miércoles , 26 septiembre 2018
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Las leyendas del rock Barón Rojo, Asfalto, Ñu y Topo tendrán unos teloneros de lujo en Azuqueca: el grupo local Oblivion

El grupo Oblivion será la formación local encargada de calentar los ánimos para el concierto “Leyendas del Rock D´akí”, cita que traerá hasta el Complejo Deportivo San Miguel de Azuqueca de Henares a cuatro grandes del rock español de todos los tiempos: Barón Rojo, Asfalto, Ñu y Topo.

Crónica de José Luis Solano Provencio

La reunión tendrá lugar el viernes 21 de septiembre a partir de las 20:30 horas y forma parte del programa de actos elaborado para las fiestas de Azuqueca, marco que ya ha acogido en pasadas ediciones a alguna de las bandas citadas.

La trayectoria y trascendencia de estos grupos es sobradamente conocida tanto por su seguidores como por aquellos que sin serlo seguramente en alguna ocasión también han escuchado o tarareado alguna de sus canciones, las cuales para muchos se han convertido casi en himnos.

En cuanto a Oblivion, el grupo que se encargará de abrir la noche, hay que comentar que es una formación que poco a poco se va dando a conocer en el complejo mundo del rock y que lo hace desde los dos discos de estudio que ya tiene publicados.

El Heraldo del Henares ha hablado con los componentes de Oblivion y con ellos ha revisado tanto los comienzos como desarrollo de este grupo de rock.

Oblivion surgió a raíz de que un grupo de amigos deciden coger sus instrumentos y ponerse a tocar versiones de otros grupos. Salvo David, que ya había tocado en otras formaciones de rock locales, los demás no teníamos formación musical previa. Tan solo era una forma de pasar el rato entre amigos”, afirma Víctor Martínez Agüera, bajista de Oblivion.

Con estos precedentes, Oblivion comenzó a tocar interpretando versiones de grupos como The Yardbirds, The Cult, Black Sabbath o Twisted Sister entre otros.

La catarsis que dio origen al grupo tal y como se conoce hoy en día tuvo lugar en el Kobeta Sonik de 2008, festival que se celebró en Bilbao y en el que confluyeron bandas de la categoría de Blind Guardian, Slayer, DIO, Kiss o Judas Priest entre tantos otros grandes del heavy metal internacional.

“Iluminados tras varias horas consumiendo miles de decibelios y alguna que otra cerveza, decidimos tomarnos lo del grupo más en serio, de momento seguir con las versiones, pero comenzar a introducir algún tema propio”, afirma Víctor.

Allí estábamos los cuatro: Fernando Sanz, batería de Oblivion, David Robledo, guitarra solista y Víctor Martínez, bajista de la formación… El cuarto era un servidor, que antes que redactor también fue rockero.

Entre todos comenzamos a realizar temas propios y enseguida la voz solista de Eva Gaztelu se unió a Oblivion en esta primera fase de la formación.

“Todo fue gracias a las ideas que traía Víctor, buscando que no hubiera una gran complejidad técnica y haciendo lo que sabemos hacer pero lo mejor que se puede”, afirma David Robledo.

“A la hora de hacer las canciones no había un planteamiento previo. Eran simplemente ideas de tararear y de monear con el bajo, que se convirtieron en canciones”, apunta Víctor.

Fruto de todo ello, en junio de 2011, Oblivion realizaba su primera grabación en forma de maqueta, la cual se completó gracias a la inestimable ayuda del técnico de sonido Juan Villar, un músico bien conocido en el panorama rock asturiano por ser miembro del grupo The Pilgrim Rose.

La realización y distribución de esta maqueta se llevó a cabo haciendo uso de los canales de producción habituales en estos casos, esto es, copiando discos en casa y regalándolos a los amigos para, de algún modo, chequear la opinión del público.

Y las opiniones recibidas fueron lo suficientemente satisfactorias como para que Oblivion se animara a programar su primer bolo, que tuvo lugar en la localidad de Torrebeleña durante el verano de 2011.

A partir de ese momento, y ya con la melena suelta, Oblivion cerraba su primera fase y comenzaba a desechar las versiones para dedicarse íntegramente a la realización de temas propios y a mostrar el resultado de su trabajo en conciertos por bares, actuaciones que cada vez reunían a más incondicionales del grupo.

Oblivion continuó esta dinámica hasta 2013, cuando un servidor colgaba la guitarra para dedicarse a escribir y año en que también Eva Gaztelu dejaba de formar parte de la banda.

