sábado , 29 noviembre 2025

Comentarios de Ramón Bernadó desde el 63 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX (III)

El crítico de cine Ramón Bernadó, asiste por segundo año consecutivo como enviado especial acreditado de EL HERALDO DEL HENARES a una edición del Festival de Cine de Gijón, que se celebra entre los días 15 y 22 de noviembre.

Y lo hace sin ningún día de descanso tras haber vuelto de Sevilla donde nos ha dejado sus post sobre el festival internacional que acaba de clausurarse en la ciudad hispalense.

Bernadó, que ha cubierto en las últimas semanas los festivales de cine de San Sebastián, Seminci de Valladolid, Sitges y Sevilla, nos irá dejando cada día sus más que personales comentarios sobre todas y cada una de las películas proyectadas que visionará a lo largo del evento celebrado en esta bella localidad asturiana.

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Peter Hujar’s Day – 2025 – Ira Sachs – Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX

Una larga conversación.

Un día con Peter Hujar es, en apariencia, una película mínima: 76 minutos, un apartamento neoyorquino en los años setenta, dos personas hablando de “lo que hice ayer”.

Pero detrás de esa modestia formal hay un proyecto muy calculado de Ira Sachs, uno de los directores estadounidenses más coherentes cuando se trata de filmar afectos, precariedad y vida cotidiana.

Viene de películas como El amor es extraño y Verano en Brooklyn, y del triángulo pasional de Passages, todas ellas centradas en relaciones humanas frágiles, casi siempre ligadas a la ciudad y a sus pisos pequeños.

Aquí lleva ese programa a su expresión más radical: ni subtramas, ni flashbacks, ni recreaciones vistosas; solo una conversación en 1974, reconstruida casi palabra por palabra a partir de una transcripción real. 

El punto de partida es el libro Peter Hujar’s Day de la escritora Linda Rosenkrantz, figura clave de la no-ficción experimental estadounidense, que en 1974 pidió a varios artistas que anotaran todo lo que hacían en un día para después comentarlo con ella ante una grabadora.

Uno de ellos fue el fotógrafo Peter Hujar, que le relató con un nivel de detalle obsesivo su jornada en el Nueva York bohemio de entonces.

Ese diálogo se publicó en 2021 y es la base literal del guion: Sachs toma la transcripción y la convierte en cine, manteniendo el apartamento, el tiempo y la estructura de “día contado al día siguiente”. 

En ese marco, Ben Whishaw interpreta a Peter Hujar, fotógrafo nacido en 1934 en Trenton, asociado a los retratos en blanco y negro de la escena underground neoyorquina y a la iconografía queer previa a la crisis del sida, que acabaría con su vida en 1987.

Whishaw tiene aquí una exigencia técnica brutal: el grueso del texto es suyo, como han subrayado las crónicas del rodaje, con páginas y páginas de diálogo llenas de detalles domésticos, nombres propios y pequeñas digresiones.

Lo interesante es que no convierte ese torrente verbal en un número de exhibición actoral; al contrario, hace de Hujar un hombre algo cansado, irónico, vulnerable, que mezcla preocupaciones económicas, historias con amantes, sesiones de fotos y paseos nocturnos sin jerarquía clara.

El retrato que sale de ahí es el de un artista que intenta darle sentido a lo banal, más que el de un “genio” con pose legendaria.

Frente a él, Rebecca Hall encarna a Linda Rosenkrantz.

Su personaje habla poco, escucha mucho y, sin embargo, sostiene la película desde la sombra.

Quien llegue esperando un duelo dialéctico simétrico se llevará una sorpresa: la estructura original de la entrevista hacía que Hujar hablara casi todo el tiempo y Rosenkrantz fuera sobre todo catalizadora de ese discurso.

Sachs respeta esa asimetría, y Hall construye una presencia basada en la atención: tono de voz suave, silencios oportunos, una risa que entra para desatascar un momento tenso o para subrayar una ocurrencia.

Es un ejemplo de actuación “pasiva” que, vista de cerca, es precisamente lo contrario: escucha activa convertida en forma. 

