miércoles , 22 septiembre 2021

Padremadrenuestro

La vida, -la mayoría de las veces-, pone ante los ojos, lo que necesitamos ver para crecer viviendo. Pero sigue siendo verdad que el verdadero valor de las cosas, no siempre es evidente. Tal vez uno descubre «lo importante» cuando está preparado y llega el momento. Es el instante en que «vemos con el corazón», lo que importa o lo que es esencial. Según El Principito «lo esencial es invisible a los ojos».

El cuento de Antoine de Saint-Exupéry, es una obra mágica, (para niños y adultos) que invita constantemente a ver más allá del aspecto de las cosas.

Ilustración de la obra El Principito

Cuando el principito, que procede de otro planeta y se encuentra por aquí explorando y descubriendo la Tierra, se topa con un zorro, comienzan a hablar. Hablando entienden que pueden ser amigos, pero deben aprender algunas cosas. Cada uno tendrá que descubrir algo muy sencillo, pero muy importante. La amistad es un descubrimiento maravilloso que tiene también un riesgo.

 En un momento, el zorro le pide al Principito que lo domestique. Pero eso supone una lección vital porque entonces será para él único. Serán amigos y se necesitarán, pero se echarán de menos y, al despedirse, pueden estar tristes o sufrir.

El Principito a su vez le hace la confidencia de que tiene una rosa muy importante para él, que ha dejado en su planeta al emprender el viaje por el universo. Su rosa es más que especial porque la ha domesticado, para él es única, aunque se parezcan a todas las otras rosas del jardín. Lo que la ha hecho tan importante para él ha sido todo el tiempo que ha pasado con ella.

Justo en ese momento el zorro se da cuenta que El Principito está listo para escuchar su secreto, su enseñanza. El zorro le dice: “solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”.

               Lo cotidiano, puede no ser lo esencial.

Ayer he recibido un número importante de mensajes sobre «la situación actual», he hablado con personas de aquí y con otros más lejanos físicamente, por Internet.  Eso hace pensar, porque la ética y la estética no pueden ser ajenas a la realidad. Lo que vemos o los medios quieren hacernos ver, «no es lo esencial, ni lo parece».

Entre tanta noche, tanto virus, tanto confinamiento, tanto miedo a la enfermedad, a perder el trabajo, al futuro más o menos lejano, y la «gana de vomitar» de muchos ciudadanos ¿hemos perdido la luz y acaso el rumbo? ¿O hemos cerrado los ojos ante la mentira, el engaño, la decepción y la corrupción? Sigue siendo verdad lo que decía el zorro: “solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”. Puede ser, que lo hayamos olvidado y el progreso personal, en la vida, no sea más que un intento de  recordarlo y tomar consciencia, como afirman los grandes maestros.

Miembros del Ejército colaboran en las labores de vigilancia del confinamiento por coronavirus en numerosos municipios de toda España

Buscar unos momentos de silencio y entrar dentro de nosotros, puede sonar raro, máxime si descubrimos que algunos ciudadanos de a pie, hablan, escriben o viven en una dimensión distinta, llena de belleza trascendente, espiritual.  

Un sabio amigo, Ricard Pardo (noxeus), bloguero, artista de la luz, fotógrafo, conocedor de la teosofía y de los amigos que la interiorizan, viven y escriben, nos sorprendió hace unos días en su Blog, con ese «padremadrenuestro», de su amigo Josep Ma Llauger.

Quedé tan gratamente impresionado que, me gustaría compartirlo y darlo a conocer a mis lectores, por supuesto respetando la evolución personal de cada uno. Descubro que cada día más, el mundo es más pequeño,  pero  su magia  llega hasta  el último rincón y lo ilumina, porque » lo esencial es invisible a los ojos». Ricard señalaba que Josep Ma: «Lleva muchos años escribiendo (en catalán) sobre aquello que tiene que ver con nuestra naturaleza inmaterial«. «Quizás tenga la justa y merecida pretensión de poder expresar su sensibilidad espiritual.  Sencillamente,  estamos ante un alma encendida por aquello que nuestra naturaleza más transcendente, en mayor o menor medida, sabe detectar: el reconocimiento de lo bello, el resonar de las verdades profundas que vuelan por encima de cualquier creencia y la distinción prístina entre luz y oscuridad; en suma una espiritualidad que se expresa, porque lo necesita y lo hace sin pretensiones; como aquel que ofrece tímidamente un regalo y luego se va silenciosa y discretamente«.

