martes , 22 octubre 2019
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El amor une, no ata.

        Los profesionales y el lenguaje -no solo verbal- de la gente, están pervirtiendo lo mejor que tenemos: el amor.    

        El amor es para siempre si libera y hace crecer. Si no, puede ser otra cosa, y se termina. ¿Cuándo vamos a confiar en la vida? La respuesta está en tu vida. no en tu cabeza.

       El estado natural de un ser enamorado de la vida, es la libertad.  En esa libertad, uno se enamora y ama o puede aprender a amar. Cuando se decide, se lanza a la aventura de amar. Pero eso es una aventura, sin una certeza. Y es doble. La vida, es encontrarse, recordarse, tenerse 24 horas. Posibilidad de vivir en libertad, en compañía.  

      La esencia vital y creadora es anterior, pero está en nosotros. Se manifiesta y encarna en infinidad de experiencias, habita en infinidad de lugares, con formas y rostros diferentes, para llenarlo todo de luz y calor en cada corazón que late.

        Si  el corazón puede verse en la mirada, sea o no primavera, ¡da confianza! Esa chispa está en cada uno,  en su  mirada y su corazón. A veces se  descubre  reflejado en unos ojos, o en instantes, momentos, pero la vida  es embrujo y juego. Y eso no está experimentado. Por eso el  enamorado, quiere aprender caminando juntos en libertad y ser felices. Pero cada uno ya lo es.

        Cuando, como dice la poeta Soco: » prefiero la palabra nosotros, para todos los siempres y todos los ahoras…» . La suerte está echada, pero es suerte y es libre.

http://olerki.blogspot.com/2019/07/teselas-de-julio-para-ti.html

         Libres de todos los sistemas de creencias, el  paso hacia esa convivencia, es espontáneo y le llaman compromiso. El matrimonio -civil o religioso- es un acto libre, que une, no una soga. Nada es para siempre más que el amor. Todos deberíamos intentar que «perdure», desde otro nivel, de cariño, de libertad y de respeto. El día a día es un sencillo y sincero tobogán. No hay que obsesionarse por no estar siempre en la cumbre.

         El amor no es a medias. No somos la mitad de nadie. Echamos de menos esa educación-en casa y en la escuela-, esa conciencia social y ese apoyo político, judicial y policial, a la vida, a la libertad y al amor que no ata y engrandece a las personas.  Sin ese apoyo, hijos y madres (o consortes), pueden ser los más vulnerables.  

          Así que, seamos realistas sin dejar de ser idealistas. Sara Carbonero, la mujer de Iker Casillas pelea con un cáncer y dos hijos. Su hijo Martín le  regaló una rosa, con espinas y ella comentó: «la rosa -dice ella- no deja de ser bonita por tener espinas, ni las espinas dejan de hacer daño porque tengan rosas. Siempre hay algo de dolor en lo bello y algo de belleza en el dolor». «Y… en esas estamos, consiguiendo que los ratos buenos superen con creces los menos buenos. Porque como diría el gran Andrés Montes, la vida puede ser maravillosa».

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       No hay que tener miedo a expresarlo, ni a vivirlo. La fiesta de la unión, la ceremonia, es la celebración de la libertad del amor que quiere, pero no ata, hace libres, aunque unidos; capacita para ir inventando cada día la forma de expresar amor, de darlo y recibirlo y así  crecer dando sentido a su vida. Tal vez también, multiplicarla. Y así, también los aniversarios y los años.

      Un don luminoso, como es el amor, nunca es una compra de nadie, ni de la libertad de nadie, sino una posibilidad, un proyecto vital de convivencia en libertad. Acogerá libremente el don de los hijos que escojan libremente unirse a su entrega y su futuro. ¡Misterio y regalo! Es un nuevo aprendizaje, para el que tampoco estamos preparados, pero al que estamos abiertos.

       Por eso, el amor siempre es joven y libre.  El amor es personal, pero no agobia, no aísla, no rechaza, no persigue, no impone ni se impone. Da generosamente lo que tiene, -amor-, y acepta solamente el amor que el otro libremente le regala. Crece cuando da.  El amor es dar, no aprisionar. Es gozar, no lamentar. Es una fuente de alegría. Es.., ser feliz.  Nunca una jaula.