En términos formales, Un día con Peter Hujar apuesta por la austeridad: rodaje en 16 mm, espacio único, puesta en escena muy contenida, casi teatral, pero con una cámara que se mueve lo justo para evitar el estatismo.

Vemos el apartamento como una extensión del cuerpo de Hujar: la cama, el teléfono, los libros, las fotografías; todo habla de él sin que haga falta explicarlo en voz alta.

La luz y el grano buscan emular la textura visual de los setenta, y la película se permite algún gesto musical significativo, como el uso de Mozart, que remite discretamente al futuro de Hujar y a la sombra de la enfermedad que todavía no existe en la diégesis pero que planea sobre el espectador contemporáneo que sabe cómo acabará esa biografía.

Argumentalmente, la película cubre un solo día —diciembre de 1974, tal y como se indica en el material original—, pero el contenido desborda el marco temporal: aparecen las dificultades económicas para sobrevivir como artista, la convivencia con la escena gay y artística del downtown, las inseguridades sobre el propio talento, las contradicciones entre la libertad sexual y la fragilidad emocional.

Sachs no fuerza un arco dramático clásico; deja que el sentido emerja de la acumulación de anécdotas: una sesión de fotos, una noche de insomnio, un encuentro con amigos, una comida aparentemente intrascendente que, al ser narrada, adquiere peso casi metafísico.

La idea de fondo es muy clara: la vida del artista no es una sucesión de momentos épicos, sino un tejido de pequeños gestos que solo se revelan importantes cuando alguien se toma el trabajo de contarlos y otro de escucharlos. El contexto histórico refuerza esta lectura.

Peter Hujar pertenece a una generación de creadores que documentaron la vida queer y bohemia de Nueva York justo antes de que el sida arrasara ese mundo.

Sus retratos de amigos, amantes, escritores, travestis y performers son hoy piezas clave en museos y retrospectivas, pero en vida su reconocimiento fue limitado.

La película no es un biopic convencional que recorra toda esa trayectoria, pero sí funciona como cápsula de tiempo: ver a Hujar contar un día cualquiera de 1974, sabiendo lo que vendrá después, convierte cada detalle en algo cargado de melancolía.

Es una de las razones por las que la crítica ha insistido en que el film no es solo “sobre una jornada”, sino sobre todo lo que esa jornada anticipa sin saberlo. 

En cuanto a su recorrido, Un día con Peter Hujar se ha movido por el circuito de festivales de prestigio: estreno mundial en Sundance 2025, paso por Panorama en la Berlinale y presencia en el Festival de Gijón, donde figura en la sección Albar.

El título español está registrado oficialmente como Un día con Peter Hujar en el catálogo del ICAA y se anuncia con ese mismo nombre en portales como Sensacine, conservando el original Peter Hujar’s Day como subtítulo o referencia. 

¿Funciona la apuesta? Desde un punto de vista riguroso, la película es muy coherente con sus premisas: adapta de forma fiel una experiencia verbal, mantiene el foco en la relación entre voz, memoria y cuerpo, y renuncia a adornos biográficos para no traicionar el tono experimental del material de Linda Rosenkrantz.

Es cierto que algunos críticos han señalado que esta radicalidad podría haberse resuelto en un cortometraje y que los 76 minutos ponen a prueba la paciencia de quien no esté en sintonía con el dispositivo.

 Pero también es verdad que esa duración permite que veamos lo que normalmente el cine elimina: repeticiones, digresiones, momentos aparentemente “vacíos” que, precisamente por no estar dramatizados, se sienten extraordinariamente reales.

En definitiva, Un día con Peter Hujar es un retrato íntimo y meticuloso de un artista y de un ecosistema cultural, construido a partir de la materia más humilde: la narración minuciosa de un día cualquiera.

Ira SachsBen Whishaw y Rebecca Hall se ponen al servicio de esa idea, sin aspavientos, confiando en que el espectador que entre en el juego valore la experiencia de escuchar de verdad a alguien durante hora y cuarto.

No es una película “fácil” ni “para todos”, pero sí una pieza muy coherente dentro de la filmografía de Sachs y un complemento valioso para quien se interese por la figura de Peter Hujar, por la escritura de Linda Rosenkrantz o por el modo en que el cine puede trabajar con materiales documentales sin renunciar a la puesta en escena.

