jueves , 13 agosto 2026

Carta de una vecina de Quer (Guadalajara): ‘Cronología de todo lo ocurrido hasta llegar a la suspensión del catering del Campamento Urbano de Verano del Ayuntamiento de Quer 2026’

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Este es mi relato personal de todo lo que ha pasado desde que empezó el campamento de este verano hasta hoy.  Lo escribo en primera persona porque es lo que he vivido, visto y gestionado yo misma. Distingo en todo  momento entre lo que sé de primera mano, lo que consta en documentos oficiales, lo que me han contado  terceras personas sin que yo lo haya podido comprobar, y lo que es simplemente mi opinión o valoración  personal sobre lo ocurrido. No nombro a las monitoras del campamento salvo en el punto en que resulta  inevitable porque se ha abierto un expediente disciplinario contra una de ellas y ese hecho forma parte también  de esta historia.

1. Cómo se organizó el campamento y el bar de la piscina

• 18 de mayo de 2026 — El Ayuntamiento de Quer anuncia en su web oficial la apertura de inscripciones del  Campamento Urbano de Verano de Quer 2026, servicio de conciliación familiar cofinanciado por el Ministerio  de Igualdad (Plan Corresponsables), a desarrollar en el Colegio Villa de Quer del 17 de junio al 4 de septiembre.  El cartel oficial anuncia el «servicio de catering» como una de las prestaciones principales, con plazo de reservas  hasta el 8 de junio.

• 19 de mayo de 2026 — El Ayuntamiento publica la licitación de la concesión del bar/kiosko de la piscina  municipal (expediente 250/2026). El objeto del contrato se limita a «servicios de cafetería» y «gestión de bares»,  sin mención alguna a catering, comedor ni campamento.

• 11 de junio de 2026 — Fin del plazo de ofertas de esa licitación.

• 16 de junio de 2026 — Apertura de las ofertas económicas del bar.

• He comprobado que no consta publicado ningún contrato menor del Ayuntamiento relativo al catering del  campamento en la Plataforma de Contratación del Sector Público, pese a la obligación legal de publicarlo (art.  63.4 Ley 9/2017).

2. Empieza el campamento y las primeras señales

• 17 de junio de 2026 — Inicio del campamento, según el cartel oficial.

El servicio de catering, aunque anunciado desde el principio, no empezó a prestarse realmente hasta la semana  del 29 de junio, casi dos semanas después de empezar el campamento.

• Semana del 6 al 10 de julio de 2026 — Mi hijo empieza a usar el catering (antes llevaba comida de casa). Es a  partir de entonces cuando empiezo a notar problemas de aspecto, manipulación y cantidad de la comida.

3. Todo se agrava: 13 y 14 de julio

• Lunes 13 de julio — Varias monitoras del campamento me muestran fotos y vídeos: la comida que había para  repartir era para 8 niños, y la cantidad era mínima (una cucharada y media de pasta y dos palitos de pescado por  niño).

• Envío a Jorge Paris Barnes, concejal responsable del campamento y del catering, un audio explicando la  situación, junto con las fotos y vídeos (15:49).

• Mantenemos dos llamadas telefónicas (16:04 y 16:12). En la primera se muestra muy sorprendido, dice que va  a hablar ahora mismo con el dueño del bar, y me pide que la próxima vez le avise directamente a él antes de comentarlo en el grupo de WhatsApp del pueblo, porque si no «se iba a liar». En la segunda me cuenta que ya ha  hablado con el dueño, que este también se mostraba sorprendido y que echaba la culpa a la persona que tenía  contratada para cocinar, que según él «no le hacía caso en nada».

• Al día siguiente noto más cantidad de comida y las bandejas cubiertas con film transparente. Mi impresión  personal, no un hecho comprobado, es que fue más una apariencia de solución que un cambio real.

• Martes 14 de julio — Envío otro audio a Jorge planteando el poco personal para tantos niños, la falta de menú  semanal (que es obligatorio), y expresamente si es higiénico trasladar la comida del bar al colegio «en unos  recipientes que no son aptos para el traslado de comida», diciéndole textualmente que «ahí está la seguridad y la  salud de nuestros hijos». Le digo que no quiero dejar a mi hijo en el catering así, y le pregunto por la devolución  si le doy de baja.