       Es un tesoro que  hay que cuidar si se valora, no un negocio. Se tiene lo que se da y lo que se ama, pero no una cuenta. Puede crecer, pero no la gestiona ningún banco, ni abogados, ni  jueces, el único gestor es… uno mismo. El egoísmo, las voces, los malos modos, la rutina, la costumbre, pueden hacer que se evapore. Y la sociedad familiar, vecinal,  que no hace nada cuando ve que algo no va bien, es cómplice.

      El amor puede hablar todas las lenguas, pero también es mudo. Se ve en los ojos, en el rostro, en la sonrisa, en los detalles, en el sexo. Lo es todo, porque todo está en el alma, pero no hace falta que sea todo en cada instante, porque es confianza en el otro y en la vida. Pero ¡ojo!, tampoco es indiferencia. Exige estar atento para apreciar y valorar cualquier gesto y ser agradecido. También para tomar medidas, hablar o dejarse aconsejar, cuando algo no encaja.

      El amor es una respuesta generosa de quien ama, pero no es un pago. Es una entrega, pero no es exigible. Tiene en cuenta siempre al otro, pero respeta los tiempos y las sensibilidades. Ser amado no es un objetivo sino una consecuencia. El amor es más generoso que exigente. Es más paciente que celoso o susceptible. Procura tranquilidad y da paz,  que no van  con el nerviosismo, el estrés, ni la ira. Siempre es libre, aunque a veces sus tiempos desconcierten.

      El amor puede convivir con la imperfección (1Cor 13,4-7). Nadie es perfecto. No hay que ser tan quisquilloso, que no se vea la realidad, ha escrito el Papa Francisco, comentado con acierto la clave humana:»tampoco es la ingenuidad de quien pretende no ver las dificultades y los puntos débiles del otro, sino la amplitud de miras de quien coloca esas debilidades y errores en su contexto. Recuerda que esos defectos son sólo una parte, no la totalidad del ser del otro. Un hecho desagradable en la relación no es la totalidad de esa relación. Entonces, se puede aceptar con sencillez que todos somos una compleja combinación de luces y de sombras. El otro no es sólo eso que a mí me molesta. Es mucho más que eso… Me ama como es y como puede, con sus límites, pero que su amor sea imperfecto no significa que sea falso o que no sea real»(Publicado 26 Abril 2016).

       El machismo y el feminismo, no son opuestos entre sí; son consecuencias del miedo, de la inseguridad, de la falta de confianza. Los dos, pueden amar o terminar odiando y matando. Los hechos están ahí. ¡Hay que saberlo! Hay que descubrirlo y no asustarse. Es bueno no ignorar nada y ser conscientes. En todo caso, hay que ver lo que «brota de una actitud interna». Una cosa es no ver ni encontrar nada bueno en el otro y otra «intentan mostrar el lado bueno del cónyuge más allá de sus debilidades y errores».

      Algunas instituciones, religiosas y políticas, han creado un lenguaje de «vínculos» para siempre. ¡No se atreven a llamarlo «ataduras»!  Esos «para siempre», «atan» al hombre y a la mujer si no dejan clara la libertad o si cualquiera de ellos, por intentar cambiar no se siente libre y se siente amenazado. «La única forma de evolucionar es elegir a cada instante, escuchar la voz de tu Corazón» (Anne Astilleros).

      Cuando se experimenta el miedo, activo o pasivo, no por amor, sino en la vivencia del amor, hay que pedir ayuda, o asesoramiento, «individual» o de «pareja», porque la vida importa. No hay que esperar, ni soportar y ni pensar que todo va a cambiar, sin hacer nada.  Recuerda que eres libre. No decidirse por «sentirse atado», es un riesgo. ¡Demasiadas veces, de consecuencias trágicas!

       El amor libera, porque es libre. ¡La muerte, no, ni la ley! El amor es vida y no atadura legal. Ni los gestos huecos o vacíos, cuando nadie ha movido un dedo, ante una tragedia, son hipocresía. Solo cuando la sociedad ha aprendido de verdad lo que es el amor y el respeto a la libertad, tienen sentido los gestos de apoyo a la familia. 

