domingo , 23 septiembre 2018
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Page miente cuando dice que la ‘idea’ de la obra del trasvase fue ‘franquista’. Falso, la idea fue republicana y socialista

Ser presidente electo de una institución es la llave que concede a cualquier persona un altavoz con el que poder llegar a cientos, miles, quizá millones de personas que, de otra forma, nunca escucharían sus propuestas.

Este privilegio acarrea consigo un alto grado de responsabilidad: hay que saber qué decir, cómo, cuándo, dónde y por qué. A diario vemos a una muchedumbre de idiotas escribiendo las más solemnes tonterías en las redes sociales, con frases irrelevantes que muñen con adornos metalingüísticos con la vanidosa fe no ya solo de hacerse pasar por ilustrados culturetas, sino incluso de convertirse en púlpitos de vital trascendencia para la especie humana. Y sin embargo, son tan prescindibles como demuestra el hecho de que el mundo ya había girado 4.500 millones de años antes de ellos y lo volverá a hacer a buen seguro otros 4.500 millones cuando ellos ya no estén contaminando sobre él.

También, a diario, vemos como algunos responsables políticos instalados en el odio regurgitan sus mensajes fasciocomunistas o nazionalistas contra todo aquel que esté en contra de sus principios liberticidas y totalitarios, provocando que manadas de seguidores asilvestrados ejerzan la violencia contra quienes sí respetan la democracia y las leyes. En Madrid capital y en Cataluña saben muy bien de qué estamos hablando.

Finalmente, están, o deberían estar, aquellos responsables políticos que utilizan las redes sociales o sus discursos para instar al diálogo y la conciliación entre ciudadanos de diversas ideologías, así como para ser rigurosos en sus postulados y evitar enfrentamientos indeseables.

Emiliano García Page se encontraría, o debiera encontrarse, entre estos últimos. Su postura frente a la deriva radical del primer Pedro Sánchez así lo indicaba. Sin embargo, tras su pacto con Podemos para asegurarse tres años más de Gobierno regional, y la posterior reelección del nuevo Pedro Sánchez, menos radical pero aún alejado de los postulados de la socialdemocracia moderna europea, han transformado a García Page en un demagogo difícil de calificar. Además de poco riguroso y falto a la verdad.

Veamos. El pasado 31 de marzo de 2018 se cumplieron 39 años del primer trasvase Tajo-Segura, una fecha que, seguramente, en 2019, al ser una cifra redonda, 40 años, conllevará decenas de actos, artículos, concentraciones y manifestaciones de un signo u otro, dependiendo de la margen del canal por donde transcurra el agua.

Pues bien, para celebrar la efeméride del presente año, García Page no ha tenido otra ocurrencia que escribir un mensaje en su cuenta personal de Facebook, también difundido por el Gabinete de Prensa oficial de la Junta, según el cual dicho trasvase es una infraestructura “ideada y construida en la época franquista. Un proyecto que, estoy seguro, en democracia no habría sido posible porque los ciudadanos podrían haber dado su opinión antes y de manera libre”.

Antes de seguir, vamos a hacer un poco de historia. El trasvase Tajo Segura se inauguró el 31 de marzo de 1979, en plena Transición democrática, con Suárez en el banco azul del Gobierno y una Constitución aprobada por la inmensa mayoría de los españoles tan solo cuatro meses antes. Para realizar las obras del trasvase, primero se construyeron los embalses de Entrepeñas, 1956, y Buendía, 1957, ambos durante la Dictadura Franquista. Luego, también durante ese Régimen, se ejecutaron las obras del Trasvase hasta su puesta en marcha en 1979. Pero lo que no es cierto, y García Page lo sabe y falta a la verdad al decirlo, es que el Trasvase sea una infraestructura “ideada” por el Franquismo, en un burdo simil que pretende calificar sibilinamente a partir de ahora de ‘franquista’ a cualquier ciudadano que defienda, o al menos no critique, los trasvases.