Cuando esto ocurrió, Helvia Pasamar ya llevaba unos meses aportando atmósfera setentera con sus teclados a los temas de Oblivion.

“Cuando empezamos a componer queremos crear estilo propio, un estilo Oblivion, basado en el tipo de música del heavy clásico, por eso las teclas le vienen muy bien”, afirma Fernando Sanz Abajo, baterista de la banda.

Esa búsqueda de estilo a que Oblivion se sometió durante meses les llevó a experimentar diferentes configuraciones por lo que, tras la salida de Helvia del grupo y una época en la que por primera vez fueron Power trío, el guitarrista Alex Herranz pasó a formar parte de la banda para aportar su larga experiencia a la creatividad del trío azudense.

El periodo de introspección finalmente daba sus resultados porque, tal y como afirma Fernando Sanz “después de una época de cambios. Llegamos a experimentar con teclas, y quizá eso sea nuestra asignatura pendiente, pero tienen q darse muchas coincidencias para abandonar el formato trío y aceptar teclista”.

El baterista añade que “una vez decidido el formato, decidimos ser fieles a nuestros maestros clásicos y fijar un estilo propio, con Black Sabbath como epicentro, y pinceladas de la NWOBHM aquí y allá”.

Es a raíz de ese momento cuando Oblivion se plantea su primera grabación en estudio.

“Había que hacer algo, y la consecuencia lógica de tanto trabajo y tanta búsqueda es que había que materializar de algún modo lo que teníamos; había que grabar”, afirma Víctor Martínez.

Oblivion se metía por primera vez en un estudio, concretamente en The Appetite Studios de Azuqueca de Henares, para afrontar una grabación que sería producida por Fernando Fernández del Amo, músico bien conocido por su labor en grupos como Luz Oscura o Callahan así como por sus trabajos al frente del mencionado estudio.

Y por fin, en marzo de 2017, salía a la venta Fragments of an evolution, primer disco de Oblivion que trajo a sus autores la consecuente satisfacción que el lanzamiento produjo, por lo que estos se animaban pocos meses después a encerrarse otra vez a grabar, en esta ocasión en el riojano Estudios Meca, para dar forma a su segundo álbum al que querían aportar la calidez sonora de los grupos de antaño.

“Nos lo recomendó nuestro productor, Fernando Fernández del Amo, porque queríamos hacer una grabación a la antigua, en directo, los tres músicos a la vez. Buscábamos la crudeza del directo del rock and roll de antes, más parco pero más contundente”, afirma Víctor.

Tales from the pit, así se llama este nuevo trabajo, salía al mercado como muestra de que la creatividad de los miembros de Oblivion sigue evolucionando en todos sus aspectos.

Y es que, a los elaborados temas que no dejan de emanar aromas a rock clásico de los 70, se une una cuidadísima presentación que, al igual que en el caso de Fragments of an evolution, ha corrido a cargo del bajista del grupo, que es también ilustrador.

Escuchar a Oblivion mientras se repasa el libreto de cualquiera de sus dos discos o leer la letra de sus canciones, nos transporta a publicaciones como CIMOC, Creepy, 1984 o cualquiera de los comics que tanto éxito tuvieron en los años 80, en una extraña sinestesia que nos ayuda a entender mejor el universo musical de estos azudenses, auténticos eruditos en materia de rock.

Aquellos que quieran experimentar esta sensación en primera persona podrán adquirir tanto Fragments of an evolution como Tales from the pit en la presentación de este último trabajo, la cual tendrá lugar esta noche durante el concierto que Oblivion ofrecerá en el disco bar KEKOS de Azuqueca de Henares.

Y, como como comenzaba diciendo, el viernes 21 el grupo se subirá de nuevo a las tablas del Complejo Deportivo San Miguel para ofrecer un concierto sin lugar a dudas muy especial para ellos y con el que seguramente soñaron cuando tan solo tocaban la air guitar.

“¿Emoción de tocar con ídolos que lo son desde la infancia y que además son parte de tu escuela e influencias? Te puedes imaginar… La primera canción que aprendí con la guitarra fue ”Colores” de Topo” afirma David Robledo, guitarra de Oblivion.

“Hombre, imagínate, como músicos amateur es una ilusión tremenda tener la oportunidad de compartir escenario con cuatro grupos de la talla de Barón Rojo, Asfalto, Ñu y Topo de los que además somos fans”, añade Víctor Martínez.

El sueño de un adolescente hecho realidad. El feeling es como cruzar la meta tras una larga carrera en la música”, concluye Fernando.

Puedes escuchar a Oblivion pinchando en el siguiente enlace: OBLIVION ROCK

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