Cole Palmer, faro ofensivo del Chelsea, estaba a punto de reaparecer tras varias semanas fuera por problemas en la ingle… Hasta que un accidente doméstico le dejó con un dedo del pie fracturado.
Un accidente doméstico que frena su regreso
Lo que iba a ser una rueda de prensa con una buena noticia terminó en jarro de agua fría. El entrenador de los Blues, Enzo Maresca, confirmó que Palmer no estará ni contra el Burnley en la Premier, ni frente al Barça, ni ante el Arsenal, tras golpearse el dedo del pie en su domicilio y sufrir una fractura.
El técnico italiano explicó que se trata de un “accidente en casa” y que, aunque no es una lesión grave a nivel estructural, sí le impedirá reaparecer “esta semana ni la siguiente”. El golpe, según han detallado medios ingleses, fue contra una puerta y afectó al dedo meñique del pie, una de esas circunstancias que demuestra que los deportistas de élite también son humanos.
La ironía para el Chelsea es que Palmer estaba recuperado de la lesión en la ingle que arrastraba desde septiembre. Desde entonces, se ha perdido once partidos oficiales y solo ha podido participar en cuatro encuentros de Premier y uno de Champions, pese a ser la gran referencia ofensiva en las apuestas Champions que involucran al Chelsea.
Para el futbolista, el golpe es tanto físico como anímico. Tras varias semanas de trabajo específico, parecía que veía la luz al final del túnel y apuntaba a llegar justo al tramo clave de noviembre. Ahora tendrá que resetear, esperar a que sane el dedo y volver a coger ritmo cuando la temporada entre en uno de sus picos más exigentes. Para Maresca, es perder a su jugador más determinante justo cuando el calendario aprieta.
Un problema mayúsculo para el Chelsea… y un alivio para el Barça
La baja de Palmer llega a las puertas de un duelo grande: el Chelsea – Barcelona de la fase de liga de la Champions, que se disputará el martes 25 de noviembre en Stamford Bridge. Es un partido clave para las apuestas deportivas, ya que está en el enfrentamiento para meterse entre los puestos altos de la clasificación.
Sin su estrella, el Chelsea pierde de todo: gol, último pase, personalidad en tres cuartos de campo… Palmer es el jugador que pedía todas las pelotas calientes, el encargado de agitar partidos trabados y de asumir penaltis y faltas en la frontal del área. Maresca tendrá que repartir esa responsabilidad entre otros perfiles ofensivos de su plantilla y ajustar su plan para castigar la zaga culé sin su principal foco creativo.
Para el Barça, la noticia se recibe con mucho alivio. Preparar un partido sin tener que vigilar de cerca a un futbolista tan imprevisible siempre ayuda, más aún en una Champions tan apretada. Aun así, el equipo de Hansi Flick no puede confiarse. Stamford Bridge, en una noche europea, obliga a máxima concentración desde el momento que suene el silbato.
El caso de Palmer, KO por un choque con una puerta, se suma a ese catálogo de lesiones surrealistas que de vez en cuando sacuden al fútbol profesional y que recuerdan que, por mucho dinero y medios que haya alrededor, los jugadores siguen siendo personas expuestas a percances tan cotidianos como inoportunos. En Londres, al menos por unos días, el tema de conversación ya no es solo cómo frenar al Barça, también se habla sobre cómo una simple puerta ha dejado a su estrella fuera del gran escaparate europeo.
El Heraldo del Henares