jueves , 30 julio 2026

Carta del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara: ¡Porque es eterna su misericordia’

Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz.

Con frecuencia decimos que creemos en Dios, pero es determinante saber en qué Dios creemos. No creemos en una divinidad que está en el origen de todas las cosas, pero se desentiende de la creación. No creemos en un ser divino justiciero y vengativo.

El libro del Éxodo contiene uno de los textos más importantes de la historia de la salvación. El Señor pasó delante de Moisés proclamando: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad” (Ex 34,6). Esta expresión la volvemos a escuchar en muchas páginas de la Sagrada Escritura. Veamos algunos ejemplos:

1) En los salmos: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia” (Sal 103[102],8). “Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí” (Sal 86[85],15-16a). “El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad” (Sal 145[144],8). El Salmo 136(135) repite 26 veces “porque es eterna su misericordia”. La misericordia de Dios no es una realidad abstracta, sino que es la expresión concreta de su amor.

2) Los profetas recogen el contenido. Miqueas dice sobre Dios: “No conserva para siempre su cólera, pues le gusta la misericordia” (Miq 7,18b). Jeremías anuncia una palabra pronunciada por el Señor: volverá a escucharse la voz de los que entran en el templo cantando: “Dad gracias al Señor del universo, porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (Jr 33,11).

3) También en los libros históricos. En el Segundo libro de las Crónicas: “El Señor, vuestro Dios, es clemente y misericordioso y no os ocultará su rostro si volvéis a él” (2 Cr 30,9). En el libro de Esdras, al narrar la reconstrucción del templo, cuando los albañiles pusieron los cimientos del templo del Señor, los sacerdotes, revestidos y llevando trompetas, y los levitas, llevando címbalos para alabar al Señor, lo hicieron cantando, alabando y dando gracias al Señor: “Porque es bueno, porque es eterna su misericordia sobre Israel” (Esd 3,10-11).

Julián Ruiz Martorell

4) En el Nuevo Testamento, rezamos en el Magnificat: “su misericordia llega a sus fieles de generación en generación” (Lc 1,50); “Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” (Lc 1,54). Y en el Benedictus: “realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres” (Lc 1,72); “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios” (Lc 1,78).

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

Julián Ruiz Martorell, obispo de Sigüenza-Guadalajara

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