viernes , 25 junio 2021

Garabatos en Clave de Sol del Dr. Fusa: ‘El colapso de los engendros musicales’

¡Qué puta vergüenza de país!

Tranquilos, no les hablaré de política y gobierno, pues eso claro está lo que es.

¿Será verdad y posible que nadie tenga cojones a publicar un disco que, si hay dios, como Él manda?

Les diré que he hecho los deberes con cierto asco y sin incertidumbre, ya que me esperaba lo esperado.

No ha sido tarea fácil escuchar los últimos trabajos de solistas y bandas que han sido lanzados al mercado musical este puto año.

Mi cuaderno de bitácora se ha empañado de vómitos y náuseas seguidas de más vómitos al nutrir mis oídos con zafarrancho cual comida de una cárcel de Honduras.

Mediocridad servida por pedorros y pedorritas que componen y cantan como el culito.

Sacando discos y canciones como churros, igual que yo cago buenos zurullos después de haber comido un buen plato de los mejores garbanzos del mundo; los de Fuentesaúco (Zamora).

Bandas como La oreja de Van Gogh que sigue en las mismas sin haber ofrecido y ofrecer nada por lo que se pueda suspirar.

Actuación del Grupo musical la Oreja de Van Gogh en Azuqueca de Henares en 2017. Fotografía de David Pérez

Si usted no está de acuerdo con esta observación o alguna de las que a continuación lea, no se preocupe y mucho menos enoje conmigo.

Al fin y al cabo, los errores de nuestros gustos musicales son el fracaso de los compositores.

El grupo musical Mocedades en Almadrones, Guadalajara, en julio de 2018

Les aclararé además que la orejita es lo más parecido a Mocedades con sonido del siglo 21, con la diferencia de que Mocedades agradaba y la oreja aburre.

Vayamos con más pedorros y pedorritas.

Pablito Alborán, erre que erre; Rozalén y Vanesa Martín otra mierda puta; y la música hortera y de todo a cien de Varry Brava y Dani Martín sin comentarios.

Festival Gigante 2019: Colectivo Paramera y Rozalén

Canciones barriobajeras de una tal Mala Rodriguez, las melodías y obsoletas y obtusas de Vetusta Morla y Triangulo de amor bizarro, más propias de una edad de oro de los 80 que de un trabajo bien parido, gestionado y actual.

Grupo musical Vetusta Morla

Porque una canción, señoras, señoritas y señores, y me dirijo a ustedes compositores y cantantines, empieza como un óvulo fecundado.

Supongamos que el esperma que fecunda es la idea, la inspiración, ese momento que comienza con la llegada de las musas y prolongará dicha iluminación.

Va formándose y creciendo en su interior y a medida que la barriga crece, así la canción debe hacerlo.

Una de dos: o ustedes son más malos que Picio y no dan para más o se esmeran menos que Tarzán en acicalarse para Jane.

Háganse el favor y hágannoslo a todos de currar un poquito más por favor.

Dejen de colapsar un mercado ya saturado y colapsado.

Porque de esta manera no es de extrañar que los latinitos reguetoneros se ceben y pongan las botas en España.

Ustedes se lo dejan a huevo.

Una canción es el feto de una madre bien nutrido y formado.

Usted, como compositor o cantautor, es la madre.

Trabaje, estudie, explore, sacrifíquese para alumbrar un bebe rechoncho y rollizo, un retoño sano y lustroso.

Lo vuelvo a escribir pa’ que lo leas y te enteres:

Deja de colapsar con tus polladas una industria que sangra como Cristo, que ya tenemos bastante con los hospitales, ¡Coño!

Dedícate a otra cosa; a barrer las calles o a vigilar casas vacías para que ningún desgraciado las okupe.

Sigamos con más Ninos Rota.

El Grupo Musical Niños Mutantes en el Festival Gigante de Guadalajara en 2017. Fotografía de José Luis Solano

Los perroflautas de La pegatina con sus canciones perroflauteras de mierda; Xoel López, otro que tal baila; El columpio asesino y Niños mutantes… Buff… , casi me da algo cuando escuché a estos Raveles.

Fito y Fitipaldis y M Clan más de lo mismo.

En fin, una vez parido el bebé sigan cuidándolo y alimentando como es debido.

Canción bien parida, no se forja en dos ratillos.

Si de un examen se tratase, todos ustedes y alguno más de cuyo nombre no quiero acordarme, suspenderían con un muy deficiente.

Dime con quién andas y te diré quién eres.

Dime qué escuchas y sabré qué compones.

Dime qué compones y te diré lo que practicas.

Dime cuánto practicas y te diré quién eres.

Quizás aprueben grupos como Fuel Fandango, en quienes se notan pinceladas relevantes y muy diferentes a los demás.

También Bunbury aprueba, entregándonos en su último disco algo fresco y rebosante de una particular búsqueda sonora.

El cantante Bunbury durante su actuación en el Festival Gigante 2018. Fotografía de David Pérez Merino

Y por supuesto pasa la prueba un Pablo López que cada vez me resulta más interesante y a la vez distante de esta panda de farfullas.

Porque si quiero cachondeo y pachanga me pongo el Paquito el chocolatero o a Georgie Dann.

Si quiero perroflautas auténticos, pioneros y de lujo ya me basta con Kiko Veneno todo un maestro al cual no le llegáis ni al tobillo. Si prefiero música barriobajera me conformo con Los Chichos, portentos musicales que os dan con cucharilla.

Si opto por horteradas me quedo con Boney M. y tan a gusto.

Y Enrique Iglesias, como si del tango “Cambalache” se tratara.

Si usted conoce esta canción ya me entiende.

Den a luz un bebe musical hermoso.

No tengan prisa en concebir algo que sea un engendro deshabitado en arreglos, hueco y vano en melodía y desierto en harmonía.

El Santo Grial de una composición es lograr que esta sea comercial y buena a la vez.

Conviértase en un Lancelot de esa búsqueda, y si no la halla, al menos que la canción sea digna y merecedora de ser escuchada una y mil veces si hiciera falta.

No basta con saber en qué dirección se mueven el alfil, el caballo y el peón o la torre de un ajedrez, sino saber mover las piezas de tal manera que tu contrincante no tumbe a tu rey.

Por consiguiente, no es suficiente conocer las notas de una escala o el contenido de una armadura en Fa menor, para después creerse una estrellita de San Juan o los jodidos Rolling Stones.

No hay pócimas mágicas y duendes que aseguren el éxito.

La envergadura de este cometido se mide en conocimiento, sabiduría, tesón, trabajo, humildad y pasión.

Así que señores y señoritas Vivaldis y Bizets, como dicen en mi pueblo:

¡Hurrir a la mierda!

¡Ale!

Dr.Fusa, catedrático musical

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