jueves , 6 agosto 2026

Contando todo lo que he visto en el ‘Atlantida Mallorca Film Fest 2026’ – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026 (y III)

Un año más, se celebra una nueva edición del Atlàntica Mallorca Film Fest, en esta ocasión entre los días 24 de julio y 2 de agosto. Con este motivo, el crítico de cine de EL HERALDO DEL HENARES, Ramón Bernadó, que no se pierde ni un solo festival de cine español se exhiba donde se exhiba, analizará aquellas películas que ha visto, que son muchas, para los lectores de este diario.

Nacido hace 15 años como el primer festival de cine online en España, Atlàntida Mallorca Film Fest se ha convertido en el festival híbrido más importante del mundo, combinando proyecciones en Mallorca y en la plataforma Filmin. De hecho, más de 1.200.000 espectadores vieron alguna de sus proyecciones en su última edición, según datos de la organización.

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Tell Everyone – Kerro kaikille – 2026 – Alli Haapasalo – Atlantida Mallorca Film Fest 2026 – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026

Alli Haapasalo

La finlandesa Alli Haapasalo debutó en el largometraje con Love and Fury (2016) y codirigió la película episódica Force of Habit (2019).

Su reconocimiento internacional llegó con Girl Picture (2022), Premio del Público en Sundance y ganadora de cuatro premios Jussi, incluidos película y dirección.

Su cine mantiene un especial interés por las mujeres que intentan escapar de los papeles que la sociedad les ha adjudicado.

Aquí, escapar va a resultar bastante más complicado.

Antes de su estreno, Tell Everyone ganó el premio al mejor proyecto de ficción en el Finnish Film Affair de 2025.

Después compitió por el Dragon Award a la mejor película nórdica en Gotemburgo 2026, donde también estuvieron nominados Marketta Tikkanen por su interpretación y Jarmo Kiuru por la fotografía, aunque ninguno ganó finalmente.

Tell Everyone se desarrolla en 1898, en la isla finlandesa de Seili.

Allí funciona una especie de manicomio para mujeres que, en realidad, tiene bastante más de cárcel que de establecimiento sanitario.

No sabemos cuánto había en aquellas reclusas de enfermedad mental, cuánto de delito y cuánto de simple rebeldía.

La etiqueta de la histeria servía como condena perpetua para mujeres consideradas incómodas.

Nadie esperaba que se curasen porque la curación nunca fue el verdadero objetivo.

El tratamiento consistía básicamente en cerrar la puerta y tirar la llave.

Medicina punta de lanza, pero clavada en la paciente.

A este infierno llega Amanda Aaltonen, interpretada por Marketta Tikkanen.

Es una mujer libre, viajada y con una biografía en la que resulta difícil separar la realidad de la leyenda.

Afirma haber vivido en París y hasta haber llegado en globo.

Su baúl de vestidos elegantes y sus relatos la convierten inmediatamente en el centro de atención de las internas y de las vigilantes.

Amanda está convencida de que su estancia será temporal.

Ella va a marcharse, va a recuperar su vida y no piensa dejarse domesticar.

Poco a poco descubre que Seili no tiene salida y que la única forma de sobrevivir consiste en relacionarse con las demás mujeres, adaptarse a las normas y construir una pequeña existencia dentro del encierro.

Ahí reside lo más inquietante de la película.

El sistema no necesita partir las voluntades de un golpe; le basta con lijarlas todos los días hasta conseguir que la resignación se parezca a la tranquilidad.

Alli Haapasalo nos introduce en este microcosmos femenino para hablar del control social, de la misoginia institucional y de cómo una prisión puede funcionar perfectamente sin necesidad de llamarse prisión.

A pesar de todo, estas mujeres siguen buscando esperanza, amistad y afecto.

Cuando la libertad resulta imposible, pertenecer a alguien puede convertirse al mismo tiempo en el último refugio y en la celda mejor decorada.

Mi puntuación: 7,68/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Egghead Republic – 2025 – Pella Kågerman, Hugo Lilja – Atlantida Mallorca Film Fest 2026 – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026

Pella Kågerman y Hugo Lilja forman un matrimonio y un tándem cinematográfico sueco especializado en futuros poco tranquilizadores.

Debutaron juntos en el largometraje con Aniara (2018), una notable distopía espacial basada en el poema de Harry Martinson.

Lilja había presentado anteriormente el cortometraje The Unliving en la Berlinale, mientras que Kågerman dirigió después Reckless, estrenado en Sundance.

Egghead Republic es su segundo largometraje conjunto y combina la novela satírica de Arno Schmidt con las experiencias de Kågerman trabajando para Vice.

La película ganó el Premio del Público del Festival de Estocolmo de 2025.

También obtuvo cinco nominaciones a los premios Guldbagge de 2026 —película, actriz protagonista, actor secundario, maquillaje y diseño de producción— y Petra Kågerman ganó este último galardón.

El punto de partida tiene mucha pólvora, aunque sea radiactiva.

En una realidad alternativa donde la Guerra Fría nunca ha terminado, una bomba atómica ha convertido parte del Kazajistán soviético en una zona militarizada, aislada y presuntamente poblada por animales mutantes.

Entre ellos, unos centauros radiactivos que ya justifican cualquier viaje, reportaje o baja laboral.

Hasta allí pretende llegar el equipo del sensacionalista Kalamazoo Herald, dirigido por Dino Davis, un magnate de la prensa interpretado por Tyler Labine. Histriónico, manipulador, cocainómano y encantado de explotarlo todo —incluidos sus trabajadores—, recluta a la joven Sonja Schmidt, encarnada por Ella Rae Rappaport.