        Cambiar, no es fracasar. La consciencia de los límites, enseña la capacidad de superación. Descubrir otra oportunidad, aprovechando lo vivido. No es comenzar de nuevo desde cero. Es saber que estamos en camino y el pasado no es vacío, ni error, es experiencia adquirida. Es un regalo que permite que cada uno esté donde ahora está, y seguir avanzando a la luz, en libertad y con la energía del amor. ¿Divorciarse es una posibilidad? ¿Por qué no? Igual que ir a la playa.

        Y para quienes puedan sentirse pesimistas, recuerden lo que decía Ch. Dickens: «Nadie es inútil en este mundo mientras pueda aliviar un poco la carga a sus semejantes». Al final uno siempre tiene lo que ha dado o lo que da. «A veces me admira, por ejemplo, la actitud de personas que han debido separarse de su cónyuge para protegerse de la violencia física y, sin embargo, por la caridad conyugal que sabe ir más allá de los sentimientos, han sido capaces de procurar su bien, aunque sea a través de otros, en momentos de enfermedad, de sufrimiento o de dificultad. Eso también es amor a pesar de todo». Así que plena confianza en la vida.

        Lo que he intentado decir, desde la primera línea hasta la última, es que no dejemos de vivir, de soñar, de sentir con ciega confianza, con creciente gozo, sin comparar los días, para hacerlos iguales. ¡No hay ninguno igual! Ni nosotros somos los mismos de ayer, ni seremos los mismos mañana. Lo que vale es lo vivido, lo luchado, el esfuerzo, la intensidad, el progreso, el ascenso, la entrega y los logros, no lo que poseemos. Amar es un reto en libertad, que une, no ata, ni coarta.       Pues eso, que hay demasiado miedo a la libertad.  Y demasiada hipocresía. Nadie es dueño de nadie. Escribo porque me duelen las muertes que los miedosos cobardes ejecutan, sea al consorte o a los niños.

      Si sientes que el amor «te ata»,  o te agarra por la capa, huye. «Solo el que huye escapa» y puede encontrar su camino en libertad. La vida no se acaba. Invita a  ser vivida en libertad y plenitud.

      Que nadie nos quite la vida ni la imponga, por que haya algunos días que parecen perdidos. No transformemos la vida en costumbre, ni el gozo de despertar cada mañana y agradecerlo. «Quien la transforma en costumbre ha empezado a perderla. En ella, para ser radiante, es esencial la sorpresa, y congénita la novedad. La vida puede tener dos caras: la alegría y la pena. Pero por cualquiera de las dos hay que darle gracias. Traiga lo que traiga…siempre nos da lo que necesitamos: ahora un riesgo, ahora pobreza, ahora un éxito, o una ilusión o un desengaño…O un adiós» Antonio Gala. ¿Por qué no?

      Aunque no sepamos la razón, lo que llega es por algo. Es mejor confiar que preocuparse demasiado. Esta mañana llegué a Valladolid para acompañar a una persona que iba a ser operada. Estaba tranquila. Mostraba complacida el dibujo  de flores y corazones y el texto que su hija de 7 años le acababa de enviar antes de que se operara: «mamá, te quiero mucho, mucho, muchísimo. Eres mi mejor amiga. Besos, besos y besos«.


 Y se fue alegre y confiada al quirófano.

           Luego, pasó la Dra. antes de que llegara la camilla, para informar a los familiares de cómo había ido la operación y la terapia a seguir a falta de unos análisis que había solicitado.

          Cuando salimos de la habitación, nos encontramos en la pared del pasillo, al lado del control,  el siguiente mensaje: «cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil razones para sonreír«.


         Lo natural de la vida es también que puede haber enfermedad, y ante ella no hay que cruzarse de brazos, pero tampoco debe atar. Es otra oportunidad para crecer y ser conscientes.  La vida, el amor y la felicidad es lo único importante. Entre los profesionales y los miembros de familia vamos a poner los medios para que esta etapa no sea muy larga. La enfermedad también puede unir porque vamos a seguir creyendo y confiando, que  lo mejor está por llegar. Esta batalla se puede ganar haciendo piña. Será lo que Dios quiera, pero lo nuestro es prepararnos cada día para luchar con todos los medios a nuestro alcance, que son muchos.

José Manuel Belmonte.

Acerca de José Manuel Belmonte

Soy un ciudadano del mundo observador y caminante. La Vida, la Naturaleza y la Humanidad, pero sobretodo el corazón del hombre son una fuente inagotable de sorpresas. De eso escribo…

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