Señor director:
He leído con sorpresa en EL HERALDO DEL HENARES el artículo de opinión publicado por Rafa Esteban sobre la moción de censura en Pioz y no puedo evitar recordar lo ocurrido hace apenas unos meses en Quer.
Resulta llamativo escuchar ahora grandes discursos sobre ética política, estabilidad institucional y respeto a la voluntad popular por parte de quienes, precisamente, apoyaron en Quer una moción de censura impulsada por dos concejales tránsfugas contra un gobierno que había recibido un respaldo mayoritario de los vecinos durante años.
Y lo más preocupante no es únicamente la contradicción política, sino la doble vara de medir que muchos ciudadanos perciben cada vez con más claridad.
Porque cuando determinadas mociones de censura benefician a unos partidos, se justifican como ejercicios legítimos de responsabilidad política. Pero cuando pueden beneficiar al adversario, entonces se convierten automáticamente en maniobras inmorales, ataques a la democracia o ejemplos de deterioro institucional.
La realidad es que el transfuguismo lleva años deteriorando la confianza de los vecinos en la política municipal. Y eso ocurre independientemente de las siglas.
En el caso de Quer, además, quienes vivimos aquella situación sabemos perfectamente que los motivos reales de la moción de censura poco tenían que ver con la gestión del municipio o con el interés general. Bajo argumentos genéricos sobre deterioro institucional o falta de diálogo —expresiones que aparecen prácticamente en todas las mociones de censura de este tipo— existían en realidad motivaciones personales que nada tenían que ver con mejorar el pueblo.

Aun así, el PSOE decidió respaldar aquella operación política con pleno conocimiento de la situación existente y de las circunstancias que rodeaban todo el proceso.
Por eso sorprende ahora escuchar determinados discursos moralizantes sobre lo que sucede en Pioz, como si existieran mociones legítimas cuando benefician a unos y escándalos democráticos cuando benefician a otros.
Y precisamente por coherencia quiero dejar claro que yo tampoco comparto la moción de censura planteada en Pioz. Creo sinceramente que este tipo de operaciones políticas, construidas muchas veces desde intereses personales, ambiciones individuales o estrategias partidistas, solo consiguen aumentar el descrédito de la política y la desconfianza de los vecinos.
Porque al final muchos ciudadanos llegan a la misma conclusión: ¿de qué sirve votar si después los gobiernos pueden cambiarse no por proyectos distintos de municipio, sino por intereses ajenos a aquello que decidieron las urnas?
La coherencia política debería aplicarse siempre, y no únicamente cuando conviene a cada partido.
José Miguel Benítez Moreno, exalcalde de Quer y actual concejal del Ayuntamiento
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El Heraldo del Henares
