Un año más, por decimocuarto consecutivo, el crítico de cine de EL HERALDO DEL HENARES, Ramón Bernadó, viaja hasta Málaga para cubrir una nueva edición del Festival de Cine que esta espléndida capital andaluza celebra cada año y que en esta ocasión se celebra del 6 al 15 de marzo.
En esta sección, se irán publicando las críticas de aquellas películas y eventos varios a los que día a día acuda nuestro enviado especial.

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Cada día nace un listo – 2026 – Arantxa Echevarria – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga
La directora
Arantxa Echevarría es una de las cineastas españolas que más rápido se ha consolidado en los últimos años.
Debutó con Carmen y Lola (2018), un retrato de dos jóvenes gitanas que se enamoran y que tuvo un enorme impacto, incluso en Cannes.
Después dirigió Chinas (2023), un retrato coral sobre identidad y adolescencia en la comunidad china en España.
Y en 2024 firmó La infiltrada, uno de los grandes éxitos del cine español reciente y ganadora del Goya a Mejor Película.
Su cine suele mezclar mirada social con pulso narrativo muy directo, algo que vuelve a demostrar en Cada día nace un listo.
Comentario
Hay películas que empiezan con una escena que te pone en situación en treinta segundos. Aquí pasa eso. Y se agradece, porque Arantxa Echevarría no se anda con rodeos.
La historia gira alrededor de Hugo Silva, que interpreta a Toni Lomas, un estafador de medio pelo. No es un gran criminal. Es más bien un buscavidas. De esos que viven de pequeños trapicheos, de timos menores y de ir sobreviviendo como pueden. Vamos, un autónomo del delito en categoría amateur.
Pero claro, como dice el viejo refrán: cada día nace un listo… y también alguien dispuesto a intentar aprovecharse de él.
La película plantea dos mundos muy claros. Por un lado, el de los pobres que delinquen para sobrevivir. Una banda bastante chapucera formada por Hugo Silva, Susi Sánchez y Diego Anido, que además se marca un gallego muy pintoresco que se roba varias escenas.
Y por otro lado está el mundo de los ricos. Pero no ricos elegantes de película americana. No. Ricos corruptos, torpes y desesperados por mantener el nivel de vida.
Todo arranca con la muerte del patriarca de la familia, interpretado por Pedro Casablanc, en una escena inicial muy bien resuelta que, en muy pocos planos, explica perfectamente quién era ese hombre y el lío monumental que deja detrás: una familia forrada… pero arruinada y con escándalos de corrupción acechando.
Ahí entran en juego los herederos, interpretados por Belén Rueda, Jaime Olías y Dafne Fernández, que representan ese otro tipo de delincuente: el que roba no para comer, sino para seguir siendo rico.
Y ese choque de clases es el motor de la película.
Porque Echevarría plantea una sátira bastante clara: el pequeño ladrón que roba para sobrevivir frente al gran ladrón que roba por pura avaricia. Dos escalas sociales… y dos escalas de delito.
La película funciona muy bien porque está contada con ritmo. No se recrea demasiado en nada, avanza con energía y tiene bastantes momentos de comedia que funcionan. No es una comedia de carcajada continua, pero sí tiene momentos muy divertidos.
Además, hay algo que se agradece: el tono de sátira social está presente todo el tiempo.
No es solo una historia de estafadores, es también una pequeña radiografía de cómo funciona la sociedad cuando el dinero y la corrupción empiezan a mezclarse.
En ese sentido, Cada día nace un listo tiene mala leche… pero también bastante sentido del humor.
Y eso siempre entra bien.
El reparto funciona muy bien, especialmente Hugo Silva, que tiene ese punto de caradura simpático que el personaje necesita.
Y Diego Anido aporta ese toque excéntrico que hace que algunas escenas suban varios grados.
Una comedia negra con ritmo, con personajes muy bien dibujados y con una sátira social que no se corta demasiado.
No sé cuándo llegará a los cines, pero tiene pinta de ser una de esas películas que pueden funcionar bien con el público.
Eso sí, lo tendrá complicado.
Porque ahora mismo en taquilla manda Torrente Presidente… y cuando Torrente aparece, ya sabemos que el país entero se pone a hacer cola para ver barbaridades. 😏
Mi puntuación: 7,77/10.
Ficha técnica en este enlace.
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La mujer de la fila – 2025 – Benjamín Ávila – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga
Sobre el director
El argentino Benjamín Ávila es uno de esos cineastas que saben combinar lo personal con lo político sin que parezca un sermón de sobremesa.
Su película más conocida es Infancia clandestina (2011), un drama ambientado en la dictadura argentina que pasó por Cannes y ganó varios premios en Argentina.
Después dirigió La vida después (2013), documental muy ligado también a la memoria histórica, y la serie Dromo.
En sus trabajos suele haber un interés muy claro por las heridas del pasado y por cómo las personas comunes lidian con situaciones extremas.
Comentario
Los argentinos tienen una habilidad especial para hacer cine potente con historias aparentemente pequeñas. Y La mujer de la fila es otro ejemplo bastante claro de esa tradición.
