miércoles , 26 septiembre 2018
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¿Asesinato, homicidio doloso, involuntario o legítima defensa? Juicio al guardia civil que mató a un joven en Cabanillas al pensar que era un atracador armado

La Audiencia provincial de Guadalajara acogerá,  a partir del próximo lunes, 18 de junio, y hasta el lunes 25, el juicio por jurado contra el guardia civil que el día 23 de octubre de 2013 acabó de un disparo con la vida de Gonzalo L.R., de 25 años de edad, en el polígono industrial de Cabanillas del Campo.

Aquel día se había producido un intento de atraco en una nave de palés a cargo de tres encapuchados que realizaron un disparo al aire para intimidar a los trabajadores. Por eso, según el escrito del fiscal, uno de los dos guardias civiles de una patrulla del cuartel de Yunquera de Henares, que acudió a la llamada de emergencia, interpretó que tres hombres que había apostados tras una nave podrían ser los sospechosos, por lo que “el agente, sin cerciorarse debidamente de una posible agresión contra el mismo y con el fin de evitar la huida de los presuntos atracadores, decidió realizar un disparo dísuasorío”. Este disparo, según la autopsia, le entró por la espalda y le salió por la boca, lo que le produjo la muerte casi instantánea.

El juicio, que se celebrará en audiencia pública y en sesiones de mañana a partir de las 9,00 horas y de tarde a partir de las 16,30 horas, se iniciará una vez se haya conformado el Tribunal del Jurado, procedimiento este último que tendrá lugar a puerta cerrada, según la documentación a la que ha tenido acceso este diario.

En su escrito de calificación, el fiscal considera los hechos como “homicidio imprudente” por el que va a pedir una pena de dos años de prisión, así como otros cuatro años y seis meses de privación del derecho a la tenencia y porte de armas e inhabilitación de otros cuatro años y seis meses para el ejercicio de su profesión, guardia civil.

En concepto de responsabilidad civil, el fiscal pide que tanto el acusado, como el Estado en calidad de responsable civil subsidiario al haber ocurrido los hechos mientras se encontraba de servicio, abonen al hijo menor de edad del fallecido 195.000€, más 15.000€ a cada uno de sus progenitores, padre y madre, más intereses legales.

Por su parte, una de las acusaciones particulares, la que representa a los padres y la hermana del fallecido, ha calificado los hechos como “homicidio doloso”, por lo que va a solicitar trece años de prisión, así como 105.000€ para cada uno de los padres del fallecido, y otros 30.000€ para la hermana del mismo.

Por su parte, la otra acusación particular, la representada por la expareja del fallecido y madre del hijo menor del mismo, nacido en 2007, ha calificado los hechos como “asesinato con la agravante de alevosía”, por lo que pide una pena de dieciséis años de prisión y una indemnización para el menor de 400.000€ dada la corta edad del mismo cuando ocurrieron los hechos.

La defensa del acusado ha calificado los hechos como “legítima defensa y cumplimiento del deber”, mientras que el Abogado del Estado se ha opuesto a los escritos de acusación de los familiares del fallecido.

Casi cinco años de instrucción, muchas incógnitas y los compañeros del fallecido, absueltos del atraco

Ese día 23 de octubre de 2013, sobre las 14,00 horas, se produjo un intento de robo en una nave de palés del polígono industrial de Cabanillas del Campo. Eran tres hombres los que entraron encapuchados en la nave. Uno de ellos portaba una escopeta. Al ser sorprendidos por unos operarios, el que llevaba la escopeta abrió fuego para darse a la fuga.

Ya fuera de la nave, huyeron a bordo de un vehículo que había sido robado en Guadalajara un par de días antes. Sin embargo, unos minutos después, chocaron contra otro vehículo, por lo que tuvieron que seguir la fuga a pie.

Hasta el lugar de los hechos llegaron varias patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local de Cabanillas, que rastrearon la zona. Una de estas patrullas localizó más tarde a tres hombres apoyados en un lateral de la nave de Grúas Bueno, junto a una gran grúa.

Mientras uno de los agentes rodeó por el exterior la grúa para cortarles una posible vía de escape, el otro agente desenfundó su arma y se situó frente a los tres individuos en el pasillo que formaban la grúa y la pared. En esa posición, les dio el alto. Sin embargo, los tres hombres, viejos conocidos de la policía por sus trapicheos con la droga y la chatarra, decidieron darse a la fuga. Uno lo consiguió, el segundo, A.G.G., cayó en manos del agente que los esperaba tras la grúa, pero el tercero, Gonzalo se dio la vuelta y salió corriendo hacia el arroyo situado a escasos metros de donde se encontraba. En esa posición, de espaldas, según la autopsia, recibió un disparo del guardia civil y cayó muerto entre la espesa vegetación que en esos momentos poblaba el cauce del barranco.