• Jorge me responde que esa información la tiene Sanidad, que él ya envió un comunicado al bar diciéndole que  Sanidad iba a comprobar que todo estuviera correcto, y que si quiero dar de baja a mi hijo del comedor tengo  que hacer una solicitud al Ayuntamiento para la devolución correspondiente. Me dice que ese día él mismo  estuvo en la comida y que «estaba todo en orden», y me pasa el menú de esa semana.

• Le respondo que yo llegué antes a propósito y vi lo que estaban comiendo, y que el menú no tiene variedad  (pasta y pescado el mismo día, pollo de primero y de segundo el jueves).

• Le pido por escrito que me facilite la documentación que acredite que el Ayuntamiento ha comprobado que el  bar cumple los requisitos para dar de comer a los niños del campamento. Me contesta que pida «todo por  registro» al día siguiente.

• 14 de julio — Tras insistir, me entregan por primera vez un menú semanal por escrito (semana del 13 al 17 de  julio). No incluye ninguna información sobre alérgenos, pese a llevar pescado, lácteos y gluten.

4. Paso a las vías formales: 15 de julio

• Acudo al Ayuntamiento a pedir el cambio de mi hijo a la modalidad «trae tu comida», tal y como me indicó  Jorge. Les pregunto cuándo se me va a devolver el dinero; me dicen que no lo saben, que ya lo harán. Les digo  que entiendo que el cambio debería aplicarse con carácter retroactivo desde ese mismo día (miércoles 15 de  julio), pero me responden que no, que el servicio de catering solo se me descontará a partir del lunes siguiente  (20 de julio), y que ya me llamarán para decirme cuándo y cómo se hará la devolución. A día de hoy, sigo  esperando esa llamada.

• Presento ante el Ayuntamiento, por sede electrónica, una Solicitud de Acceso a la Información Pública  (registro nº 2026-E-RE-565), preguntando por el expediente del bar, si el catering está cubierto por algún  contrato, si el bar está inscrito en el registro sanitario, y por las condiciones de transporte de la comida.

• Presento también una denuncia ante la Delegación Provincial de Sanidad de Guadalajara, detallando las  deficiencias observadas: higiene, conservación, ausencia de alérgenos, transporte inadecuado, y cantidad y  calidad insuficientes.

5. La inspección y la suspensión del servicio: 16 y 17 de julio

• La Delegación Provincial de Sanidad inspecciona tanto el campamento como el bar de la piscina.

• Viernes 17 de julio — El Ayuntamiento llama por teléfono a las familias, sin ningún aviso previo por escrito,  para anunciar la suspensión del catering. Se permite el tentempié de media mañana desde casa, pero no la  comida del mediodía, dejando a cada familia elegir entre recoger a su hijo/a a las 14:00 o dejarlo hasta las 16:00  sin comer.

• Desde entonces, prácticamente todas las familias recogen a sus hijos sobre las 14:00, así que el campamento  funciona en la práctica con un horario reducido, aunque sigue anunciado hasta las 16:00.

• El Ayuntamiento no manda ninguna comunicación por escrito ni aclara si la prohibición de traer comida  propia viene de Sanidad o es una decisión suya.

• Empiezo a tener conocimiento de comentarios que me atribuyen a mí la culpa de que ya no haya comedor, por  haber puesto las reclamaciones y la denuncia.

6. Mi reclamación urgente y el cálculo del dinero: 22 de julio

Presento ante el Ayuntamiento una reclamación urgente pidiendo: una explicación por escrito de la suspensión;  que se garantice una solución de comida real para los niños; la devolución del dinero pagado por el servicio no  prestado; y que toda comunicación futura sea por escrito. Calculo el importe a devolver comparando la tarifa  que pago («9 a 16 con comida», 58,54€/semana) con lo que en la práctica se está prestando (equivalente a «9 a  14», 26,25€/semana), lo que arroja un total proyectado de 149,55€ si la situación se mantiene hasta las últimas  semanas en que mi hijo está apuntado (incluidas las de agosto).