Aquí Benjamín Ávila mezcla thriller y drama carcelario, pero con un truco interesante: en lugar de seguir al preso, seguimos a la madre del preso.
Y ese cambio de punto de vista funciona muy bien.
La protagonista es Natalia Oreiro, que interpreta a una mujer que ve cómo su vida de señora acomodada se va al garete cuando su hijo acaba en la cárcel.
Oreiro compone un personaje bastante histérico, muy fuera de lugar, como alguien que aterriza de repente en un planeta que no entiende.
No sabe cómo funciona ese mundo, no sabe cómo relacionarse con él y, lo más importante, no quiere aceptar que ahora forma parte de él.
Pero claro, la realidad es tozuda.
Poco a poco la vemos enfrentarse a la famosa fila: esa cola de mujeres que esperan para entrar a prisión con comida, ropa o simplemente con un poco de cariño para los suyos. Ahí descubre algo que no estaba en su manual de vida pija: la solidaridad entre gente que no tiene nada.
Sus antiguas amigas —tan elegantes ellas— desaparecen como por arte de magia. Vamos, que cuando llegan los problemas se volatilizan más rápido que el hielo en un gin-tonic de terraza.
En ese nuevo ecosistema aparece también Alberto Ammann, interpretando a un preso veterano con el que la protagonista establece una relación peculiar, casi una especie de complicidad emocional.
Y en paralelo vemos el drama del hijo encarcelado, interpretado por Federico Heinrich, que aporta bastante credibilidad al papel del joven que ve cómo su vida se tuerce.
En el reparto brilla también Amparo Noguera, que tiene un papel secundario pero muy importante: es una de esas mujeres de la fila que funcionan como red de apoyo, como pequeña familia improvisada dentro de un sistema que suele triturar a la gente.
La película está basada en hechos reales y tiene algo que engancha: no busca el morbo carcelario ni el melodrama fácil.
Lo que le interesa a Ávila es observar cómo una mujer se queda sin las certezas que daban sentido a su vida. De repente sus reglas sociales, sus convicciones y su entorno desaparecen.
Y entonces toca reinventarse.
Puede que el personaje tarde bastante en entender lo que está pasando —de hecho muchas veces se equivoca—, pero ahí está precisamente la gracia del relato: el proceso de darse cuenta de que el mundo no funciona como ella pensaba.
El resultado es un drama sólido, bien interpretado y con una mirada bastante humana hacia un universo que el cine suele retratar con más clichés que matices.
Dentro del Festival de Málaga de este año, La mujer de la fila se coloca sin problemas entre las películas más potentes que han pasado por las salas del Albéniz.
No hace ruido, no necesita fuegos artificiales, pero deja una sensación muy clara: cuando el cine argentino se pone serio, suele dar en el clavo. Y aquí vuelve a hacerlo.
Mi puntuación: 8,68/10.
Ficha técnica en este enlace.
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Cochinas (Serie TV) – 2026 – Carlos del Hoyo (Creador) – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga
Sobre el creador
La serie está creada por Carlos del Hoyo, del que no hay todavía una filmografía muy conocida dentro del gran público.
En esta producción ejerce como creador del proyecto, mientras que la dirección de los episodios corre a cargo de tres cineastas: Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Nuria Gago, tres directoras jóvenes que aportan una mirada fresca y bastante deslenguada a la serie.
Andrea Jaurrieta es conocida por dirigir Ana de día (2018) y Nina (2024), películas que ya demostraban su gusto por los personajes femeninos complejos y algo descolocados en el mundo.
Comentario
La premisa de Cochinas es de esas que ya de entrada prometen jaleo.
España aún vive en el glorioso mundo del VHS, las estanterías de plástico azul y las multas por devolver las cintas tarde.
Y en medio de ese ecosistema en vías de extinción aparece Nines, el personaje interpretado por Malena Alterio.
Nines es una mujer conservadora, de las de misa dominical y vida ordenadita… hasta que su marido —interpretado por Chani Martín— tiene la mala suerte de ser atropellado por un autobús de la manera más tonta posible y quedarse en coma. Y claro, alguien tiene que encargarse del negocio familiar.
El negocio es un videoclub.
Y estamos en 1998.
Vamos, que el Titanic ya ha chocado con el iceberg.
Las grandes cadenas de videoclubs ya están arrasando y el pequeño comercio lo tiene crudo.
La protagonista, que hasta ese momento vivía bastante ajena a las miserias económicas, descubre de golpe que las cuentas no salen ni con milagro de San Judas Tadeo.
Y entonces tiene una revelación empresarial digna de un MBA acelerado: ampliar la sección porno del videoclub.
Porque si algo funcionaba en los videoclubs… era el porno.
Así que decide montar un pequeño santuario para clientes necesitados de estímulos visuales.
Un espacio discreto donde los parroquianos puedan canalizar su entusiasmo hormonal mientras alquilan cintas con títulos que siempre han sido un prodigio de creatividad.
Porque el cine porno tiene esa maravillosa tradición de versionar los clásicos con una imaginación que ya quisieran muchos guionistas.
