La vieja prisión de Guadalajara, cerrada y abandonada, vuelve a estar en el punto de mira y es que podría albergar en el subsuelo un refugio aéreo. Sí, señores, han leído bien. Al parecer, unos documentos localizados en un Centro Documental de Salamanca indicarían que dicha obra se llegó a autorizar su construcción durante la Guerra Civil Española.
Crónica de Andoni Madrid. Fotografía de Cuka Leyre
La gran duda que se presenta ahora es si finalmente este refugio antiaéreo se llegara a construir o no. Y es que la existencia de un refugio de estas características obliga a las Administraciones Públicas a intervenir en su recuperación al estar catalogado como edificio protegido en el Plan de Ordenación Urbana.
Por eso, el ciudadano de a pie se pregunta si existe algún plan de conservación en curso para salvar este histórico edificio en peligro de ruina. También si se le podría dar un uso social para nuestra ciudad. Porque, cuántos años más seremos testigos del olvido y deterioro al que está siendo expuesto?
En la actualidad, palomas, conejos y gallinas parecen ser los únicos inquilinos que habitan en ella, ahora sin uso y abandonada desde que dejó de utilizarse como centro penitenciario en régimen abierto y, por cierto, muy famosa por albergar en él dos exaltos cargos del Ejecutivo Socialista de Felipe González: el ex ministro de Interior José Barrionuevo y el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, allá por 1998.
El presidente de la Junta de Castilla La Mancha, Emiliano García-Page, anunció hace años a bombo y platillo su interés de convertir este edificio en un Centro de Formación Profesional Integrado ligado a la investigación, algo que vendió a los ciudadanos como un espacio de referencia intelectual y cultural… bla, bla, bla, bla… Humo, como siempre, porque hasta la fecha este proyecto brilla por su ausencia.
O como el proyecto que prometió el exalcalde socialista, Alberto Rojo, en su programa electoral, de que allí se alojaría el Museo Nacional de la Policía.
En fin, muchas promesas electorales y nulo compromiso con los ciudadanos, el eterno juego al que nos tienen acostumbrados nuestros gobernantes.
Lo peor es que tenemos una casta política completamente rebozada en una desidia vergonzante. Y es que todo les resbala a estos elegidos una vez consiguen su tan ansiado Poder. ¿O no?
El Heraldo del Henares