martes , 29 noviembre 2022

El crítico (Documental) – 2022 – Juan Zavala, Javier Morales Pérez – VeoFeroz: ‘Criticar (poco) al crítico’

Voy a intentar ser ordenado y hablar, mejor dicho, escribir, primero del documental y después del personaje real que es el protagonista.

Juan Zavala y Javier Morales Pérez componen un buen documental a base de las declaraciones de admiradores y algunos (pocos) detractores y del propio personaje.

Se compone un fresco de Carlos Boyero, de su biografía, de su personalidad y también un retablo de la crítica cinematográfica española.

Hay declaraciones muy lúcidas, incluso brillantes, de María Guerra, de Elio Castro, de Beatriz Martínez o de Pepa Blanes, que aportan mucho a la construcción y la visualización del personaje.

Vemos su paso por los diferentes medios de comunicación, hasta llegar a El País, que es presentado como el sancta sanctorum de la información.

Echo de menos las declaraciones de Javier Ocaña y, por supuesto de los hermanos Almodóvar, con los que mantiene una dura pugna histórica.

La película creo que termina siendo benevolente con su protagonista, intentando diferenciar al descarnado crítico con la afable y entrañable persona.

Boyero no duda en exponer sus vicios y toxicomanías, lo cual le honra, pero en un ejercicio de exposición, de sinceridad autoelogiosa.

Desde luego Don Carlos ha realizado una intensa promoción del documental, presentado en el Festival de San Sebastián y se le veía feliz siendo el protagonista.

Como me parece un buen documental le voy a poner buena nota.

Antes de seguir con este post para dar mi opinión de Boyero, me voy a desayunar un tazón inmenso de café con leche y unas tostadas con aceite. Debo coger fuerzas. De paso, me tomo también las pastillas de la tensión, del colesterol y de la ateroesclerosis, sin olvidar el protector gástrico.

Pude saludar a Don Carlos Boyero en 2018 durante el Festival de San Sebastián. Me acerqué a él, me presenté y le estreché la mano, me sonrió y ante la pregunta de qué película veía ganadora, se encogió de hombros.

En los pases de prensa se sentaba solo, sin hablar con nadie, daba la sensación de soledad, incluso de desamparo.

Le pregunté a Carlos Pumares. Me contó que antes, como hacía diez años, le saludaba y charlaba algún rato con él, pero que desde entonces hacía como si no lo conociera.

Quiero dejar claro que respeto todas las opiniones de Boyero. Reivindico ahora y siempre su capacidad de opinar y de decir lo que le dé la gana.

Don Carlos representa un tipo de crítico en vías de extinción. Un periodista bien pagado, que ha creado tendencias y ha dicho lo que ha querido sin cortapisas.

Eso se cuenta muy bien en el documental. Mientras Boyero va a hoteles estupendos a gastos pagados en los festivales, la mayoría de los periodistas de cine se costean el viaje y un cuartucho en un piso patera con cuatro o cinco periodistas, malcomiendo en hamburgueserías… Todo por amor al cine, por la experiencia de asistir a un gran (o mediano) festival.

Ahora los que escribimos (o hablamos) de cine somos legión y lo hacemos porque nos apasiona el cine, hablo por mí, pero seguro que muchos críticos.

Yo siempre he escrito con libertad y he dado mi opinión sincera, pero he intentado no faltar al respeto y no ofender. Pero no ofende el que quiere sino el que puede. La difusión de mis críticas es tan reducida que es imposible, en mi caso, ofender a nadie.

Don Carlos sí lo ha hecho y ha tenido audiencia y seguidores durante muchos años. Aunque como nos contaba Mirito Torreiro ya los jóvenes estudiantes no han oído hablar de él.

Es una especie en extinción.

Presume de su analfabetismo digital. Lo cual no es motivo de honra, a mi entender, sino todo lo contrario.

Don Carlos solo es cinco años mayor que un servidor. Yo he sabido adaptarme a las nuevas tecnologías y me defiendo montando PCs y trasteando en cuestiones informáticas. La vida es aprender cosas nuevas y adaptarse a los tiempos. La misma vergüenza que sentía una persona hace sesenta años por no saber leer, debería sentir Boyero ahora por no saber manejar un teléfono móvil o no tener correo electrónico.