Ese espíritu gamberro aparece también en la serie, que introduce pensamientos de la protagonista, pequeñas fantasías visuales y recreaciones delirantes del imaginario del porno noventero.
Malena Alterio está estupenda, porque maneja muy bien ese contraste entre mujer reprimida y empresaria accidental del erotismo VHS. Su cara de “esto se me está yendo de las manos” funciona como motor cómico constante.
A su lado aparece Celia de Molina, interpretando a su hermana, que aporta ese contrapunto más descarado y deslenguado que siempre viene bien en este tipo de comedias.
Lo que se vio en el Festival de Málaga deja bastante claro el tono de la serie: humor sin complejos, mucha nostalgia noventera y una protagonista que va descubriendo que la vida puede ser bastante más desordenada de lo que enseñaban en catequesis.
Los episodios presentados funcionan muy bien. Son ágiles, tienen gags bastante ingeniosos y juegan con un escenario —el videoclub de barrio— que hoy ya es casi arqueología cultural.
Si mantiene el nivel, Cochinas puede convertirse fácilmente en una de esas series que uno empieza “por probar” y acaba viendo del tirón. Porque mezcla tres cosas que siempre funcionan: crisis económica, VHS polvorientos… y porno cutre con títulos imposibles.
Vamos, un retrato bastante fiel de la España de finales de los noventa. Y encima muy divertido.
Mi puntuación: 6,77/10.
Ficha técnica en este enlace.
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La familia Benetón +2 – 2026 – Joaquín Mazón – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga
El director
El responsable de esta criatura es Joaquín Mazón, un director que se ha especializado en la comedia popular española, esa que busca el aplauso fácil del público del sábado por la tarde.
En su filmografía encontramos títulos como La Navidad en sus manos (2022), comedia navideña con Santiago Segura, y la primera entrega La familia Benetón (2024), que funcionó razonablemente bien en taquilla.
Mazón procede en gran parte del mundo televisivo y se mueve cómodo en un terreno muy concreto: el cine comercial pensado para un público amplio, familiar y poco exigente. Y, ojo, eso no es necesariamente un defecto… aunque a veces lo parezca.
Comentario
La historia continúa donde lo dejó la primera entrega de La familia Benetón.
Tenemos a ese padre improvisado interpretado por Leo Harlem, encargado de cuidar a un grupo de niños adoptados de diferentes orígenes culturales.
A su lado sigue el tío de la familia, interpretado por Juan Manuel Montilla “El Langui”, que intenta poner un poco de cordura al caos doméstico.
Como novedad, la película añade dos nuevos miembros al equipo: dos bebés que vienen a aumentar todavía más el nivel de ruido, pañales y situaciones supuestamente cómicas.
La película está llena de chistes. Muchos chistes. Tantísimos chistes que alguno tenía que funcionar por pura estadística… y, efectivamente, alguno funciona.
Pero entre uno que hace gracia y cinco que se quedan flotando en el aire, la sensación general es la de un guion que dispara bromas como quien lanza confeti esperando que algo caiga en el sitio adecuado.
Además, hay momentos en los que el humor se mete en terrenos algo discutibles.
Hacer bromas sobre la discapacidad del personaje de El Langui no parece precisamente la idea más brillante del mundo. No es que provoque escándalo, pero sí deja una sensación rara, como de chiste que alguien debería haber revisado antes de rodarlo.
Todo está construido con una fórmula muy reconocible: situaciones exageradas, choque cultural entre los niños, gritos, persecuciones, bromas visuales y moraleja final. Un cóctel muy típico de este tipo de comedias familiares.
La película se estrenará en España el 17 de abril de 2026, y todo apunta a que funcionará bastante bien en taquilla.
Este tipo de cine conecta con un público que busca pasar un rato sin complicaciones y que responde muy bien a este tipo de propuestas. Es el mismo público que llena salas con sagas como Torrente o con muchas de las comedias comerciales que dominan la taquilla española.
Otra cosa distinta es hablar de calidad cinematográfica.
El guion resulta bastante pobre, se apoya demasiado en tópicos sobre culturas diferentes y muchas situaciones parecen escritas con piloto automático.
Todo funciona a base de estereotipos muy básicos y de un humor que rara vez va más allá del chascarrillo rápido.
Y claro, uno se queda con cierta sensación de tristeza al ver que el Festival de Málaga cierre sus proyecciones con una película así.
Un festival que tantas veces ha apostado por cine arriesgado, personal o incluso emocionante termina su recorrido con una comedia que parece más pensada para un domingo por la tarde en televisión que para clausurar un certamen cinematográfico.
En fin… una comedia que probablemente hará reír a parte del público, pero que deja la impresión de que el cine español puede —y debe— aspirar a bastante más.
Y lo peor es que Leo Harlem, El Langui o Anabel Alonso, actores con talento y oficio, merecen material mucho mejor que éste.
Porque cuando los buenos actores tienen buenos guiones, el resultado suele ser mucho más divertido que esto.
Mi puntuación: 3,53/10.
Ficha técnica en este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
Colaborador de Esradio Guadalajara, Alcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media
El Heraldo del Henares