Mi puntuación: 5,55/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Ari – 2025 – Léonor Serraille – Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX

El nini que había sido padre.

La francesa Léonor Serraille es una directora y guionista que pegó el pelotazo con Montparnasse Bienvenüe (2017), estrenada en España con ese mismo título.

Ganó la Cámara de Oro en Cannes, ahí es nada.

Formada en la FEMIS, viene del campo de la escritura antes que del puro rodaje.

En 2022 presentó Un pequeño hermano, drama familiar que también llegó así titulado a España.

Su cine suele moverse entre el realismo emocional y los retratos íntimos de personajes un poco a la deriva.

Y ojo: tiene una sensibilidad fina para dirigir actores sin caer en el drama lacrimógeno.

Ari, al que da vida Andranic Manet, es un muchacho pusilánime y flojo que no puede hacerse con los niños de primaria. Su padre le echa de casa y va peregrinando de amigo en amigo…

“Millennials” (a veces escrito “millenians”, pero lo correcto es millennials) son los nacidos más o menos entre 1981 y 1996. Vamos, la generación que vivió el Tuenti, los primeros móviles cutres y luego el boom de internet… y que ahora anda con lumbalgias.

Pues Ari es una representación de los diferentes tipos de millennials, que circulan por el mundo. Los vamos descubriendo de la mano del protagonista.

Una generación insatisfecha, que no ha tenido nunca objetivos claros, que ha padecido alergia al compromiso, pero que es esencialmente buena.

Una generación criada entre expectativas imposibles y sueldos miserables, que se dejó la espalda cargando títulos universitarios que no servían para nada, y que ahora domina el arte de sobrevivir con ansiedad y humor negro. Eso sí, nobles como ellos solos: te hacen terapia gratis mientras te recomiendan una serie.

Mi puntuación: 7,55/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Stereo Girls – Les Immortelles – 2025 – Caroline Deruas-Garrel – Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX

Amistades a muerte.

Caroline Deruas-Garrel es una directora y guionista francesa que empezó en el cine como fotógrafa y colaboradora cercana de Philippe Garrel, con quien ha coescrito varios guiones.

Su debut en largo, L’indomptée (2016), no tuvo estreno comercial en salas españolas con título traducido, proyectándose en festivales bajo su título original.

Su cine juega mucho con lo onírico, lo íntimo y lo femenino, con atmósferas delicadas pero nunca cursis.

También ha firmado varios cortos premiados en Francia, donde se ha ido ganando un hueco propio más allá del apellido.

Y tiene una mirada muy personal: le gusta mezclar lo cotidiano con lo fantasmal sin perder naturalidad.

En Les Immortelles explora esas amistades inquebrantables que se generan en la adolescencia en la primera mitad del metraje. Luego se convertirá en un film sobre el duelo.

Stereo Girls es una propuesta muy personal de Caroline Deruas-Garrel, centrada en dos adolescentes que sueñan con huir de su rutina y acaban enfrentándose a un golpe trágico que desarma su mundo.

La directora mezcla fantasía pop y drama íntimo con soltura, aunque el brusco cambio de tono deja alguna costura a la vista.

Aun así, el retrato de la amistad juvenil y la tristeza que llega cuando se rompen los planes compartidos tiene mucha verdad y un encanto raro que permanece.

Mi puntuación: 7,66/10.

Ficha técnica en este enlace.

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360 curvas (Documental) – 2025 – Alejandro Gándara, Ariadna Silva Fernández – Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX

Protesta rural.

El documental 360 curvas de Alejandro Gándara y Ariadna Silva Fernández es una mirada intensa y necesaria a la lucha vecinal de los años noventa en A Fonsagrada (Lugo), cuando una carretera repleta de curvas se convirtió en símbolo de abandono y resistencia.

La película mezcla archivo sin pulir con testimonios cercanos para mostrar cómo el mundo rural se alzó contra el olvido, y lo hace sin caer en la nostalgia facilona: se muestra la rabia, el desgaste y la esperanza.

