Sigilosa vendrás mi sombra amada
a traerme la paz que el mundo ignora.
Aquel día vendrás, cuando la aurora,
a dar tierra a mi cuerpo entre la nada.
Bien perfumada el alma, acicalada
para el último viaje que ya implora,
vendrás como una novia seductora
a besarme en la paz de tu morada.
Resistiré ese miedo que traspasa,
más allá de estos huesos y esta carne,
la duda en mis adentros que me abrasa,
que consume mis días, y fracasa
buscando nueva vida que reencarne
mi alma, pues nada queda y todo pasa.
Julián Sánchez García. Mondéjar (Guadalajara)
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El Heraldo del Henares