Manuel Lorenzo Pardo

Y decimos que Page miente, y lo hace a sabiendas porque la ignorancia no es uno de sus defectos, porque conoce perfectamente que el trasvase Tajo Segura fue aprobado en 1933 por el ministro socialista Indalecio Prieto, quien aceptó la propuesta del ingeniero madrileño Manuel Lorenzo Pardo para llevar el agua de la “España húmeda a la España seca” (sic).

Finalmente, en 1933, las Cortes republicanas aprobaron por mayoría la propuesta de las obras. Solo la Guerra Civil y la quiebra en que quedó España tras el conflicto armado entre hermanos impidió que el Trasvase viera la luz muchos años antes.

Por tanto, que García Page utilice el altavoz que le otorga el cargo para el que ha sido votado en las Cortes regionales no le faculta, al contrario, para faltar a la verdad.

Page, como lo estamos la mayoría de ciudadanos de esta región, puede estar en contra de cómo se gestionan en la actualidad los escasos recursos hídricos de la cabecera del Tajo; Page, como casi todos lo estamos, puede estar en contra del uso y abuso que se hace de un bien tan preciado como es el agua por parte de ciertos especuladores, tanto castellanomanchegos como levantinos, que de todo y de todos hay; Page, como casi todos queremos, puede pedir que primero se resuelvan los problemas de abastecimiento de agua de la cuenca cedente antes que el de la receptora… Pero lo que no puede hacer es mentir e instalar en el subconsciente de miles de personas que el trasvase y su gestión es ‘franquista’ y que quien lo utilice, no lo critique o se beneficie de ello es, sencillamente, un ‘franquista’.

Porque eso provoca odio y división entre españoles de diferentes regiones, incluso entre los habitantes de las mismas o los votantes del mismo partido que piensan diferente allá donde vivan. Y a Page no se le ha elegido para generar odio y división, sino trabajo, esfuerzo y conciliación. Page no es Zapatero, ese lastre para España que debió ser procesado no solo por dejar en quiebra a España y a cinco millones de personas en el paro, sino por provocar tanto odio y división entre españoles que aún hoy ese enfrentamiento persiste. Por eso, Page no debe jugar con fuego ni volver a dividir a los españoles en buenos y malos, como hizo el político leonés de infame recuerdo. Debe utilizar argumentos racionales y proponer las soluciones que todos esperamos. La demagogia y el populismo han de quedar en manos de sus socios de Gobierno, de los que no se espera otra cosa, no en las suyas.

Finalmente, habría que preguntarle a García Page qué habría hecho él de haber gobernado entre las décadas 50 y 70 del siglo pasado, años en los que el Estado español construyó la mayoría de las infraestructuras hidráulicas del país, previstas ya en la II República, las mismas que hoy, 50 años después, han permitido que en el año más seco del siglo no haya habido restricciones masivas de agua gracias al embalsamiento de millones de m3 de agua que nos ha permitido solventar este periodo de sequía con solvencia. ¿Se habría puesto al frente de las manifestaciones contra la construcción de los actuales embalses, solo porque cualquier plataforma supuestamente espontánea de ecologistas radicales se manifestara en contra de las obras? Seguramente sí, visto su argumentario en redes sociales.

Pues bien, esas obras, ejecutadas durante la Dictadura, fueron ‘ideadas y diseñadas’, la mayoría de ellas, durante el reinado de Alfonso XIII y la II República, no por el ‘franquismo’, como dice Page, sino por el Estado español, que perdura por encima de regímenes e ideologías y sectarismos.

Para concluir, queremos recordarle a García Page las palabras con las que en 1933 el ministro de Obras Públicas de la II República, el socialista Prieto, defendía esta descomunal obra de ingeniería: “Ésta no es obra a realizar en el periodo brevísimo de días, ni de meses; es obra de años, para la cual se necesita la asistencia de quienes hoy gobiernan, de quienes están en la oposición, de quienes sirven al régimen republicano y, oídlo bien, de quienes estén en contra de él, porque quienes por patrocinar el régimen republicano una empresa de esta naturaleza le negaran su asistencia y su auxilio serían, no enemigos del régimen, sino unos miserables traidores a España”.  