Sin dudarlo me puse en contacto con Ricard y luego con Josep Ma. Su respuesta rápida y amable, por privado, fue: «No necesitas permiso alguno para compartir, publicar, rebloguear, o difundir la invocación, oración que ha hecho Josep María. Puedes hacerlo. En su lengua vernácula (el catalán) estuvo publicando, durante unos 15 años, artículos en la prensa local de Girona, siempre sobre temas relacionados con la espiritualidad. Ahora los recoge en su blog«.

«Esta es la invocación, oración, poema o como más te guste entenderlo que nos ha regalado» concluye el amigo fotógrafo.  

Desconozco si la escribió o recita por la mañana, simplemente yo la copio de donde se encuentra, que textualmente dice:

Al amanecer

Escritos en el Camino – Josep Ma Llauger

Domingo, 18 de octubre de 2020

«El Nou Paremarenostre de la Humanitat»

(El nuevo Padremadrenuestro de la Humanidad)

Padre/Madre nuestro que estás en todo sitio y lugar
y en lo más profundo de nuestro Corazón.
Que todo lo penetras
con tu Vida y con tu Amor.
Te cantamos alegres alabanzas
junto con las montañas y los bosques
y nuestros hermanos los animales.

Padre/Madre Soberana de todos los mundos
y de todas las dimensiones de la Realidad,
haz que Tu perfección resplandezca
en nosotros,
y que crezcamos según Tu voluntad
siempre amorosa y poderosa.

Que recibamos hoy el fruto de nuestro trabajo
y no caigamos en el error
ni abrumemos a los demás con el peso
de sus faltas.

Danos la fuerza y el discernimiento,
-para no caer en el engaño-
del egoísmo y la ambición,
y para que, venciendo la ignorancia y el mal
podamos acercarnos a Ti,
a tu inefable Belleza
y a tu Gozo infinito.

Retornando así a la Luz, nuestro origen,
por toda la eternidad.
Amén. OM.

Quiero dejar aquí constancia de mi  sincero agradecimiento. Amén.

José Manuel Belmonte

Acerca de José Manuel Belmonte

Soy un ciudadano del mundo observador y caminante. La Vida, la Naturaleza y la Humanidad, pero sobretodo el corazón del hombre son una fuente inagotable de sorpresas. De eso escribo…

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2 comentarios

  1. Mercedes García Granizo

    Qué bonito artículo José Manuel, un placer leerte siempre. La vida está llena de matices, detalles y elementos que muchas veces nos hacen parar para pensar, detener los momentos para reflexionar. Si se quiere y se tienen inquietudes siempre hay tiempo para saber, saber hacer y querer hacer. Por eso el alma y el corazón tienen sus propios ojos, su propia mirada. Ya lo decía, como tú bien reflejas en tu artículo, Antoine de Saint-Exupéry, con su obra magistral El Principito, «que lo esencial es invisible a lo ojos», puede que por ahí vengan auténticos cambios y transformaciones personales,para abrirnos a la armonía del mundo, aflorando las emociones que nos transmiten nuestros sentimientos y esa sensación de «Sentir» inherente al ser humano y que tanto necesitamos.

    • Tienes razón, Mercedes en que «el alma y el corazón tienen… su propia mirada». Y añades, también acertadamente, que «nos transmiten» una forma especial de «Sentir» que los humanos «tanto necesitamos».
      Yo añadiría, acorde con lo publicado y el «padremadrenutro», una forma especial de creer, de orar y de expresar la espiritualidad. Es posible que se salga de la tradición religiosa juedeocristiana, -aunque la incluya- pero profundamente mística -acorde con otras tradiciones religiosas, que engloba a la naturaleza, los seres inanimados y los seres vivos, en el Uno y en el Todo. «El padremadrenuestro» es tan abierto que incluso los agnósticos y ateos, pueden -si quieren- rezar, decir o recitar, según lo que deseen o sientan. Esta percepción interior, es también parte de la visión del alma y del corazón, aunque a alguno pueda no entenderlo.
      Un abrazo y gracias por estar ahí.

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