Visualmente sobria, su mayor logro es que logra que te importe ese tramo de montaña y esa comunidad casi invisible, y que entiendas que esas “360 curvas” son algo más que curvas de asfalto: son curvas de vida.

Si acaso, le pido un poco más de pulido narrativo: en algún momento la transición entre archivo y presente se siente abrupta, pero es un fallo menor frente a la fuerza del conjunto.

Mi puntuación: 7,65/10.

Ficha técnica en este enlace.

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L’aventura– 2025 – Sophie Letourneur – Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX

Unas vacaciones de eme.

Sophie Letourneur es una directora y guionista francesa conocida por su cine desenfadado, muy pegado a lo cotidiano y con un humor nervioso que roza lo autobiográfico.

Debutó con fuerza con La vie au ranch, y luego afianzó su estilo en películas como Les coquillettes, siempre jugando con lo improvisado y lo generacional.

Su mirada es fresca, cercana y sin pudor, capaz de convertir las pequeñas miserias diarias en comedia fina y muy humana.

Vacaciones familiares en la paradisíaca sierra de Cerdeña… y de pronto te das cuenta de que el “escape” lleva tanto equipaje emocional como el vuelo desde Madrid con escala en Roma.

La directora convierte los típicos “¿ya llegamos?” y “¡¿dónde está el cargador?!” en escenas cinematográficas: niños que graban con el móvil, papás que cargan maletas, y un padre que cree que todo esto era una “aventura improvisada”. 

Si las películas de sol y playa te suelen relajar, prepárate: aquí la arena se mete en los zapatos, el pequeño de tres años exige helado, y la cámara hace zoom en tu exasperación con cariño.

Puro caos familiar estilizado.

Si te encantan los road-movie de grandes paisajes, buenísimo… pero si además disfrutas de ver cómo una familia se disuelve y recompone cada cinco minutos en medio de un buen “¿hemos cerrado la puerta?”… éste es tu billete.

Un retrato fiel de las cutres vacaciones de la clase media francesa y por extensión española, con ese niño que se caga en los sitios más inadecuados y en el momento menos propicio.

Una película simpática que se ve con condescendencia, esa que surge de eso mismo me nos pasó a nosotros.

Por cierto… Es padre más feo del mundo.

Mi puntuación: 6,55/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Por el bien de Adam – Adam’s Sake – L’intérêt d’Adam – 2025 – Laura Wandel – Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX

La supervisora de enfermería.

Laura Wandel (Bruselas, 1984) es una directora y guionista belga formada en el INSAS de Bruselas.

Su ópera prima Un mundo (Playground) (2021) tuvo un gran impacto internacional, ganando el FIPRESCI en Cannes y nominaciones al Óscar y al César.

Su cine se caracteriza por una mirada cercana y empática hacia la infancia y los mecanismos de exclusión social, con un estilo visual sobrio y profundamente inmersivo.

La actriz francesa Léa Drucker da vida a una supervisora de enfermería de un hospital público. La cámara de Laura Wandella la sigue en su transitar frenético, través de molestísimos planos cogotes y algún primer plano. Ella ocupa todos los fotogramas del metraje.

Está preocupada por un niño de cuatro años, desnutrido por la alimentación deficiente que le proporciona su joven madre, a la que da vida Anamaria Vartolomei.

Intenta evitar el deterioro del niño y que los servicios sociales los separen definitivamente.

La película puede resultar impactante y su ritmo ser muy atrayente, pero la mirada que ofrece la directora no me impresiona de realista. Es la mirada del extraño. De la persona que no conoce los entresijos de un hospital y supone y ficciona ese funcionamiento, sin saber cual es su descarnada realidad.

Una película que puede atraer a un público, que como la directora habla de oídas, de suposiciones, de constructos y no de vivencias personales.

Insisto: deleznables los planos cogotes.

Mi puntuación: 6,28/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Más comentarios sobre este festival:

Comentarios de Ramón Bernadó desde el 63 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX (I)

Comentarios de Ramón Bernadó desde el 63 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón 2025 – @Gijonfilmfest – #63FICX (II)

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Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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