domingo , 17 mayo 2026

‘Movida celestial’, 2025, de Aziz Ansari: ‘Intenta desmontar el autodenominado sueño americano de que quien se esfuerza triunfa, pero no lo consigue a pesar del carisma del ‘ángel’ Keanu Reeves’

Movida celestial arranca con una idea que huele —para bien— a Qué bello es vivir, ese clásico de Frank Capra que hemos visto tantas veces en Navidad que casi parece que venga con espumillón incorporado, pero que sigue siendo una película magnífica.

Aziz Ansari

Aquí también hay intervención celestial, crisis vital y un intento de demostrarle a un pobre desgraciado que la vida no va solo de dinero. El problema es que, claro, cuando no tienes dinero, casa, estabilidad, ni futuro, esa frase suena un poco a consejo de cuñado con chalet.

Aziz Ansari, que además de dirigir y escribir la película interpreta a Arj, nos presenta a un hombre atrapado en trabajos basura, viviendo en el coche y sobreviviendo como puede. No es que no se esfuerce. No es que sea torpe. No es que le falte actitud, esa palabra tan querida por los vendedores de humo motivacional. Es que no ha tenido oportunidades. Y ahí está lo más interesante de la película: desmonta, al menos durante buena parte del metraje, esa mentira tan americana —y tan extendida ya por aquí— de que quien triunfa es porque se lo ha currado y quien fracasa es porque no se ha levantado suficientemente temprano.

Frente a Arj aparece Jeff, interpretado por Seth Rogen, un rico vividor que ha alcanzado el famoso sueño americano, pero con truco: buena familia, herencia, contactos y red de seguridad. Vamos, el Monopoly empezado con hoteles en el Paseo del Prado.

La película contrapone muy bien esos dos mundos: el del que cae y no tiene red, y el del que puede tropezar cien veces porque debajo siempre hay colchón, asistente, abogado y smoothie detox.

El ángel Gabriel, interpretado por Keanu Reeves, intenta arreglar el asunto con buena voluntad y poca pericia.

Es un ángel bienintencionado, pero algo incompetente, como si el cielo también hubiera externalizado servicios.

Su intervención permite el intercambio de posiciones entre Arj y Jeff, y ahí la película toca hueso: cuando Jeff cae en la precariedad, no escala, no remonta, no demuestra que “el talento siempre se abre camino”. Al contrario: se estrella contra la misma pared invisible contra la que chocan millones de personas. Esa barrera social existe. No es una excusa. Es una estructura.

Y eso es lo que hace que Movida celestial resulte más interesante de lo que su envoltorio de comedia celestial podría sugerir. Habla de la desigualdad, de los trabajos mal pagados, de la falsa meritocracia y de esa idea venenosa de que el pobre es pobre porque algo habrá hecho mal.

La película deja bastante claro que no todos salen desde la misma línea de salida. Algunos salen con zapatillas rotas; otros, directamente, nacen en la meta con medalla y catering.

Ahora bien, la película también tiene su punto falsete. Porque cuando parece que va a meter el dedo en la llaga hasta el fondo, se repliega hacia una solución amable, casi buenista.

En lugar de hablar de cambio social real, de transformación profunda o de revolución —aunque sea una revolución con palomitas—, prefiere apostar por la bondad individual, la empatía y el “si nos portamos mejor, todo irá un poquito menos mal”. Y claro, eso está bien, pero se queda corto. Muy corto. El capitalismo tardío no se arregla con abrazos, por mucho que los dé Keanu Reeves, que seguramente abraza como quien bendice una tostadora.

Aun así, Movida celestial funciona porque tiene gracia, tiene reparto con química y tiene una idea social potente debajo de la comedia.

No es perfecta, no es tan valiente como podría haber sido, pero al menos señala algo importante: el sueño americano muchas veces no es un sueño, sino una campaña publicitaria. Y algunos ni siquiera pueden permitirse dormir para soñarlo.

Mi puntuación: 6,56/10. (*)

(*) La nota final es un 6,56. El 6 como película porque la idea de fondo es potente y tiene momentos muy inteligentes, pero da rabia porque podría haber sido bastante más valiente. La película habla de desigualdad, de falsa meritocracia y de las barreras sociales que hacen imposible eso de “si te esfuerzas triunfas”, pero cuando parece que va a meter el cuchillo de verdad acaba buscando una solución amable y conciliadora. Empieza casi queriendo leer a Karl Marx y termina pareciendo una charla motivacional con café ecológico y smoothie detox.

El 5 para la dirección de Aziz Ansari porque demuestra sensibilidad y buenas ideas, pero también cierta inseguridad. No termina de decidir si quiere hacer una sátira social dura, una comedia fantástica o una feel-good movie con homeless y ángeles torpes. Y esa indefinición le quita fuerza a una película que podría haber sido bastante más incómoda y afilada.

Y el 6 para los actores protagonistas porque Seth Rogen está bastante bien como heredero privilegiado incapaz de sobrevivir fuera de su burbuja, y Keanu Reeves tiene mucho carisma haciendo de ángel despistado y celestial funcionario en prácticas, pero tampoco estamos ante interpretaciones legendarias de esas que obligan a abrir la Filmoteca a las tres de la mañana.

Ficha técnica en este enlace.

***

Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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