No nos queda otra que empezar a familiarizarnos con el término “VTC”, queridos conciudadanos, porque el desembarco de los llamados ‘Vehículos de Transporte con Conductor‘ ha llegado por fin a Guadalajara.
Crónica de Andoni Madrid y Cuka Leyre. Fotografía de Cuka Leyre
Y lo hace a través de la conocida plataforma Bolt, que ha irrumpido con fuerza en el transporte urbano de la capital, donde el taxi llevaba años prestando un servicio, a nuestro criterio personal, claramente insuficiente ya que entendemos que no estaba a la altura de la demanda, amén de que sigue regido por una ordenanza de 1993 que todavía no se ha adaptado a la realidad actual.
Por eso, para los que solemos ser usuarios de este tipo de servicio, la llegada de los VTC se convertirá en una alternativa que mejorará la disponibilidad, comodidad y conexión con Madrid, además del plus ambiental si la flota como anuncian es 100% eléctrica. Y como siempre que hay competencia, lo normal es que esta nueva alternativa de transporte conlleve un ahorro en el bolsillo del ciudadano.
El mapa de las VTC en la provincia está en torno a las 144 licencias interurbanas para 30 licencias de taxi en la capital (con posibilidad de llegar a 60), lo que refleja claramente que el crecimiento de los VTC ha ido muy por delante de la planificación del taxi. Y es que Bolt ha sabido posicionarse en el mercado de las VTC que recientemente opera en Guadalajara, con un servicio de 8-10 vehículos 100% eléctricos, que ha ofrecido una comisión del 0% a los taxis locales para integrarse, y expandiéndose según demanda con un modelo similar al que se ofrece en Toledo
Pero ojo, porque esta irrupción de los VTC podría plantear riesgos serios de desorden regulatorio y precarización si la Junta de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento capitalino no marcan límites claros.
Para el ecosistema local (taxistas, ciudad, empleo), y sin una regulación fina, esto puede traducirse en un “dumping parcial” al taxi, al contar con más poder la plataforma privada, así como precariedad laboral disfrazada de “emprendimiento.
Por eso, “el ciudadano de a pie” se pregunta si nuestra ciudad corre el riesgo de sustituir un formato actual de taxis claramente insuficiente por un mercado fragmentado, dependiente de apps y con menos control democrático.
Se puede decir que estas VTC pondrían encima de la mesa del Ayuntamiento de Guadalajara tres problemas encadenados para los ciudadanos, como es el abandono del taxi, debilidad del transporte público y una regulación que llega siempre tarde a las transformaciones tecnológicas y empresariales.
¿Y qué me dicen de la convivencia entre taxis y VTC en Guadalajara? ¿Se asegurará el servicio actual de la ciudad con calidad para los usuarios al haber más competencia, o se convertirá en un “campo de batalla” que avivaría la ya tensionada relación entre ellos?
Esperemos que no suponga un riesgo de abandono de barrios poco rentables y zonas rurales, donde taxis y VTC priorizarán trayectos como Madrid-Guadalajara dejando huecos en el servicio general.
Lo que está claro es que las VTC han llegado para quedarse y hacernos la vida más fácil, ¿o no?
Eso sí, con permiso de los robotaxis, futuros ‘Vehículos Autónomos sin conductor humano‘, una auténtica revolución tecnológica que generará una guerra sobre ruedas y transformará el mapa del transporte urbano mundial, como ocurrirá en Madrid a finales de 2026.
Para verlos por Guadalajara habrá que esperar un poquito más…
El Heraldo del Henares