El tribunal del jurado constituido en la Audiencia Provincial de Guadalajara ha declarado culpable a Fernando P. como autor de tres delitos de asesinato, uno de robo con violencia con armas y otro de años por incendio, así como a David M. como cómplice del robo con violencia con armas y a Cristián B. como cooperador necesario del delito de robo con violencia con armas.
Así lo han declarado por unanimidad los 9 miembros del jurado que ha leído su veredicto en la tarde de este jueves, por lo que las acusaciones, el fiscal y el hijo y hermano de los asesinados, han mantenido la petición de penas ya solicitada en sus escritos de calificaciones provisionales, esto es, una pena de prisión permanente revisable y dos de veinte años por tres asesinatos, más otros cinco años de prisión por el delito de robo con violencia en casa habitada y uso de arma; y tres años más de prisión por el delito de daños por incendio, al haber quemado la vivienda para ocultar pruebas.
Además, el jurado no ha estimado ninguna atenuante planteada por la defensa por el consumo de drogas del responsable de los asesinatos.
A los otros dos acusados, Cristian y David, por el delito de robo con violencia y uso de armas en casa habitada, tanto el fiscal como las acusaciones han solicitado la pena de cinco años de prisión.
Por las defensas de los tres acusados se ha solicitado se impongan las penas en su grado mínimo y, en el caso del letrado de Fernando, que no se imponga la pena de prisión permanente revisable por entender que es contraria al Derecho de la Unión Europea.
Será ahora la presidenta del tribunal la que desarrolle y redacte la sentencia definitiva donde se transcriban los hechos probados por el jurado y los fundamentos jurídicos que llevan al fallo judicial.
Un robo que acabó en triple asesinato
El suceso tuvo lugar en la madrugada del 13 de abril de 2024, cuando un matrimonio y su hija fueron encontrados muertos con múltiples heridas de arma blanca en su domicilio de la calle Fuente Valdoma, sita en la urbanización Medina Azahara, de Chiloeches.
Todo indica que se trató de un robo mal planificado y que salió mal: Fernando y David acudieron en coche de madrugada a casa de Laura, la exnovia de Cristian, para, supuestamente, según el fiscal, robar relojes de lujo y joyas que sabían por este último que la familia guardaba en su casa.
David aparcó el coche a 100 metros de la casa y Fernando bajó y fue andando a la vivienda, donde entró por la puerta de la cocina. Subió al dormitorio de los padres y mientras rebuscaba joyas y dinero en los cajones, estos se despertaron, por lo que los asesinó a machetazos, 29 al padre y 14 a la madre, según el fiscal. Posteriormente se encontró en la escalera de la casa a la hija, que trataba de huir, por lo que le asestó otros siete machetazos. Las tres víctimas murieron desangradas en pocos segundos debido a la gravedad de las heridas sufridas, que afectaron a órganos vitales y grandes arterias.

Tras apoderarse de varios relojes de lujo y joyas, Fernando, supuestamente, prendió fuego a la vivienda para borrar huellas, por lo que fueron avisados de un incendio los bomberos del parque de Azuqueca y en esas tareas de extinción de las llamas es cuando se encontraron los tres cadáveres con evidentes signos de violencia.
Fernando huyó con su entonces pareja y se refugió en un hostal de Daganzo, donde ambos fueron detenidos al día siguiente de los hechos y donde se encontró la totalidad de las joyas y dinero sustraído de la vivienda, que fue devuelto al hijo y hermano de las víctimas. También fue detenido en su domicilio de Pioz David y, unos días después, Cristian, el novio de la fallecida y persona que supuestamente dio indicaciones para el robo a Fernando y David.
El 29 de noviembre de 2024 salieron de prisión tanto David como Cristian, mientras que respecto de la novia de Fernando se dictó auto de sobreseimiento por estos hechos.
El Heraldo del Henares
