«Vivir en la más absoluta precariedad y miseria laboral, con un contrato de trabajo de tres o cuatro horas al día, pero pasando fuera de su casa ocho o nueve horas«.
Esta es la situación de los 500 trabajadores, mayoritariamente mujeres, contratados para acompañar a los niños en el transporte escolar, sobre todo en zonas rurales de Castilla-La Mancha, como buena parte de la provincia de Guadalajara, y que la Junta adjudicó a la empresa Atlas Servicios Empresariales hace más de veinte años.
Así lo ha denunciado esta semana la sección de Enseñanza del sindicato CCOO CLM, en una rueda de prensa a la que han asistido algunas de las trabajadoras afectadas, según han informado fuentes de dicho sindicato en un comunicado.
En dicha comparecencia han anunciado que el sindicato va a presentar conflicto colectivo para exigir a la empresa concesionaria Atlas y a la Junta de Castilla-La Mancha que se dé una solución a “esta situación intolerable”.
Además se va a iniciar una campaña informativa para que las trabajadoras puedan reclamar judicialmente las cantidades que les adeudan por las vacaciones, festivos y días lectivos que no se les abona y que contarán con el asesoramiento del sindicato.
Estas trabajadoras, profesionales esenciales que acompañan y cuidan a los niños con necesidades especiales en los desplazamientos hasta los centros educativos, sufren “la mayor precariedad y miseria laboral de la región, con el amparo del Gobierno de Emiliano García-Page y el consejero de Educación, Amador Pastor”, han denunciado.
Estas trabajadoras han denunciado que las recoge por la mañana el autobús escolar sobre las 8.30 en su localidad y las llevan hasta donde está el centro educativo, dejando a los alumnos sobre las 10.00/10.30 horas.
A partir de ese momento y hasta las 15,00 horas, las trabajadoras, que durante esas horas de espera no están cubiertas por contrato laboral alguno, tienen que quedarse fuera del centro y esperar otras cinco horas más a la salida de los chicos del colegio y montar de nuevo en el autobús de vuelta.
En ese tiempo, de 10,30 a 15,00, en un municipio ajeno a su residencia, ellas mismas habrán de procurarse incluso su propia comida, ya que no pueden acceder al comedor del centro escolar, ni siquiera resguardarse del frío, lluvia, nieve o calor en esas dependencias, según han informado estas mujeres a este diario.
Luego, la jornada se retoma a las 15.00 horas cuando los niños salen del centro educativo y las retornan a su localidad, momento en el que finalizan su jornada de trabajo y las devuelven a la cabecera de la ruta, municipio que no siempre coincide con el de la residencia de estas trabajadoras.
Es decir, desde las 10,00/10,30 horas hasta las 15.00 horas en que los niños salen del colegio y retornan en bus hasta su municipio, «somos abandonadas a nuestra suerte durante cinco horas al día, veinticinco a la semana, sean días de frío, de lluvia, de calor”, han denunciado estas mujeres.

Es decir, están fuera de su casa entre ocho y nueve horas, pero únicamente están contratadas por tres/cuatro horas los días lectivos, con salarios que no superan los 400 euros al mes.
Algunas de ellas llevan más de 18 años trabajando en este servicio de acompañamiento, otras debido a «las condiciones laborales miserables no aguantan, por lo que hay una rotación brutal, lo que afecta a los alumnos, muchos de ellos con una grave discapacidad«, han añadido desde CCOO.
Ayer tuvo lugar el acto de mediación en el Jurado Arbitral previo a la presentación por parte de CCOO de conflicto colectivo, y al mismo la consejería de Educación no se presentó, mientras que la empresa Atlas, filial de Adecco, “echó balones fuera”.
«De modo que CCOO se ve obligada a presentar conflicto colectivo para que se dé una solución a estas trabajadoras, pidiendo que una vez que acaba su jornada de mañana se les devuelva a su punto de origen y por la tarde se les vuelva a recoger o bien que se les abone la jornada laboral completa«, han finalizado.
El Heraldo del Henares