jueves , 1 octubre 2020

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara: ‘Feliz Navidad’

Gracias a Dios la celebración religiosa de la Navidad está profundamente arraigada en la mayor parte de los pueblos y ciudades de la diócesis. Además de las celebraciones litúrgicas de estos días, la confección de los belenes y la representación viviente de los mismos en algunos lugares siguen inundando de luz la oscuridad de muchos corazones, recordándonos que en el Niño nacido en Belén está la salvación del mundo.

Desde hace algunos años, podemos constatar que algunos hermanos para ser “políticamente” correctos o para no herir la sensibilidad de quienes practican la nueva “religión laica”, hacen verdaderos esfuerzos por cambiar o, al menos, por ocultar en sus manifestaciones externas el verdadero contenido de la Navidad.

Esta preocupación por ocultar el sentido religioso de la Navidad se refleja en algunas felicitaciones navideñas, en las que se huye de cualquier referencia cristiana. Muchos prefieren utilizar signos de las mitologías naturalistas nórdicas, como pueden ser el árbol, la nieve y los duendes, para no hacer referencia al acontecimiento histórico del nacimiento de Jesucristo en Belén de Judá.

Aunque en alguna ocasión he reflexionado sobre estos comportamientos, no acabo de entender por qué es necesario ocultar que el ser humano, a partir del nacimiento de Jesucristo, puede experimentar su compañía, gozar de su amor y participar de su salvación. Este hecho histórico, además de formar parte de nuestras raíces culturales, nos hace bien a creyentes y a no creyentes.

Con esta secularización de la Navidad, los mismos cristianos deberíamos examinar también nuestros comportamientos. El olvido de los pobres, en los que se hace especialmente presente el Niño Dios, y la huida de las celebraciones litúrgicas, en las que actualizamos sacramentalmente, mediante la acción del Espíritu Santo, el misterio del nacimiento de Jesucristo, revelan que algunos cristianos participamos también de los criterios paganos de la cultura actual, aunque sea de forma inconsciente.

Para recuperar nuestras raíces cristianas, hemos de pedir un respeto a todos hacia el hecho cristiano, como expresión del derecho de libertad religiosa. Los mismos cristianos, para volver a las fuentes de nuestra fe, además de renovar nuestra fe en Jesucristo, tenemos que celebrar el misterio de su nacimiento con radiante alegría y esperanza.

Atilano Rodriguez

Con el deseo de que las celebraciones de estos días de la Natividad del Señor nos ayuden a ser más cristianos y más humanos, os hago llegar a todos los diocesanos mi felicitación por la presencia de Jesucristo entre nosotros y mis deseos de un año nuevo repleto de la paz, del amor y de la esperanza que Él nos regala.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz Navidad.

Atilano Rodríguez Martínez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

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