lunes , 2 noviembre 2026

Tribuna libre de Miguel Óscar Aparicio de Lucas, alcalde de Azuqueca: ‘Los nuevos punkis del orden’

Miguel Óscar Aparicio

Hay palabras que explican una época. Y hay épocas que terminan vaciando las palabras de significado. Libertad, pueblo, revolución, rebeldía. Ahora parece haberle llegado el turno a otra: punk.

Desde hace algún tiempo se extiende desde determinados sectores de la derecha una idea aparentemente provocadora: ser conservador es el nuevo punk. La frase funciona precisamente porque encierra una contradicción fascinante: quienes tradicionalmente defendían el orden quieren presentarse ahora como antisistema; quienes apelaban a la tradición quieren ser transgresores; quienes pedían respeto a las convenciones reivindican ser políticamente incorrectos.

La corbata ha descubierto que quiere ser cresta.

Sería fácil limitarse a reírse. Sería también un error. Porque detrás de esa transformación existe una estrategia política inteligente: apropiarse de la rebeldía.

Ya no basta con convencer a alguien de una idea. Hay que conseguir que esa idea le haga sentirse diferente. No te dicen simplemente: «Hazte conservador». Te dicen: «Atrévete a pensar por ti mismo». Tú eres quien ha despertado, quien se atreve a decir lo que nadie dice, quien no pertenece al rebaño.

La política deja entonces de vender únicamente ideas y comienza a vender identidades.

Pero hay una pregunta inevitable: ¿contra qué se rebelan los nuevos rebeldes?

Durante buena parte de la historia, la respuesta era reconocible. Los trabajadores se rebelaron para conquistar derechos laborales. Las mujeres contra una sociedad que les negaba igualdad. Quienes defendieron su libertad sexual contra leyes que perseguían su propia existencia. Los demócratas contra las dictaduras. Los artistas contra la censura.

Rebelarse tenía un coste.

Hoy asistimos a algo más extraño. Multimillonarios pueden presentarse como antisistema. Poderosos dirigentes políticos denuncian que no se les permite hablar mientras ocupan diariamente televisiones, radios y redes sociales. Personas con enormes altavoces construyen su identidad alrededor de la sensación de estar siendo silenciadas.

El poder ha aprendido a presentarse como víctima del poder.

Y conviene recordar algo: provocar no es rebelarse. La provocación busca una reacción; la rebeldía pretende una transformación. Se puede escandalizar mucho sin cambiar absolutamente nada. Incluso se puede parecer revolucionario mientras se protegen cuidadosamente todos los privilegios existentes.

Pero sería demasiado cómodo terminar aquí y burlarnos de los nuevos punkis conservadores.

Porque si una parte de la derecha ha conseguido apropiarse de la estética de la rebelión es también porque la izquierda ha dejado algún espacio vacío.

Quizá nos institucionalizamos demasiado. Quizá confundimos durante demasiado tiempo gobernar con transformar. Quizá aprendimos perfectamente el lenguaje de los expedientes, las leyes y las administraciones y olvidamos hablar el lenguaje de los sueños. Quizá alguna vez sustituimos la persuasión por la superioridad moral y dejamos de preguntarnos por qué alguien no estaba de acuerdo con nosotros para preguntarnos simplemente qué le ocurría para no entendernos.

Y una izquierda que deja de escuchar corre el riesgo de dejar de ser popular.

La paradoja sería devastadora: los progresistas gestionando el presente mientras los conservadores prometen la rebelión.

Por eso creo que el progresismo necesita recuperar algo mucho más importante que una etiqueta: la capacidad de imaginar.

Porque todavía es profundamente rebelde defender que el lugar donde nace una persona no determine hasta dónde puede llegar. Que un niño de una familia humilde tenga una educación tan buena como el hijo de una familia rica. Que trabajar permita vivir. Que una vivienda no sea un lujo. Que nuestros jóvenes puedan construir un proyecto de vida. Que una mujer no tenga que elegir entre ser madre y desarrollar su carrera. Que nuestros mayores envejezcan con dignidad.

Es rebelde pensar que la libertad no consiste únicamente en que nadie te prohíba elegir, sino también en tener oportunidades reales para hacerlo.

Joe Strummer, líder de The Clash, dejó escrita una frase extraordinaria: «The future is unwritten». El futuro no está escrito.

Quizá ahí esté la verdadera diferencia.

Una sociedad necesita memoria, raíces y cosas que merece la pena conservar. Pero también necesita imaginación, inconformismo y personas dispuestas a preguntarse por qué aquello que siempre ha sido de una determinada manera tiene que continuar siéndolo.

Por eso no me preocupa demasiado quién quiera llamarse punk. Que cada cual se ponga la cazadora que quiera, encienda las guitarras y reclame para sí toda la rebeldía del mundo.

Lo importante llegará cuando termine el concierto.

Cuando se apaguen los focos, desaparezcan los vídeos y se olviden los eslóganes, quedará una pregunta mucho más difícil:

¿Quieres conservar el mundo que recibiste o quieres dejar uno mejor del que encontraste?

Yo tengo clara mi respuesta.

