una revelación emocional o filosófica. Aquí el círculo no termina de cerrarse.
El resultado es una película con un cierto magnetismo, con atmósfera y con ambición estética, pero que al mismo tiempo mantiene al espectador a cierta distancia.
Uno observa lo que ocurre en pantalla con curiosidad… aunque sin llegar a sentirse realmente dentro de la historia.
Mala bestia es una película intrigante, sugerente y un poco desconcertante.
Tiene ese encanto del misterio, sí, pero también esa sensación de estar viendo un rompecabezas al que alguien olvidó añadir la última pieza.
Y claro, cuando termina la película uno se queda pensando: “Vale… ¿pero exactamente qué ha pasado aquí?”. Y no siempre en el buen sentido.
Mi puntuación: 5,55/10.
Ficha técnica en este enlace.
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Iván & Hadoum – 2026 – Ian de la Rosa – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga
Ian de la Rosa es un director y guionista español nacido en Almería.
Hasta ahora había desarrollado sobre todo una carrera en el cortometraje, con títulos como Farrucas (2021), un trabajo muy premiado que abordaba la identidad de género en el contexto de una familia gitana.
También había participado como guionista en proyectos televisivos y cinematográficos.
Con Iván & Hadoum (2026) da el salto al largometraje, además jugando en casa: la historia está ambientada en los invernaderos de Almería, ese mar de plásticos que parece un decorado de ciencia ficción agrícola.
Comentario
Iván & Hadoum llega al Festival de Málaga con una medalla colgada al cuello: el Premio Teddy al mejor largometraje en la Berlinale, galardón dedicado a películas de temática LGTBIQ+. Y claro, cuando una peli aterriza con ese sello berlinés, parece que viene ya bendecida por la crítica internacional, como si llevara un certificado de “obra importante” pegado en la frente.
La historia, en realidad, es bastante sencilla. Muy sencilla.
Simplificando mucho: amor entre Hadoum, una chica de origen marroquí, y Iván, un chico transexual.
Ambos trabajan en una envasadora de alimentos en un pueblo de Almería rodeado de invernaderos. Es decir, un entorno donde el tomate madura rápido, pero las mentalidades a veces no tanto.
La película sigue el desarrollo de esa relación: cómo se conocen, cómo se acercan, cómo chocan con el entorno.
Aparecen los problemas familiares, las tensiones culturales y ese clásico cóctel de pueblo pequeño donde todo el mundo opina sobre la vida de los demás.
En ese sentido, la propuesta tiene elementos interesantes: habla de identidad, de inmigración, de diferencias culturales y de la dificultad de amar cuando tu contexto social parece diseñado para complicarlo todo.
Hasta ahí, bien.
El problema es que la película insiste y vuelve a insistir en lo mismo.
La relación amorosa se convierte en un bucle narrativo donde volvemos una y otra vez al mismo punto emocional. Como si el guion hubiera decidido que, por si no lo habíamos pillado, había que repetir la idea tres o cuatro veces más.
Y luego están las escenas de playa. Varias. Con ese aire de intimidad erótica contemplativa que parece pensado para subrayar la conexión entre los personajes… pero que, tras la tercera vez, empiezan a dar la sensación de que alguien ha descubierto que la luz del atardecer queda muy bonita y ha decidido explotarla sin límite.
La película plantea temas relevantes, eso es indiscutible. Pero su desarrollo dramático es bastante plano y termina resultando reiterativo.
Da la impresión de que la potencia temática pesa más que la potencia cinematográfica.
Y claro, aquí aparece la gran sospecha cinéfila: cuando una película llega con premio de Berlín, muchos críticos ya entran a la sala con el aplauso medio preparado. El famoso “marchamo festivalero”, que a veces convierte películas simplemente correctas en supuestas obras imprescindibles.
¿Es Iván & Hadoum una mala película? No.
¿Es la maravilla que algunos están vendiendo? Tampoco.
Más bien es una película correcta, con buenas intenciones, pero bastante modesta en lo narrativo y algo repetitiva.
Una de esas obras que parecen más interesantes en el dossier de prensa que en la pantalla.
Y oye, eso también pasa en Málaga. Bastante más de lo que nos cuentan.
Mi puntuación: 5,64/10.
Ficha técnica en este enlace.
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Si es martes, es asesinato (Serie) – 2026 – Carlos Vila (Creador) – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga
Carlos Vila, creador de la serie Si es martes, es asesinato, es un guionista español con bastante recorrido en televisión.
Ha participado en el desarrollo y escritura de series populares como Los misterios de Laura (2009-2014), una comedia policial que tuvo bastante éxito y hasta versión estadounidense.
También ha trabajado en ficciones como El comisario o Motivos personales.
Con esta nueva serie intenta volver a ese terreno híbrido entre el misterio y el humor, pero trasladando la acción a un viaje turístico que acaba convirtiéndose en investigación criminal improvisada.
Comentario
La premisa de Si es martes, es asesinato tiene su gracia, al menos sobre el papel.
Un autobús lleno de turistas españoles se planta en Lisboa en un viaje organizado de esos en los que el guía habla demasiado y el café del hotel sabe a calcetín mojado.
Todo parece bastante cutrecillo desde el principio, pero la cosa se anima cuando, la primera noche, aparece asesinado el personaje interpretado por Pedro Casablanc.
A partir de ahí, varios miembros del grupo —Álex García, Inma Cuesta, Ana Wagener y Biel Montoro— deciden ponerse en plan detectives aficionados e investigar el asunto por su cuenta. Vamos, una especie de Cluedo turístico con fondo de tranvías amarillos.
La serie se pasea bastante por Lisboa: tranvías, cuestas imposibles, escaleras infinitas, callejones con azulejos y el inevitable Castello mirando desde arriba. Visualmente el paseo está bien, porque Lisboa siempre queda resultona. El problema es lo que pasa entre paseo y paseo.
