sábado , 19 septiembre 2020

El Tajo se seca

No hay voluntad política para buscar una alternativa seria, razonable y rigurosa al trasvase Tajo Segura. No la ha habido, no la hay y, todo indica, que no la habrá en los próximos años. Los dos grandes partidos con capacidad de gobernar España, PP y PSOE, llevan cuarenta años mirando para otro lado ante una realidad tangible: el agua del Tajo no es ilimitada.

No he sido nunca un demagogo tribalista, o nacionalista como se dice ahora, de los de “lo mío mío y lo de los demás a medias”. Por eso, nunca he estado en contra de las derivaciones de agua allá de donde pudieran resultar excedentes en algún momento del cicló hidrológico hacia aquellas regiones de España en las que por su climatología pudiera hacer falta en alguna época. Nunca me he manifestado en contra de los trasvases, al contrario, tal como ocurre en numerosos países de Europa, he pedido que se estudiaran nuevas alternativas: el Ebro, las desaladoras, la optimización del agua en zonas secas tomando el ejemplo de países como Israel, etc. Es decir, el “no es no” a todo lo dejo para mentes de razonamientos breves y limitados.

Siempre he creído, y sigo creyendo, que un país será fuerte, y por tanto sus ciudadanos serán más prósperos, cuanto más cohesionado y solidario sea. Es cierto el sistema político elegido por los constituyentes en 1978, el Estado de las Autonomías, no es el más propicio para sostener este principio de solidaridad y que países de nuestro entorno, con tradición democrática mucho más longeva y avanzada que el nuestro, como Francia, entre otros, exhibe su fortaleza gracias a un Estado muy centralizado. Esta solidaridad a la que me refiero significa una redistribución de bienes, capitales y servicios entre territorios a fin de que el lugar donde uno haya decidido vivir, trabajar o morir, no signifique ningún tipo de desigualdad.

Invertir en vías de comunicación fuertes y ágiles no solo en las regiones más prósperas sino en las más desfavorecidas significa dar una oportunidad a estas últimas para desarrollarse, crecer social y económicamente y pasar a formar parte de las primeras. Fomentar y subvencionar las inversiones industriales, tecnológicas o de I+D+I en zonas alejadas de centros urbanos muy poblados y llevarlas a zonas rurales sin apenas perspectivas de futuro contribuye al crecimiento de las mismas y evita su completa despoblación. Derivar todos los recursos hacia regiones en las que se supera con creces la media nacional de inversiones o renta, solo significa ahondar esas diferencias y taponar la posibilidad de una aproximación real. Igualmente, invertir continuamente y sin control en zonas en las que pasado un tiempo prudencial no se advierten mejoras ni avances debería dar lugar a una completa investigación e inspección de actuaciones, para identificar el problema y ponerle solución antes de seguir despilfarrando el dinero, como ocurre, por ejemplo, en Andalucía. Sin embargo, no se hacen estas cosas, más bien al contrario: se sigue invirtiendo en crecimiento económico en las regiones más prósperas y se sigue subvencionando el secular retraso en aquellas que siguen ancladas en el subsidio.

Pero también ocurre lo contrario. No podemos mirar para otro lado cuando los recursos de un territorio con escasa riqueza y con serias dificultades para incrementarla es utilizado para aumentar esos mismos recursos en un tercer territorio mejor dotado económicamente y con mayores posibilidades de salir adelante.

Por ello, que en un año hidrológico de buenas precipitaciones se trasvase agua del Tajo al Segura y a la vez se mantenga un nivel óptimo de embalsamiento en Entrepeñas y Buendía para hacerlos atractivos al turismo de interior provoca el incremento de riqueza social, turística y económica en dos o tres regiones a la vez, lo que redunda en un crecimiento sostenido de las mismas y del conjunto del país. Pero, si en un año de sequía, como el actual, ni siquiera se respetan las mismas leyes que se aprueban, esas que dicen que no se puede trasvasar con menos de 400 hectómetros cúbicos desde la Cabecera del Tajo, y se sigue trasvasando, dejando los embalses al 14,07% de su capacidad y con 348,18 Hm3 (a 12 de junio de 2017), entonces es el momento de decir basta.

Y decir basta en este momento no es ser insolidario, egoísta o fascionacionalista. Decir basta en este momento es sinónimo de sentido común, de inteligencia, de supervivencia de una comarca que ha sido solidaria hasta la extenuación y que ahora no solo no tiene nada que ofrecer, sino que debe mendigar incluso el único recurso que antes tenía y que ya no tiene porque lo ha cedido a otros: el agua.

Pero ni el PP ni el PSOE se toman en serio esta cuestión. La demagogia de unos y otros, dependiendo de quién gobierne y en qué región o en el Estado central, impide un acuerdo de máximos entre ambos. Porque, no olvidemos, ha habido trasvases en épocas de sequía gobernando unos y otros en Madrid o Toledo, y los trasvases nunca han cesado.

Es hora de que la luz y la inteligencia se pose sobre los dirigentes de ambos partidos y elaboren un Plan Hidrológico Nacional de forma seria, rigurosa y consensuada, en donde los criterios técnicos se antepongan a los políticos y en donde se hable de todo sin limitaciones: trasvases, desalinizadoras, riegos eficaces y modernos, no acequias del “agua va…”… Si en países como Israel han sido capaces de construir plantas potabilizadoras que convierten el agua del Mediterráneo en agua apta para el riego y el consumo humano de poblaciones de más de un millón de habitantes sin provocar daños al medio ambiente, ¿por qué no se puede hacer en España?

Pero claro, para eso es necesario que, tres siglos después, la clase política española pase del “no es no”, al “qué podemos hacer para solucionar esto”. Y viendo el nivel intelectual de algunos de los dirigentes políticos que nos han tocado en suerte, me temo que lo de las soluciones sí que va a ser “no es no”…

El instrumental de trabajo, a cargo del trabajador

Envía una nota el sindicato CCOO-CLM, según la cual “la consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha ha indicado a los Agentes Medioambientales, responsables de la dirección de las tareas de extinción de los incendios forestales, que para recibir en tiempo real la información de la evolución de los incendios y para poder acceder a las imágenes aéreas tendrán que comprarse ellos mismoslos smartphones, contratar y pagar de su bolsillo la tarifa telefónica y el tráfico de datos; y darse de alta en una red social”.

https://www.elheraldodelhenares.com/pag/noticia.php?cual=34787

La verdad es que tuve que leer dos veces el comunicado de CCOO antes de publicarlo, puesto que parecía una de esas noticias que nos intentan colar algunos gabinetes de prensa institucionales todos los años el día 28 de diciembre. Pero no, no se trataba de una inocentada: la Junta, la misma que gasta millones de euros al año en mantener una cohorte de asesores y paniaguados de todo pelaje, muchos de ellos sin una ocupación real a la que dedicarse, le dice a los directores de extinción de incendios, el año más seco de la última década, que si quieren enterarse en tiempo real de la evolución de los incendios que luego tendrán que apagar se tendrán que comprar ellos mismos el teléfono móvil y pagar sus propios datos. Increíble. Podíamos dedicar un libro a comentar esta noticia, pero todo sería reiterativo: se comenta por si sola. Sin palabras.

@HeraldodelHenar

Acerca de Roberto Mangas Morales

Periodista y escritor. Director de EL HERALDO DEL HENARES. El periodismo como fin, nunca como medio…

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