En el paseo del doctor Fernández Iparraguirre de Guadalajara se levanta uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la clínica Sánz Vázquez, construida en 1943 por el arquitecto Mariano Rodríguez Avial, y una de las escasas muestras de la fusión del racionalismo y Art decó en Castilla-La Mancha, con esa estética franquista imperial que tanto gustaba en los años 40.
Crónica de Andoni Madrid y Cuka Leyre. Fotografía de Cuka Leyre.
La clínica debe su nombre a Pedro Sanz Vázquez, quién la fundó y la convirtió durante décadas en un centro médico de referencia en la ciudad, con consultas de medicina general, especialidades y geriatría.
Es en marzo de 2018, cuando del Boletín Oficial de la Provincia, BOP, publicó el edicto según el cual HLA Grupo Hospitalario había solicitado permiso para las obras de ampliación y remodelación del edificio, obras con las que la clínica se transformaría en un “moderno complejo hospitalario”, que duplicaría su capacidad actual.

Según la empresa, se respetaría el edificio histórico que da al Paseo Fernández Iparraguirre, se ampliaría la parte trasera del edificio y por ello, tanto el Ayuntamiento como la delegación de Sanidad de la Junta de Castilla-La Mancha dieron el visto bueno al proyecto.
En 2023, se ejecutó la Fase I de la reforma y ampliación: un nuevo bloque que incluye dos quirófanos, sala de endoscopia, consultas externas y urgencias, zona de resonancia y pasarelas que conectan el edificio histórico en todas las plantas… Pero, el edificio principal, ¿cuándo se reforma?
No hay fecha oficial. No hay comunicado del Ayuntamiento. No hay anuncio de la Junta de CLM. Solo silencio institucional. Y es aquí donde viene la parte más divertida de la burocracia española: la responsabilidad es compartida, pero cada uno de los responsables dice no serlo. Es la trampa perfecta..
Por eso, es el ciudadano de a pie, una vez más, el que está en medio y el que paga la factura de la desidia institucional con su propia salud, ¿o no?
El Ayuntamiento tiene la obligación de controlar, informar y vigilar que las instalaciones cumplan con el proyecto y licencia de obras; la Junta de Castilla La Mancha tiene la responsabilidad de validar requisitos sanitarios; y la empresa HLA tiene la responsabilidad de reformar el edificio.
Sin embargo, todos juntos, han decidido que lo mejor es no hacer nada.
Por eso el ciudadano de a pie, ese que paga religiosamente sus impuestos, se pregunta cuánto más tenemos que esperar para que se sepa la fecha oficial del fin de la reforma de la clínica Sanz Vázquez y que por qué una licencia aprobada en 2019 no ha avanzado en 7 años.
Este edificio será recordado no como un moderno complejo hospitalario, sino como el monumento a la desidia institucional perfecto: donde la promesa nació en 2019, murió en 2023, y su funeral se celebrará en 2030, y si no, tiempo al tiempo…
El Heraldo del Henares