7. El expediente disciplinario a una de las monitoras: se destapa en paralelo

• Tengo conocimiento de que el Ayuntamiento ha abierto un expediente disciplinario (nº 599/2026, iniciado el  15 de julio, con pliego de cargos notificado el 22 de julio) a una de las monitoras del campamento, por haber grabado y compartido imágenes de la comida el 13 de julio, que acabaron llegando a mí  y, después, circulando por redes sociales.

• Quiero dejar constancia de que la información no vino solo de ella: varias monitoras compartieron su  preocupación con distintas familias, y yo misma vi la comida en persona en varias ocasiones.

• Yo NO publiqué ninguna imagen en Facebook. Solo reenvié fotos y vídeos, en los que únicamente se ve  comida, al grupo de WhatsApp del pueblo. Fue otra madre, de forma independiente, quien después las subió a  Facebook.

• Como se recoge en el punto 3, yo ya venía comunicando directamente al concejal, por mi cuenta, las mismas  preocupaciones desde el 13 de julio, antes de cualquier publicación en redes.

• Me parece profundamente injusto que se abra un expediente, con posibles sanciones de hasta el despido, contra una persona joven cuya información resultó ser cierta: la propia inspección de Sanidad y la suspensión  del servicio lo confirman. En España existe la Ley 2/2023, de 20 de febrero, de protección de las personas que  informan sobre infracciones normativas, que protege frente a represalias a quien informa de irregularidades  conocidas por su trabajo. Creo que este es exactamente ese caso.

8. La última llamada: 29 de julio

• El Ayuntamiento me llama para decirme que, a partir del lunes 3 de agosto, el horario del campamento pasará  a ser solo hasta las 14:00, y que «nos irán devolviendo el dinero», sin concretar cantidad ni plazo.

• No me han especificado en ningún momento cuándo se hará esa devolución, ni de qué forma, ni si será  mediante una resolución formal o de qué manera. Esto me genera dudas: entiendo que el Ayuntamiento sí tiene  potestad legal para devolver dinero a un particular cuando se ha cobrado por un servicio público no prestado -de  hecho, no devolverlo sería un enriquecimiento injusto por su parte-, pero que para hacerlo correctamente debería  existir una resolución formal (de Alcaldía o de la Junta de Gobierno Local) que reconozca el importe y ordene  su pago, notificada por escrito, y no una simple promesa verbal por teléfono sin concretar nada.

• De nuevo, todo por teléfono. A día de hoy sigo sin recibir ninguna comunicación oficial por escrito sobre nada  de esto, ni tampoco respuesta a mi solicitud de transparencia del 15 de julio (registro nº 2026-E-RE-565).

9. Mi valoración de conjunto

Esto ya es una opinión mía, no un hecho que pueda demostrar documentalmente: viendo todo lo ocurrido desde  el principio -la falta de mención al catering en el contrato del bar, la ausencia de un contrato menor publicado, el  desajuste entre el anuncio del campamento y la adjudicación del bar, la falta de menú semanal hasta que lo  exigí, las deficiencias de higiene, cantidad y transporte, la suspensión sin explicación por escrito, y ahora el  expediente a una de las monitoras- todo apunta a una mala gestión municipal de fondo desde el principio, y me da la  sensación de que ahora se está intentando desviar la atención señalando a quien avisó del problema en lugar de  asumir la responsabilidad.

10. Documentos y evidencias que conservo

• Expediente de contratación 250/2026 del bar de la piscina (memoria, certificado, licitación, pliegos). • Cartel oficial del Campamento Urbano de Verano de Quer 2026.

• Menú semanal (13-17 de julio) entregado por escrito, sin alérgenos.

• Capturas completas de la conversación de WhatsApp con el concejal Jorge Paris Barnes (13 y 14 de julio). • Solicitud de Acceso a la Información Pública y acuse de recibo (registro nº 2026-E-RE-565). • Denuncia presentada ante la Delegación Provincial de Sanidad de Guadalajara.

• Reclamación urgente presentada ante el Ayuntamiento (solución y devolución del dinero). • Fotografías y vídeos de la comida y de su transporte.

• Documentación del expediente disciplinario nº 599/2026 (pliego de cargos, resolución de incoación).

A día de hoy, 12 de agosto de 2026, seguimos esperando que se nos devuelva el dinero pertinente.

Marina Mouriño, madre de un menor inscrito en el campamento

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