viernes , 18 septiembre 2020

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara: La comunión eclesial

la Iglesia, que tiene su origen en el Dios trinitario, es un misterio de comunión para la misión, para el anuncio de la Buena Nueva. Entre el Espíritu Santo, tercera persona de la Santísima Trinidad, y la Iglesia existe una especial y profunda vinculación. El Espíritu es quien construye, anima e impulsa la misión evangelizadora de la Iglesia y derrama constantemente el amor en el corazón de los creyentes para que caminen en la verdad.

Mons. A. Rodriguez

Pero, este vínculo íntimo entre el Espíritu y la Iglesia no anula nuestra humanidad ni nuestras debilidades y pecados. Por esta razón, desde los primeros momentos las comunidades cristianas no sólo experimentan en su seno la comunión y el amor para caminar en la verdad, sino que pasan también por el dolor y el sufrimiento de las rupturas de la comunión y de la negación de las verdades de fe.

Esto nos hace ver que del mismo modo que la comunión en el amor existe en la Iglesia desde los primeros momentos y seguirá existiendo con el paso de los siglos, también hemos de estar preparados para asumir las divisiones. Por lo tanto, aunque nos duela, no debe sorprendernos que también en nuestros días existan divisiones y posturas egoístas debido a la defensa de los propios intereses, olvidando los pensamientos de Dios y las necesidades de los hermanos.

Pero, en medio de las realidades del mundo y de las debilidades de la Iglesia, existe siempre el peligro de perder la fe, de olvidar el mandamiento del amor y la vivencia de la fraternidad entre todos los hijos del único Padre. Todos deberíamos reconocer este verdadero peligro, asumiendo que no es posible vivir la comunión con quienes, por distintas razones, se han alejado de la Iglesia y de las enseñanzas del Señor.

La Iglesia primitiva era consciente de estas tensiones en la construcción de la comunión entre todos sus miembros. De hecho, al mismo tiempo, que pide el cumplimiento del mandamiento del amor a todos, especialmente a los más necesitados, también se dirige con fuertes invitaciones a la conversión de aquellos que formaron parte de la comunidad y, con el paso del tiempo, la adoración de los ídolos los llevó a olvidar a Dios.

Pidamos al Señor que nos conceda ver a la Iglesia, más allá de una simple organización o suma de individuos, la comunidad de personas que se fían del Dios de Jesucristo y se comprometen a vivir cada día el mandamiento del amor.  Los cristianos somos educados en el amor para concretarlo en los distintos acontecimientos de la vida.

Con mi bendición, feliz día del Señor.DEL OBISPO

Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

NOTA DE LA REDACCIÓN: EL HERALDO DEL HENARES acepta el envío de comunicados, cartas y artículos de opinión para ser publicados en el diario, sin que comparta necesariamente el contenido de las opiniones ajenas, que son responsabilidad única de su autor, por lo que las mismas no son corregidas ni apostilladas.

EL HERALDO DEL HENARES se reserva la posibilidad de rechazar dichos textos cuando no cumplan unos requisitos mínimos de respeto a los demás lectores o contravengan las leyes vigentes.

Acerca de El Heraldo del Henares

Diario digital de Guadalajara y el Corredor del Henares fundado en 2009.

Ver también

Resumen semanal de un Sindicalista Torpe. Muertes por siniestro laboral en España. Semana nº 37. Ya van 490 fallecidos en 2020

El pasado 17 de agosto de 2019 pusimos en marcha esta nueva sección con carácter …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.