Está claro que permanece anclado en un pasado que, además, es machista, sexista y rancio. Le resultan muy molestos los cambios en las ideas y en el lenguaje respecto a la igualdad entre hombres y mujeres. Habla despectivamente de modas sobre estas cuestiones. No es la única persona que comparte estas opiniones trasnochadas y fuera de lugar y tiempo. Lo siento por él. Pero a mí este tipo de actitudes no me hacen la menor gracia.

Hablando de rancio. Comenta que fue al colegio de los Escolapios en Salamanca y su experiencia fue amarga.

Yo fui a los de Zaragoza y comparto esa opinión. Los curas, con largas sotanas, olían a vino y a sudor rancio. A mí también me dieron bofetones. Mantenían el orden con el miedo al castigo físico.

Oigo sus comentarios en La Ventana del Cine en la Ser. Me da, muchas veces, la impresión de que el cine no le gusta y le aburre.

Muchos, como yo, disfrutamos viendo películas y siempre encontramos algo positivo en lo que vemos, aunque, a veces, es muy difícil.

A Boyero no le gusta casi nada. Incluso cuando una película le parece buena, termina haciendo algún comentario que la desacredita.

No admite novedades, ni nuevas maneras de contar. Solo le gustan unas pocas películas de narrativa clásica, incluso convencional.

Es como si no le gustara el cine y trabajara viendo películas realizando una ingrata labor.

Que te ganes la vida viendo películas y hablando de ellas debe ser la repanocha.

El hombre más afortunado de la tierra vive con tristeza esa dicha. Eso me produce una cierta rabia que intento contener.

Las críticas de Boyero están construidas desde las emociones personales. Comentarios como: me ha aburrido, me ha invadido el tedio, no la he aguantado… Son habituales en sus escritos.

Esto es perfectamente lícito. Hablar desde lo personal es estupendo, pero detrás de esa descripción de un sentimiento debe haber una argumentario que lo justifique.

La diferencia entre público y crítico es precisamente esa. El público en menos de ocho palabras te hace una calificación. “Esta bien”, “vaya truño” o “¡qué bonita!”.

El crítico tiene que escribir más de 8 palabras y argumentar lo que como público le parece. No se puede quedar en el comentario mordaz o la frase ingeniosa.

Como personaje, además, da una imagen de solitario, de nostálgico, añorando épocas pasadas en las que disfrutaba en los festivales con sus amigos, que ha ido perdiendo. El ser humano debe tener la capacidad de hacer nuevas amistades y adaptarse a los tiempos. La gracia de la vida está en disfrutar de ella y no solo añorar un pasado que pasado está.

Hay una cuestión que se destaca en el documental, su prodigiosa memoria. Efectivamente un personaje que no sabe preguntarle a google por un director o una peli, debe tener una memoria prodigiosa para escribir de cine. Pero ahora la memoria es inútil, seamos sinceros. Antes se decía: para qué recordar algo si lo puedes apuntar en una libreta. Ahora ya no hace falta la libreta.

A Don Carlos le quedan meses para la jubilación. Se quedará viendo películas antiguas en su hogar, en soledad, porque su soledad, y todas, son un estado de ánimo.

Mi puntuación del documental: 8,03/10.

Ficha:

Título original: El crítico
Año: 2022
Duración: 80 min.
País: España España
Dirección: Juan Zavala, Javier Morales Pérez
Guion: Juan Zavala, Javier Morales Pérez
Música: Carlos Martín
Fotografía: Eduardo Mangada
Reparto: Documental, intervenciones de: Carlos Boyero, Fernando Trueba, Antonio Resines, Icíar Bollaín, Álex de la Iglesia, Antonio de la Torre, Luis Tosar, Pepa Blanes, María Guerra, Borja Hermoso, Beatriz Martínez, Nuria Vidal, ver 12 más
Productora: La Caña Brothers, LC IMAGINE, TCM España. Emitida por: TCM España
Género: Documental | Documental sobre cine. Periodismo. Biográfico

Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV,Nueva Alcarria y GuadaTV Media

Canal de YouTube: HolaSoyRamónVídeos

En Vimeo: vimeo.com/holasoyramon

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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