domingo , 12 julio 2026

‘Supergirl’, 2026, de Craig Gillespie: «Nos quejamos de que los superhéroes siempre son iguales, pero cuando aparece uno distinto, lleno de contradicciones y emocionalmente complejo, el público no responde en masa, una pena»

Craig Gillespie

Craig Gillespie es un director al que siempre le han interesado los personajes heridos, inadaptados y con más aristas que un diamante.

Ahí están Yo, Tonya, Cruella, Lars y una chica de verdad o el excelente remake de Noche de miedo.

Ahora traslada esa sensibilidad al Universo DC con una superheroína que se aleja del molde clásico para abrazar una personalidad mucho más oscura, vulnerable y gamberra. Y, sorprendentemente, le sienta de maravilla.

En el cine, Supergirl ha tenido pocas oportunidades para lucirse. Debutó en solitario con Supergirl (1984), protagonizada por Helen Slater, una producción hoy recordada más por su ingenuidad que por sus virtudes.

Décadas después llegó la versión de Sasha Calle en The Flash, que apenas tuvo tiempo para desarrollarse.

Ahora Milly Alcock recoge el testigo en una adaptación inspirada en el cómic Supergirl: Woman of Tomorrow, probablemente la encarnación cinematográfica más compleja y adulta del personaje hasta la fecha. 

Comentario

Me ha gustado mucho. Muchísimo.

Lo primero que sorprende es que esta Supergirl no tiene absolutamente nada que ver con la imagen de niña perfecta que muchos tenían en la cabeza.

Es una heroína depresiva, triste, con alma punk, que intenta ahogar sus demonios entre borracheras en aquellos planetas con sol rojo donde puede emborracharse porque deja de tener poderes. Vive permanentemente entre la resaca física y la emocional.

Su pasado pesa como una losa. Y eso la convierte en un personaje muchísimo más interesante que el típico superhéroe impoluto.

Mientras su primo Superman estaría encantado de bajar un gato de un árbol, ella bastante tiene con levantarse de la cama sin acordarse de todo lo que perdió.

Entonces aparece en su vida una niña de trece años, Ruthye, con un pasado tan devastador como el suyo. Las une el dolor. Y también el deseo de venganza.

Pero precisamente porque Supergirl sabe que vengarse no cura absolutamente ninguna herida, hará todo lo posible para impedir que esa niña termine destruyéndose a sí misma.

La película deja bastante claro que la venganza puede aliviar durante cinco minutos… y amargarte toda la existencia.

El otro gran amor de Kara es Krypto, su perro kriptoniano, probablemente el único ser vivo al que quiere sin reservas. Cuando lo envenenan y necesita conseguir el antídoto, se lanza a una carrera desesperada en la que es capaz de arrasar con quien se le ponga delante. Porque una cosa es tocarle el orgullo… y otra muy distinta tocarle al perro.

Las escenas de acción son una auténtica barbaridad. Están rodadas con fuerza, con imaginación y con un ritmo que apenas concede descanso.

Craig Gillespie demuestra que sabe combinar espectáculo con desarrollo de personajes sin que una cosa estorbe a la otra.

Y luego está el villano. Krem  (Matthias Schoenaerts) compone un enemigo despiadado, cruel y sin demasiados matices morales. Es de esos tipos que consiguen que desees que alguien les dé un buen puñetazo… preferiblemente con fuerza kriptoniana. Al que le gusta el picoteo en plato ajeno.

Milly Alcock está magnífica. Tiene solo veintiséis años, transmite una enorme fragilidad y al mismo tiempo una presencia física extraordinaria.

Resulta muy fácil empatizar con esta Kara Zor-El, que parece vivir permanentemente enfadada con el universo. Tengo la impresión de que aquí puede haber nacido una estrella del cine fantástico.

También aparece Jason Momoa como Lobo, en un papel más bien anecdótico y bastante pasado de revoluciones. No aporta demasiado a la historia, pero tampoco llega a molestar.

Siempre he sido muy fan de las superheroínas. Wonder Woman me conquistó hace tiempo. Capitana Marvel también me parece un personaje estupendo. Y desde hoy añado a esta Supergirl a la colección.

Lo curioso es que luego nos quejamos de que los superhéroes siempre son iguales. Pero cuando aparece uno realmente distinto, roto por dentro, lleno de contradicciones y emocionalmente complejo, el público tampoco responde en masa. Una pena.

Y otra reflexión. Da la sensación de que cuando la protagonista es una superheroína todavía hay quien piensa que la película va dirigida exclusivamente al público femenino. Qué error tan enorme. Supergirl es cine de aventuras para cualquiera que disfrute viendo personajes bien construidos, independientemente del sexo del héroe que lleve la capa.

Por mi parte, habrá segundo visionado. Hay películas que entretienen. Y otras que, además, consiguen que acabes cogiéndoles cariño a sus cicatrices.

Mi puntuación: 8,77/10.

Ficha técnica en este enlace.

***

Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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