Que luego no todos estemos de acuerdo con la gestión actual que del uso de esa obra se esté haciendo no da permiso a García Page para reescribir la historia omitiendo la realidad de las cosas. Es lo que tiene abrir el melón de la memoria histérica…

Movistar, los reglamentos municipales y los discapacitados

Nos cuenta Andoni Madrid en su última crónica del ciudadano alcarreño preguntón, que un familiar suyo que necesita de la ayuda de una silla de ruedas para desplazarse no pudo acceder hace unos días al local comercial que la empresa de telefonía Movistar,  la más potente de España y una de las más grandes del mundo, posee en la calle Mayor de Guadalajara: dos escalones lo separaban del mundo ‘normalizado’.

Sin nadie que le ayudara a salvar esos dos escalones, su mujer se acercó otro día al local para realizar la gestión que su marido no pudo realizar por culpa de esos dos escalones. La respuesta de la empleada del local fue tan absurda como kafkiana: los escalones cumplen la normativa municipal y, además, si no viene el interesado, tiene que darle un poder notarial a la mujer para que ella pueda hacer las gestiones en su nombre. Surrealista. Nos echaríamos las manos a la cabeza si no fuera porque conocemos las cifras de quejas en la Oficina Municipal de Consumo y las empresas de telefonía encabezan, con mucho, la estadística.

Sigamos. Nuestro vecino preguntón quiso conocer la versión municipal, que le explicaran por qué en pleno año 2018 y con campañas diarias ‘en favor de la integración y de la eliminación de barreras arquitectónicas’ se permite que un local comercial de la calle Mayor tenga dos escalones infranqueables. La respuesta, aún más kafkiana: la licencia urbanística que tiene dicho local permite esos dos escalones. Es decir, si un usuario en silla de ruedas quiere hacer gestiones en estos locales, mejor que vaya acompañado por alguien que le ayude a salvar los dos escalones.

Ahora quienes nos hacemos las preguntas somos nosotros: ¿Cómo es posible que aún se permita a establecimientos comerciales abiertos al público que no faciliten el acceso a personas con movilidad reducida? ¿Cómo es posible que no se les pueda obligar, al menos, a contar con una rampa móvil de madera u otro material, para ser instalada en la puerta de acceso cada vez que un usuario lo necesite? ¿Cómo casa esta denuncia con las campañas divulgativas a favor de la integración que periódicamente hace el Ayuntamiento de Guadalajara?

Mi recomendación es que todos los usuarios que nos sintamos agraviados en nuestros derechos por cualquier establecimiento comercial no consumamos sus bienes o servicios y busquemos en otros locales u otras marcas. Al fin y al cabo, vivimos en un país libre y cada cual tiene derecho a elegir a quién le paga su dinero. Cualquier cosa menos aceptar que somos súbditos de las marcas comerciales.

En cuanto al Ayuntamiento de Guadalajara, un suspenso en este examen parcial.

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Acerca de Roberto Mangas

Periodista y escritor. Director de EL HERALDO DEL HENARES. El periodismo como fin, nunca como medio…

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3 comentarios

  1. Enhorabuena Sr. Director por este tratado de historia y denuncia al que muy pocos “periodistas” profesionales e independientes se atreven. Siga fiel a sus principios que los lectores le agradecemos.

  2. Comparto el comentario sobre lo documentado y certero del artículo del Sr. Mangas, aunque me permito discrepar respecto de esa aseveración en la que manifiesta que la ignorancia no es un defecto de Page, si no que sencillamente falta a la verdad de forma deliberada. ¿Está Vd. seguro de que este personaje no es ignorante? ¿Lo ha dicho en serio? Siga trabajando en esta línea, pero por favor, no regale los oídos ni atribuya conocimientos ni ciencia a quien está muy lejos de tenerlas. Saludos.

  3. Pues como sea por personajes falaces, falsarios, usurpadores, etc, me parece que estamos para empezar y no acabar.

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