Sonja es una aspirante a ilustradora que acepta trabajar gratis con la esperanza de publicar sus dibujos.

Su ingenuidad, que en ocasiones roza directamente la estupidez, la convierte en una presa fácil para Dino.

Junto con los operadores de cámara Turan Hiram y Gemma, emprenden una expedición gonzo a la zona prohibida, pertrechados con trajes protectores, contadores Geiger y una irresponsabilidad digna de un máster.

La película debe interpretarse como una sátira y eso permite aceptar sus excesos.

Otra cosa es que el exceso funcione siempre.

La histeria permanente de Dino, la sumisión de Sonja y la competencia enfermiza entre los integrantes del equipo van provocando una descomposición moral que termina contaminando también el relato.

La relación entre la joven y su jefe resulta especialmente desagradable.

Dino es, textualmente, “un asqueroso, misógino, machista y un baboso de mierda”.

El problema no está en que el personaje sea repugnante, sino en que la película insiste tanto en demostrarlo que termina resultando cargante.

Confunde reiteración con profundidad.

Por el camino aparecen ideas interesantes sobre la precariedad laboral, la explotación de los jóvenes, el periodismo sensacionalista y la transformación de cualquier tragedia en contenido comercial.

Las ideas están ahí, pero se desarrollan de manera torpe, irregular y bastante menos incisiva de lo que prometía el planteamiento.

El desenlace pretende ser sorprendente y efectista, pero se queda simplemente en estridente.

Egghead Republic parecía destinada a convertirse en una gamberrada distópica memorable y termina siendo una película cansina, poco entretenida y mucho menos inteligente de lo que cree.

Promete bastante más de lo que ofrece.

Ni siquiera los centauros consiguen rescatarla de la zona de exclusión.

Mi puntuación: 4,45/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Mad Bills to Pay (or Destiny, dile que no soy malo) – 2025 – Joel Alfonso Vargas – Atlantida Mallorca Film Fest 2026 – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026

Joel Alfonso Vargas es un cineasta dominicano-estadounidense criado en el Bronx.

Después del corto Target Is Hiring (2020), dirigió May It Go Beautifully for You, Rico (2024), antecedente directo de esta película y ganador del premio a la mejor dirección en la sección de cortometrajes de Locarno.

Mad Bills to Pay (or Destiny, dile que no soy malo) supone su debut en el largometraje.

Su cine combina intérpretes poco conocidos, diálogos de apariencia improvisada y una puesta en escena cercana al documental.

La película se estrenó en Sundance 2025, donde obtuvo el Premio Especial del Jurado de la sección NEXT al reparto coral.

Rico, interpretado por Juan Collado, es un dominicano-estadounidense de 19 años que sobrevive vendiendo en Orchard Beach unos cócteles caseros y clandestinos llamados nutcrackers.

Su proyecto vital parece limitarse a sacar unos dólares, perseguir chicas y dejar que el verano vaya pasando.

Tampoco conviene exigirle un plan quinquenal: bastante tiene con llenar la nevera portátil.

En casa ejerce un machismo de baratillo con su madre, Andrea —Yohanna Florentino—, y con su hermana menor, Sally —Nathaly Navarro—.

Reclama libertad, respeto y privilegios de adulto, pero las obligaciones ya si eso las hablamos otro día.

Su madre intenta mantener cierto orden en un piso pequeño y en una familia donde nadie parece demasiado dispuesto a facilitarle el trabajo.

La vida de Rico cambia cuando Destiny, una adolescente de 16 años interpretada por Destiny Checo, se queda embarazada y se instala en la vivienda familiar.

Él cree que puede convertirse en padre sin modificar ninguno de sus hábitos, como si el bebé fuera un nuevo mueble que basta con encajar en algún rincón.

La paternidad le ha llegado antes que la madurez, que sigue dando vueltas por el Bronx buscando aparcamiento.

Joel Alfonso Vargas rueda buena parte de la película mediante planos fijos, colocando la cámara en las esquinas de las habitaciones, detrás de una puerta entreabierta o a cierta distancia de los personajes.

Esta puesta en escena transmite la sensación de estar observando una familia real sin que sus integrantes sepan que estamos allí.

El piso abarrotado, los diálogos atropellados y las fricciones domésticas poseen una indudable verosimilitud.

El problema es que el retrato cotidiano no siempre termina convirtiéndose en una historia verdaderamente interesante.

El conflicto está claro desde muy pronto, pero avanza con pocas sorpresas y mediante una acumulación de escenas que insisten en las mismas actitudes.

La cámara observa mucho, aunque no siempre encuentra algo especialmente revelador.

Mad Bills to Pay (or Destiny, dile que no soy malo) no es una película torpe ni falsa.

Está rodada con coherencia, sus personajes resultan creíbles y representa una realidad pocas veces mostrada desde dentro.

Pero la autenticidad no garantiza automáticamente el interés cinematográfico.

Al terminar conocemos bastante bien la vida de Rico, aunque queda la sensación de no haber descubierto demasiado sobre él.

Una película correcta, respetable y realista, pero también escasamente estimulante.

La vida cotidiana puede ser así de rutinaria; el cine no tiene por qué copiar también sus ratos más aburridos.

Mi puntuación: 5,67/10.

Ficha técnica en este enlace.

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Comentarios anteriores sobre este festival:

Contando todo lo que he visto en el ‘Atlantida Mallorca Film Fest 2026’ – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026 (I)

Contando todo lo que he visto en el ‘Atlantida Mallorca Film Fest 2026’ – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026 (II)

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Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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