Porque quizá ser progresista nunca consistió simplemente en estar a la izquierda. Quizá consistió siempre en algo bastante más incómodo: mirar un mundo imperfecto y negarse obstinadamente a creer que es el mejor de los mundos posibles.

Y mientras quede una desigualdad que combatir, una oportunidad que repartir, un privilegio que cuestionar o una puerta que abrir, seguirá habiendo motivos para rebelarse.

Sin cresta. Sin cazadora. Y sin pedir permiso a nadie para llamarnos punk.

Miguel Óscar Aparicio de Lucas, alcalde (PSOE) de Azuqueca

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2 comentarios

  1. Eduardo Sánchez Baranda

    Leo y releo esta carta y hay cosas que se me escapan, es la primera vez que oigo hablar de punkis de derechas desde luego a Don Mane (Manolo, Manuel Luis Corral) no le veo yo con un peinado estilo punky, ya saben cresta de gallo de colores chillones o con pinchos…:

    «Desde hace algún tiempo se extiende desde determinados sectores de la derecha una idea aparentemente provocadora: ser conservador es el nuevo punk. La frase funciona precisamente porque encierra una contradicción fascinante: quienes tradicionalmente defendían el orden quieren presentarse ahora como antisistema; quienes apelaban a la tradición quieren ser transgresores; quienes pedían respeto a las convenciones reivindican ser políticamente incorrectos.»

    Yo creo más bien que en realidad no es nada nuevo si no muy viejo es como esa oscura golondrina que vuelve siempre una y otra vez en tu país sus nidos a colgar, espaciándose en el tiempo pero de forma crónica. Menos poético pero más acertado como las palomas de la Calle Sacedon que llenan de guano las aceras marcando sus columbarios callejeros.

    Yo nos avisaron de que el fascismo cuando regrese lo hará en nombre de la libertad y de la revolución… pero eso ya lo sabíamos ( Thomas Mann, 1940)

    Podríamos liberar un millón de viviendas en nuestras regiones, pero os jodeis.

    «»Hoy asistimos a algo más extraño. Multimillonarios pueden presentarse como antisistema. Poderosos dirigentes políticos denuncian que no se les permite hablar mientras ocupan diariamente televisiones, radios y redes sociales. Personas con enormes altavoces construyen su identidad alrededor de la sensación de estar siendo silenciadas.»»

    Forma parte del juego de quienes anhelan hacer callar al contrario quejarse de que no les dejan la libertad de hablar y hablan vaya que si hablan, acaso a veces hasta rebuznan sin asomo de vergüenza alguna mienten, denuncian en base a bulos, tergiversan sin sonrojarse todo vale para alcanzar el poder, jueces , policias, ladrones de guante blanco reconocidos que alardean en manifestaciones extrañas, eso sí aseguran pueden prometer y prometen que cuando llegue al poder prohibirán la mentira la tergiversación la calumnia y el bulo, ellos precisamente… del otro por supuesto.

    Fijense en la última de estos rebeldes conservadores de muy derechas rozando el fascismo puro y duro. ¡¡¡ prometen liberar un millón de viviendas sociales!!! pero es que gobiernan el Partido Popular gobierna en 11 autonomías, además de en las ciudades de Ceuta y Melilla.Es decir estan frenando una de las atribuciones de esas autonomías para dañar ¿a quien? desde luego esto es más de lo mismo, opresores que hunden al pueblo y lo sacrifican para que el pueblo entienda que con ellos vivirían mejor, pueden hacerlo ahora, pero eso sería demasiado sencillo ¿verdad?.

    Pero aunque habría aún mucho que decir hay algo que repito constantemente a saber. ¿En qué momento empezamos a avergonzarnos de ser socialistas y nos convertimos en progresistas?

    «»»Una sociedad necesita memoria, raíces y cosas que merece la pena conservar. Pero también necesita imaginación, inconformismo y personas dispuestas a preguntarse por qué aquello que siempre ha sido de una determinada manera tiene que continuar siéndolo.»»»

    Memoria, salvo aquellos que deberían de avergonzarse de ella esos son los que no quieren memoria, raíces y cosas que merece la pena conservar, quizás al decir estas palabras empiezo a entender lo de progresistas viniendo de nuestro Alcalde, liberales dirigidos por Espartero.

    Azuqueca ya tiene patrona, después de 404 años, eso dice mucho más de lo que la mayoría de la gente entiende.

  2. «»»Una sociedad necesita memoria, raíces y cosas que merece la pena conservar. Pero también necesita imaginación, inconformismo y personas dispuestas a preguntarse por qué aquello que siempre ha sido de una determinada manera tiene que continuar siéndolo.»»»
    ¿se refiere a la sociedad que fomentan las fiestas patronales de Azuqueca? Fiestas de alcohol, drogas, suciedad y sexo en las calles. ¿Para cuando algún espectáculo que fomente el pensamiento? ¿Para cuando música de calidad?
    Por cierto, mientras se descuidan los servicios esenciales de Azuqueca, ¿Cuánto cuesta el alquiler de 3 zonas de casetas (Quebradilla, San Miguel, Ayuntamiento) desde el 14 de Agosto?

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