martes , 29 septiembre 2020

Azuqueca canta a sus `mayos´

Tal y como ocurre en multitud de pueblos a lo largo y ancho de toda Castilla, Azuqueca de Henares da la bienvenida al mes de mayo cantando.

Crónica y fotografía de José Luis Solano Provencio

Es la festividad de Los Mayos, celebración de carácter rural consistente en una ronda nocturna que solía servir de marco y antesala del cortejo de enamorados.

El escritor y folclorista Antonio Aragonés Subero describe estas rondas que antaño se realizaban afirmando que “en el medio rural alcarreño, el amor o la declaración de tal llega por el camino de la fuente, el lavadero o por la ronda”.

Este autor, además, alude que la ronda era el entorno ideal donde solapar intenciones que, a pesar de conocidas, no podían ser manifiestas: “Aunque la insinuación sea pública, casi siempre se hace con nocturnidad, o a la distancia que da la casa, la calle y la ventana cerrada, aunque se tenga la certeza de que pegada a ella está la novia en potencia, pretendiendo escuchar hasta la última copla”.

Es decir, la ronda ha sido durante siglos un modo de socialización para los jóvenes castellanos que, la sangre alterada por la llegada de la primavera, se veían tremendamente condicionados por los prejuicios propios de un entorno rural.

Quizás por eso, como modo de zafarse de las posibles maledicencias que los afanes juveniles provocan, los mozos se lanzaban a rondar tras pedir el beneplácito sacro al cantar en primer lugar a la Virgen María.

El etnólogo guadalajareño José Ramón López de los Mozos nos describe el desarrollo de aquellas noches de ronda diciendo que “la parte religiosa se cantaba a coro delante de la ermita, mientras que a las mozas se les cantaba individualmente o por delegación”.

Este modo de galanteo se fue repitiendo y afianzando durante siglos hasta el punto de haber pervivido hasta el día de hoy conformando el carácter de muchos pueblos en los que Los Mayos es una de sus fiestas mayores.

Lamentablemente, no fue este el caso de Azuqueca de Henares, donde durante décadas la celebración de Los Mayos fue un mero recuerdo, una anécdota a contar, a pesar de que el origen de la fiesta se remonta en esta localidad al menos hasta el siglo XVIII.

La diversidad poblacional y cultural que impuso la nueva realidad industrial implantada en Azuqueca a principios de la década de los años 60 hizo que algunas tradiciones locales se fuesen perdiendo; tal fue el caso de Los Mayos.

Por fortuna, diferentes colectivos locales comenzaron a investigar sobre la festividad de Los Mayos de Azuqueca a mediados de la última década del pasado siglo.

El investigador, compositor y concertista de música tradicional Angel Fuentes, que por aquel entonces dirigía la Rondalla del Vallejo, fue uno de ellos.

Fuentes recopiló y aunó los datos necesarios para la que el tema de Los Mayos pudiera ser estudiado e interpretado por el grupo que él mismo dirigía.

Con posterioridad, fue Jesús de la Cruz Basanta, “El Chuli”, persona muy ligada al folclore y las tradiciones azudense, quien tomó el testigo de Fuentes y continuó la labor de investigación y recuperación del folclore de su localidad.

Para ello, El Chuli reunió a una serie de amigos interesados en las tradiciones y la música del pueblo y con ellos fundó en 1998 la Asociación de Amigos de la Ronda de Azuqueca.

La búsqueda de temas del folclores azudense que desarrolló La Ronda no fue fácil, dado el hecho de que, en la mayoría de los casos, estos temas se transmitían oralmente y no existían fondos documentales en los que se pudieran encontrar sus textos originales ni, por supuesto, sus partituras.

Por ello, apelaron a la ayuda y el consejo de los más mayores de la localidad, los cuales podían recordar e incluso tararear aquellas canciones que escucharon o cantaron de mozos.

También contaron con la colaboración del entonces párroco de la iglesia azudense de San Francisco Javier, Jesús Recuero, quien también se implicó en la investigación.

Fruto de todos aquellos esfuerzos e ilusiones, la Ronda de Azuqueca volvió a interpretar Los Mayos cada noche del 30 de abril, cantándole en primer lugar a la Virgen de la Soledad en su ermita, para seguir después una ronda por la localidad que rememorara tantas otras realizadas a lo largo de los siglos.

Al fondo, la ermita de la Soledad, a la derecha de la imagen, el mayo plantado en el césped.

Y este año La Ronda ha vuelto a salir, a pesar de lo fresco de la noche.

Arropados por un puñado de azudenses amantes de la tradición así como por algún curioso que se acercó al improvisado recital, La Ronda y los asistentes cantaron Los Mayos de Azuqueca a su patrona.

A continuación, los bollos aportados por la Hermandad Virgen de la Soledad de Azuqueca fueron primero bendecidos y después repartidos entre los asistentes que, superada la solemnidad contenida del primer canto, departían entre risas y bailes al compás de una jota.

Tal y como se repite año tras año, La Ronda hizo su siguiente parada ante la iglesia de San Francisco Javier, donde se les ofreció chocolate caliente.

Quizá durante el resto de la noche, alguno de los mozos participantes practicó el galanteo inherente a la noche de Los Mayos, por lo que puede que a alguna de las mozas locales le cayera un mayo del modo que ocurría antaño.

Por supuesto, la Patrona recibió el suyo:

Si quiere saber La Virgen
    El mayo que le ha caído
    Azuqueca tié por nombre
    Henares por apellido.

 

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