Flores en el lugar donde cayó muerto Gonzalo L.R.

Se da la circunstancia de que el mismo día de los hechos se rastreó buena parte del polígono industrial, sobre todo los lugares por los que se suponía que habrían podido huir los tres responsables del atraco a mano armada en la nave, con especial interés en el arroyo en el que cayó muerto Gonzalo L.R.

Ni decenas de agentes ni perros especializados dieron con las capuchas que los atracadores llevaban puestas en el momento del atraco ni mucho menos el arma, que tampoco se encontró en posesión de uno de los acompañantes del fallecido, A.G.G., que fue detenido en el mismo lugar donde cayó muerto Gonzalo.

Además, realizadas las pruebas de pólvora tanto al fallecido como al detenido, estas dieron resultado negativo. Incluso si el fallecido hubiera portado el arma durante la fuga, aunque no hubiera sido él quien minutos antes hubiera realizado el disparo, el resultado habría sido positivo, pero también era negativo.

De hecho, el juzgado de lo Penal de Guadalajara que juzgó a los dos acompañantes de Gonzalo como supuestos autores del atraco, finalmente los absolvió por falta de pruebas,  lo que virtualmente también eximía al fallecido de los mismos hechos y dejaba en punto muerto la investigación sobre estos hechos, puesto que Gonzalo, aunque ya fallecido, quedaba fuera también de la autoría de dicho acto delictivo. No se encontró la escopeta, no se encontraron los pasamontañas y no se encontraron restos de pólvora en la piel ni en las ropas ni de Gonzalo ni de sus acompañantes. Es decir, según el juez, no existía ninguna prueba de que los compañeros de Gonzalo (y el propio Gonzalo), fueran los autores del atraco, que provocó la posterior actuación policial que acabó con su vida.

Cronología:

21 de octubre de 2013: Por la noche, una o varias personas sustraen sin utilizar violencia el vehículo  Renault Megane de una empresa de Guadalajara.

23 de octubre de 2013: 14,00 horas. Tres encapuchados armados con una escopeta, intentan atracar una nave de palés en el polígono industrial de Cabanillas del Campo. al ser sorprendidos, hacen un disparo al aire y huyen en el Renault Megane sustraído dos días antes. Los atracadores sufren un accidente, abandonan el Renault Megane y se dan a la fuga a pie.

Veinte minutos después, dos guardias civiles detectan a 900 metros del lugar del atraco a tres individuos apoyados en una nave. Al darles el alto, los tres salen huyendo y un agente dispara a la espalda de uno de ellos, Gonzalo L.R., que cae muerto en el cauce de un arroyo anexo lleno de maleza, en la imagen; el segundo, Antonio G.J. es detenido; y el tercero huye y nunca es identificado. Unos días después, procedente de la vendimia en Tudela se presenta voluntariamente a la policía el hermano de Antonio, Simón, al enterarse de que lo están buscando. El juez lo deja en libertad.

23 de octubre de 2013: Decenas de policías y guardias civiles, con apoyo de tres perros expertos en huellas buscan infructuosamente los pasamontañas y la escopeta utilizados en el atraco. Solo se hallan vestigios de ADN de Simón y Gonzalo en el vehículo Renault Megane.

22 de enero de 2014, después de 90 días en prisión, es puesto en libertad Antonio G.J.

Imagen del arroyo de Cabanillas tras ser limpiada la maleza

30 de junio de 2016, en una sentencia desvelada por EL HERALDO DEL HENARES, el juzgado de lo Penal de Guadalajara absuelve del atraco y del robo del coche por falta de pruebas a los hermanos Antonio y Simón.

Enero de 2018: El juez, tras recibir un anónimo la Guardia Civil, decide ordenar una nueva búsqueda de la escopeta utilizada en el atraco en el arroyo donde cayó muerto Gonzalo. Aunque se utiliza incluso maquinaria pesada y detectores de metales, la escopeta nunca fue hallada. Se trataba del último intento de vincular al fallecido con el atraco en la empresa de palés.

Acerca de Roberto Mangas

Periodista y escritor. Director de EL HERALDO DEL HENARES. El periodismo como fin, nunca como medio…

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