Castilla La-Mancha ha aterrizado en Brasil. Mejor dicho, quien ha aterrizado ha sido su incansable presidente viajero, Emiliano García-Page, que ha cruzado el Atlántico en misión oficial, dispuesto a vender la marca “La Mancha” entre palmeras, samba y sonrisas diplomáticas.
Crónica de Andoni Madrid y Cuka Leyre
La Junta de Castilla-La Mancha lo presentó como una apuesta por la internalización de la región, y una forma de promocionar el turismo y los vinos, mientras que otros lo ven como un Erasmus tardío con cargo al presupuesto.
En un viaje en el que faltó su habitual compañero de avión, el consejero de Sanidad Jesús Fernández, Page, junto a la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, visitó Río de Janeiro y Sao Paulo para, según la nota, posicionar la región como complemento a rutas tradicionales en España y destacar la gastronomía y parques temáticos como Puy de Fou en Toledo y Toro Verde de Cuenca.
En las fotos oficiales, García Page aparece muy sonriente entre empresarios brasileños, visiblemente cómodo, y presentando una agenda cargada de reuniones, visitas, discursos repetidos sobre sostenibilidad y progreso, y promesas de colaboración “a medio y largo plazo” con el país carioca.
De hecho, el comunicado oficial asegura que el viaje busca “estrechar lazos comerciales y proyectar la imagen internacional de la región”, pero a este ciudadano le da que el traje de lino del presidente llevaba mucho tiempo en el ropero y había que desentumecerlo.
Y así, en medio de tanto optimismo oficial, el ciudadano de a pie se pregunta, si este viaje servirá para traer inversiones a Guadalajara, o ni siquiera nos dejarán las migajas del turismo promocional. Porque motivos para visitar la provincia, en vez de parques temáticos, no faltan: arte, historia, cultura, parques naturales únicos en el mundo, ciudades medievales, una gastronomía que quita el hipo…
Pero somos pesimistas: en las dos notas oficiales publicadas en la web oficial de la Junta con motivo de este viaje, el nombre de Guadalajara no aparece ni una sola vez, solo Toledo y Cuenca. Y mira que si quieren hablar de historia, gastronomía o catedrales no tienen más que volver la mirada a la capital alcarreña, o Sigüenza, o Hita, o Atienza, o…

Mientras tanto, en la tierra que gobierna, los problemas siguen sin necesidad de pasaporte: los consultorios siguen cortos de médicos, las obras de las carreteras van a ritmo de samba lenta y las listas de los hospitales, de las más infernales del país, siguen más largas que el vuelo a Sao Paulo.
El Heraldo del Henares