La serie intenta ser un thriller procedimental en clave de comedia. Y ahí es donde empiezan los problemas. Porque la comedia, sencillamente, no funciona.
Los personajes parecen sacados de un catálogo de clichés turísticos y las situaciones van cayendo en lo absurdo con una alegría bastante preocupante.
Lo que debería ser ingenioso termina siendo más bien ridículo, y lo que debería provocar risas provoca más bien silencio incómodo.
Inma Cuesta aparece bastante sobreactuada, como si estuviera interpretando a alguien que cree estar en una comedia mucho más divertida de lo que realmente es.
Ana Wagener, en el papel de una canaria, no deja de lanzar chascarrillos isleños con una insistencia que roza el deporte de riesgo humorístico.
El problema es que ninguno hace gracia.
En medio de este pequeño caos interpretativo, la única que parece caminar con cierta dignidad es Luisa Gabasa, actriz enorme capaz de sostener con elegancia casi cualquier material que le pongan delante. Y aquí, desde luego, tiene trabajo.
El reparto, sobre el papel, es atractivo. Pero el resultado final es bastante desastroso.
Situaciones incoherentes, personajes que parecen vivir en universos paralelos y un tono que no sabe si quiere ser thriller, comedia o excursión organizada del IMSERSO.
La serie es una producción de Disney+, lo cual demuestra que el algoritmo también puede tener días malos.
Eso sí, hay que agradecer un detalle importante: en el Festival de Málaga solo proyectaron dos episodios.
Porque si hubieran puesto más, lo mismo el verdadero asesinato habría ocurrido en los Cines Albéniz. Y esta vez con varios críticos como sospechosos.
Mi puntuación: 2,33/10.
Ficha técnica en este enlace.
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A una isla de ti – 2026 – Alexis Morante – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga
El director Alexis Morante (Algeciras, 1978) se ha labrado una carrera bastante peculiar dentro del cine español, moviéndose entre el documental musical y la ficción.
Ha dirigido trabajos como Camarón: Flamenco y revolución (2018), un documental muy celebrado sobre Camarón de la Isla, y también el biopic musical Héroes: Silencio y rock & roll (2021), centrado en Héroes del Silencio.
En ficción ha firmado la comedia musical El universo de Oliver (2022), ambientada en la Andalucía de los años ochenta.
Su filmografía demuestra interés por la cultura popular y la música, aunque en esta ocasión decide probar suerte con una comedia romántica de ambiente turístico.
Comentario
Una de las situaciones más… digamos cosmonómicas que dejó este pase en el Festival de Málaga fue la presentación previa.
Salió al escenario Juan Antonio Vigar, director del festival, y presentó nada menos que a la alcaldesa de Torremolinos, que pronunció unas palabras antes de que apareciera el equipo de la película: Alexis Morante, productores, actores y demás tropa.
Claro, después de semejante introducción institucional uno piensa: “Esto se va a desarrollar en Torremolinos fijo”. Pues no. Ni Torremolinos, ni Málaga, ni nada parecido.
La película transcurre prácticamente entera en Gran Canaria, convertida en una especie de publirreportaje turístico con sol, playa y planos que parecen sacados de un vídeo promocional del Cabildo.
Mientras veía aquello, intentaba encontrar el misterioso vínculo entre Torremolinos y el despliegue turístico canario… y no había manera.
La historia gira en torno a una supuesta comedia romántica entre un cocinero británico que llega a España tras un desengaño amoroso y el padre de la amiga de este chico.
El gran conflicto dramático —agárrense— consiste en que ni la hija ni la amiga deben enterarse de la relación. Ese es el motor cómico de la película.
Sobre el papel podría dar lugar a equívocos divertidos, situaciones embarazosas y algún momento ingenioso.
En la práctica, lo que aparece en pantalla son escenas absurdas, situaciones penosas y diálogos que producen más desconcierto que risa.
La comedia brilla por su ausencia.
Si alguien encuentra el humor, que avise.
Las interpretaciones tampoco ayudan demasiado. La mayoría se mueven entre lo rígido y lo directamente ridículo, con un tono de sal gruesa que hace que todo resulte aún más chirriante.
Hay momentos en los que la sensación es la de estar viendo una especie de sitcom fallida mezclada con anuncio turístico.
El único que consigue salvar los muebles es Carlos González, que aparece con una naturalidad que casi parece de otra película. Está simpático, suelto y con cierta gracia, algo que lo hace destacar todavía más entre el caos interpretativo general.
La experiencia en sala tuvo además un punto de tensión personal: detrás de mi fila estaba sentada la alcaldesa de Torremolinos. Y claro, levantarse y salir huyendo a mitad de proyección habría quedado un poco feo diplomáticamente. Así que tocó resistir estoicamente hasta el final.
Después de la proyección llegó la explicación del misterio: la relación con Torremolinos es que dentro de unas semanas habrá allí un festival donde A una isla de ti volverá a proyectarse.
Y en ese momento surgió un pensamiento muy sincero: si algún día me invitan al Festival de Torremolinos, por favor, que no sea para volver a ver A una isla de ti.
Porque estamos ante una película francamente terrible. Y da un poco de pena que un festival como el de Málaga, que tantas veces programa cine interesante, se vea de vez en cuando obligado —o comprometido— a incluir producciones de una calidad tan, digamos, discutible.
Mi puntuación: 2,20/10.
Ficha técnica en este enlace.
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XXIX Festival de Cine de Málaga 2026 (IV)
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Muchos besos y muchas gracias.
Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
Colaborador de Esradio Guadalajara, Alcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media
El Heraldo del Henares







