jueves , 23 septiembre 2021
Imagen de varios níscalos. Fotografía de Antonio de Miguel

Finaliza una gran temporada de níscalos en Cogolludo, que reivindica este excelente producto como activo turístico y económico de la zona

Con la llegada de las primeras heladas, se ha puesto fin a la temporada niscalera en Cogolludo. Gracias a la inestimable labor de la Guardia Civil, que el Ayuntamiento ha apoyado con los medios municipales, se han conseguido controlar los asentamientos ilegales de forma que  no ha existido ningún problema de convivencia en Cogolludo en la temporada 2020.

Lo que, desafortunadamente, ha seguido igual que otros años ha sido la cantidad de producto recogido de manera irregular, objeto de tantas noticias a nivel provincial y nacional a consecuencia de las incautaciones de producto recolectado ilegalmente según la actual Ley de Montes de Castilla-La Mancha.

Así, los efectivos de la Guardia Civil del puesto de Cogolludo, han aprehendido más de 2.500 kilogramos de níscalo en varias intervenciones a lo largo de la campaña.

Incautación de 400 kilos de níscalos recogidos de forma ilegal en Cogolludo

Por otro lado, los profesionales del sector, afirman que ha sido una temporada productiva, en la que se ha podido recolectar género de gran calidad, muy apreciado en los mercados nacionales, sobre todo en Levante.

Con el fin de, en primer lugar, acabar con la recolección irregular, y también de convertir la micología en el activo de la Sierra Norte que debe ser, el Ayuntamiento de Cogolludo hace un llamamiento a que se legisle adecuadamente esta práctica, para lo que sugiere, por ejemplo, la definición de la figura del recolector profesional o comercial. Condición para serlo, sería contar con la formación adecuada y una licencia que se pueda verificar por medios telemáticos de manera instantánea.

Cesta de níscalos. Fotografía de Javier Munilla

Estos recolectores profesionales tendrían que tener, de acuerdo con esta licencia, acotadas sus ventas de producto entre un máximo y un mínimo de kilos, así como un rango de posible mejora por la calidad y cantidad de sus recolecciones.

“Todas estas iniciativas pasan por la evolución en este sentido de la Ley de Montes de Castilla-La Mancha, para lo que la iniciativa Micocyl, de Castilla y León, es un buen punto de partida para adaptar la legislación a nuestras necesidades, señala Juan Alfonso Fraguas, alcalde de Cogolludo.

Níscalos en una cesta. Fotografía de Querqus Ilex

Por otra parte, las infraestructuras de Cogolludo, su cercanía a vías principales de comunicación con la capital provincial y su ubicación como principal puerta de entrada a toda la Sierra y, consiguientemente, a los lugares donde el recurso micológico es abundante, hacen de la villa serrana el lugar propicio “para la creación de una lonja de productos micológicos”, sugiere Fraguas.

Por último, y a la finalización de la temporada micológica, el Ayuntamiento de Cogolludo plantea también la necesidad de crear una marca micológica en Guadalajara, por la calidad, variedad y cantidad de setas y hongos que se dan en la comarca de la Sierra Norte, “que bien podría ir asociada a la investigación en este campo”, termina Fraguas.

¿Qué se hace con los cientos de kilos de níscalos incautados?

Hay que recordar que las leyes autonómicas solo permiten la recogida por persona y día de 5 kilos de níscalos en los bosques de nuestra provincia, por lo que todo el exceso se considera infracción, que puede calificarse de leve a muy grave, con multas que van desde los 100 al millón de euros.

Incautación de 250 kilos de níscalos en Cogolludo

Los níscalos incautados se ponen a disposición del titular del monte en el que fueron recogidos, normalmente la Junta de Castilla La Mancha o los propios ayuntamientos, que suelen declinar la oferta y autorizan a los agentes a destruir el producto incautado.

Esta destrucción se lleva a cabo en los vertederos de residuos orgánicos más próximos al lugar de la incautación y tiene lugar porque se desconoce el estado real de las setas. Según informó el Seprona de Guadalajara a este diario, algunos furtivos han llegado a confesar a los agentes que echaron productos tóxicos en algunos níscalos para evitar que nadie más los pueda aprovechar.

Uno de ellos, incluso, manifestó que «se había orinado en las cajas de setas» previamente a ser parado por la Guardia Civil.

Seta tóxica: amanita muscaria

A esa duda de contaminación humana se une el hecho también de que los furtivos recolectan los níscalos con azadones y rastrillos, algo prohibido porque arrasa con todo el mantillo del bosque. Y en ese mantillo, a la vez que hay níscalos, también puede que haya otro tipo de setas de estructura tóxica que haya estado en contacto durante la recolecta con los propios níscalos».

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